Más que expectación, veneración. Casi un salvador. El Macba ha presentado hoy a su nuevo director, Valentín Roma (Ripollet, 1970), en un ambiente de cierta euforia. De que, esta vez sí, han acertado. De que quizá ahora sí comiencen a volar. Y eso que le despidieron del mismo museo en 2015, cuando era conservador jefe, por la polémica que desató la escultura de una campesina peruana sodomizando al rey Juan Carlos. Las cosas han cambiado mucho. “Wow, gracias por la presión y la expectación”, ha dicho Roma tapándose los ojos con las manos tras escuchar los elogios de los cuatro miembros del consorcio que rige el museo que le rodeaban.
Y Roma, que sustituye a Elvira Dyangani y que hasta hace poco ha dirigido con enorme éxito durante una década otra institución cultural de Ciutat Vella, La Virreina Centre de la Imatge, no ha defraudado con su discurso ante los medios. Ha dicho que desde el Macba trabajarán contra el pensamiento reaccionario que hoy acosa la cultura, pero también “contra las tendencias que pretenden convertir los museos en una especie de photocalls donde los conflictos políticos e históricos se declinan como hashtags inofensivos”. Y se ha impuesto deberes. Con cifras. Un plan a tres años, hasta diciembre del 2029. Y el compromiso de recuperar la enorme audiencia perdida.
Unas cifras de visitantes con las que ha sido duro. “Una institución no se puede calificar en términos numéricos, pero no puede dar la espalda a las audiencias que la utilizan. En 2025 el Macba ha sido visitado, usado, por 200.000 personas y es claramente insuficiente. No miraremos hacia otro lado, afrontaremos un proceso de crecimiento que ni será fácil ni inmediato”. “El Macba debería estar estabilizado en cifras alrededor de las 330.000 personas, que no son utópicas, sino las de antes de la pandemia. El museo es sus contenidos y está claro que sus contenidos no están funcionando, hemos de cambiarlos”. Y ha remarcado que en los últimos diez años en La Virreina he observado que las audiencias son hoy mucho más inteligentes y mejor preparadas, no sé si tienen capacidad de atención pero sí de negación, de desatención, desconectan cuando algo no les interesa”.
Y ha ido más lejos, reivindicando claramente algunos de los momentos de las tres décadas del museo y desechando implícitamente otros y criticando ciertas inercias y modas del mundo del arte: “El Macba ha sido protagonista, pionero y relevante cuando ha abandonado los múltiples nichos que, en los últimos treinta años, han rodeado las instituciones museográficas. Cuando el Macba ha construido y sobre todo sostenido su propia voz, su propia ideología institucional, su propia filosofía de trabajo y especialmente sus propios vocabularios críticos, es decir, cuando ha abierto vías imprevistas y se ha insubordinado frente a los automatismos teóricos, cuando se ha ausentado de las nomenclaturas intercambiables que vacían políticamente las instituciones, ha sido un museo incisivo y a la vez decisivo”.
En ese sentido, ha remarcado, “no estamos elaborando un proyecto de refundación del museo. No pretendemos, bajo ningún concepto, hacer tabula rasa ni una heroica enmienda a la totalidad”. Pero ha anunciado nuevos formatos expositivos, exposiciones más cortas -un museo se convierte en un parking cuando tiene muestras que duran muchos meses, ha apuntado- y “líneas de trabajo reconocibles que nos permitan no hacer una acción y dejarla ahí, tener una continuidad que permita entender lo que hacemos”. Y ha advertido que el museo “necesita un plan patrimonial” que incluya una política de archivos, “que son una constitución de memoria”. Y ha dicho que “la colección debe ser presentada desde otra lógica que no sea de inventario”, porque en ella hay “verdaderas maravillas que no son obras, son relatos, trazos, y debemos trabajarlas desde otro lugar”.
Y ha aclarado que están confeccionando ya “un plan director que ocupará tres años del museo, desde principios de 2027 hasta finales de 2029. Y se dividirá en dos etapas: una hasta junio del 2028, cuando se enunciarán entre nueve y diez ejes de contenidos, así como una presentación de la colección diferente. A partir de septiembre de 2028, tras la apertura de la ampliación, que no consideramos un punto de llegada, sino una bisagra hacia nuevos ciclos, se abrirá un segundo período hasta diciembre de 2029”.
Una ampliación la del Macba en la plaza de los Àngels ya en curso y que creó alguna polémica con la anterior directora. Con Roma no será así. “Yo me creo muchísimo la ampliación, por muchos motivos, es muy comedida, correcta, proporcionada, una propuesta arquitectónica de gran nivel y nos ayuda a ordenar una dinámica generada en el museo que es muy desordenada”, ha explicado y sobre las visiones opuestas de la ciudadanía ha dicho que “las ciudades interesantes están llenas de conflictos, esta ciudad es apasionante, este barrio tiene muchas sensibilidades”.
Previamente, la presidenta del patronato de la Fundació Macba, Ainhoa Grandes, ha subrayado que “Valentín ha llegado con mucha energía, nos habla de la memoria del museo, él ha formado parte del equipo y dice que el Macba es relevante cuando sale de nichos. Un director que habla de audiencias, conexión con los públicos, un museo de contenidos. Siempre ha sido gran productor de exposiciones y debe serlo. Y habla de proyectos posibles con los recursos que tenemos”.
Jordi Martí, secretario de Estado de Cultura -una de las instituciones que integran el consorcio del museo junto a la Generalitat y el Ayuntamiento y la Fundació Macba-, ha ido más lejos y ha apuntado que había “un clamor oculto en la ciudad que decía que Valentín era la persona para encabezar el Macba en este momento. Los museos están hoy en redefinición, buscando su lugar en un mundo que ha cambiado, y ponerse delante de uno habla de cierta valentía, Valentín tenía mil posibilidades y escogió la más difícil. Gracias. Quiere volver a colocar el Macba en la época que fue un museo más importante no solo en producción de contenidos sino de reinvención de la propia institución. Todo lo que dice suena al ADN de la institución, un actor de tamaño medio en la escena global pero que ha llegado jugar en primera división. Le toca reconectar con la ciudad, con el Raval, con la escena más crítica de la ciudad, con la escena artística y con la escena global. No es poca cosa, pero después de escucharlo, lo hará. Es un intelectual de barrio, con sofisticación en los contenidos y lo que propone, lo hemos visto en La Virreina, pero no deja de tener toma de tierra con la ciudad y su entorno, que deben ser los restos del futbolista que fue”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.