Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Cultura Entrevista

Noor Ammar Lamarty: “Las fronteras no son físicas, sino morales: marcan quiénes son menos merecedores de dignidad”

La consultora jurídica marroquí publica 'Antes de que existiese un nombre', una novela que narra una historia de amor marcada por el exilio, el colonialismo, la identidad y las fronteras que separan a las personas

Noor Ammar Lamarty: “Las fronteras no son físicas, sino morales: marcan quiénes son menos merecedores de dignidad”
Noor Ammar Lamarty publica 'Antes de que existiese un nombre', una crónica novelada sobre una historia de amor marcada por el exilio, el colonialismo, la identidad y las fronteras.Kauzar Laasri Mohamed / Cedida
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 10 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01“A menudo nos dicen que no tenemos nada que ver con este país (España)”, explica Noor Ammar Lamarty (Tánger, 1998) por teléfono a La Vanguardia, desde Ceuta, donde está documentando las vulneraciones de derechos humanos a ambos lados de la frontera.
  • 02Consultora jurídica especializada en derecho internacional y género, Lamarty emigró a España con 18 años.
  • 03Pero su vínculo con este país viene de mucho antes.
  • 04Su bisabuelo fue reclutado en el Rif por las tropas de Franco y se encuentra enterrado en Getafe, a “media hora de donde yo vivo”. “¿Se cierra realmente esa genealogía o queda por abrir?”, se pregunta.

“A menudo nos dicen que no tenemos nada que ver con este país (España)”, explica Noor Ammar Lamarty (Tánger, 1998) por teléfono a La Vanguardia, desde Ceuta, donde está documentando las vulneraciones de derechos humanos a ambos lados de la frontera. Consultora jurídica especializada en derecho internacional y género, Lamarty emigró a España con 18 años. Pero su vínculo con este país viene de mucho antes. Su bisabuelo fue reclutado en el Rif por las tropas de Franco y se encuentra enterrado en Getafe, a “media hora de donde yo vivo”.

“¿Se cierra realmente esa genealogía o queda por abrir?”, se pregunta. Esa memoria familiar atraviesa Antes de que existiese un nombre (Círculo de Tiza), una crónica novelada sobre una historia de amor marcada por el exilio, el colonialismo, la identidad y las fronteras visibles e invisibles que separan a las personas. Para Lamarty, recuperar esa historia es también un ejercicio de “justicia” frente a quienes todavía dicen que ella y otros como ella “no tienen nada que ver con este país”.

“La violencia no termina cuando cesa, sino que se hereda y permanece en los cuerpos”

Sigue leyendo con toda la información

Accede al artículo completo, al análisis de nuestros especialistas y a todo el contenido premium de La Vanguardia.

  • Artículos premium sin límite y sin publicidad intrusiva
  • Newsletters exclusivas y la edición impresa en PDF
  • Cancela cuando quieras
Suscríbete por 1€/mes
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)

En su novela denuncia también el “borrado histórico” de los bombardeos con armas químicas perpetrados por España en la Guerra del Rif, en el norte de África, entre 1923 y 1927. Lamenta que esta parte de la historia “no ha tenido espacio”, pues exigiría también una “reparación en horizontalidad”. “Basta con ver cómo se trata a los menores no acompañados que llegan a España, muchos de ellos descendientes de los territorios bombardeados, lugares que durante años no fueron hábiles ni para el cultivo ni para la vida, donde generaciones enteras acabaron heredando cánceres”.

En varios momentos del libro, la protagonista de la novela afirma que la violencia no termina cuando cesa, sino que se hereda y permanece en los cuerpos. “La violencia colonial también implica sentimientos de vergüenza y de culpa dentro de las propias poblaciones. Lo que sucede durante los periodos bélicos y coloniales acaba constituyendo la identidad de la gente”.

Después de repetir que Marruecos utiliza a los migrantes como arma, hoy es España la que los trata como tal”

Esa violencia heredada también atraviesa las fronteras. Para quienes intentan cruzar la frontera ceutí, “representa una oportunidad frente a una situación de subordinación y de violencia política que muchos consideran que sufre Marruecos” y, al mismo tiempo, España representa a Ceuta como “el último eslabón para preservar un proyecto político de limpieza étnica”. Lamarty carga contra todos aquellos que dicen que las personas migrantes son “un arma”. “Es importante hablar de la responsabilidad de ambos países, pero resulta interesante observar cómo, después de repetir durante tanto tiempo que Marruecos utiliza a los migrantes como arma, hoy es España la que los trata como un arma política”.

En el libro relata una discusión sobre la guerra y los llamados “daños colaterales”, en alusión a la muerte de civiles, y su protagonista remarca que siempre hay alternativas a la aniquilación de cientos de miles o millones de personas.

Consultora jurídica especializada en derecho internacional y género, Lamarty emigró a España con 18 años.
Consultora jurídica especializada en derecho internacional y género, Lamarty emigró a España con 18 años.Kauzar Laasri Mohamed / Cedida

“Creo que los cuerpos de las personas no están en el centro de la conversación. Lo están la geopolítica, los misiles, los planes de guerra, las políticas de devolución... Es como si pudiéramos convertir la dimensión humanitaria, que en realidad constituye el trasfondo, en una cuestión accesoria”. En la crisis de Ceuta, sostiene, se hace especialmente evidente. Pero la historia de la humanidad demuestra que siempre hubo otra opción.

La pregunta es hasta qué punto todo lo que ocurre en una frontera “acaba desprotegiendo también a las personas migrantes” que viven dentro de la península. Por eso, la autora recuerda que la frontera ya no es solo política ni física: “Es una frontera moral que permite establecer quiénes son menos merecedores de dignidad, derechos y oportunidades”.

No puedes amar a alguien negando sus opresiones. No puedes decir 'te quiero, pero no te veo'”

Las fronteras también terminan entrando en los vínculos más íntimos. Lamarty escribe que al amor de sus protagonistas “no le faltaba amor, le faltaba un mapa”. Porque asegura que amar en igualdad implica reconocer las discriminaciones que pesan sobre el otro: “Tú no puedes amar a alguien negando sus opresiones. No puedes decir ‘te quiero, pero no te veo’”.

Frente a la idea de que el amor nos salva de todo, reivindica una perspectiva más concreta: “El amor se constituye desde las acciones, desde el cuidado, desde el respaldo, desde la reparación”. De ahí la referencia al mapa: “Faltaba una guía consciente para poder amar en horizontalidad”.

Cristina Oriol Val
Cristina Oriol Val
Periodista

Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. por la UAB

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.