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Seth Rogen se ríe del aplausómetro de Cannes

La actualidad cultural deja detalles que nunca se contagiarán en las redes, compartirlos mejora la conversación

Seth Rogen se ríe del aplausómetro de Cannes
Seth Rogen, protagonista de 'The Studio'.Apple TV+
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Actualizado hace 42 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01SERIES  La primera temporada de  The Studio, la serie de Seth Rogen, hizo una brillante disección del Hollywood actual, encarnado en la figura de Matt Remick, un ejecutivo de la industria del cine a quien le cuesta bastante poco renunciar a sus aspiraciones artísticas si se trata de ingresar dólares.
  • 02Todo lo que se rumorea sobre la segunda temporada, que se está rodando ahora, suena muy bien: se dice que el primer capítulo transcurrirá entero durante una de las famosas ovaciones de 20 minutos del festival de Cannes.
  • 03Y que Madonna aparecerá en un capítulo, quizá haciendo de sí misma.
  • 04La saga del biopic de Madonna, que pretendía dirigir ella misma, da para sátira.

SERIES La primera temporada de The Studio, la serie de Seth Rogen, hizo una brillante disección del Hollywood actual, encarnado en la figura de Matt Remick, un ejecutivo de la industria del cine a quien le cuesta bastante poco renunciar a sus aspiraciones artísticas si se trata de ingresar dólares. Todo lo que se rumorea sobre la segunda temporada, que se está rodando ahora, suena muy bien: se dice que el primer capítulo transcurrirá entero durante una de las famosas ovaciones de 20 minutos del festival de Cannes. Y que Madonna aparecerá en un capítulo, quizá haciendo de sí misma. La saga del biopic de Madonna, que pretendía dirigir ella misma, da para sátira. Durante meses, la cantante montó un campo de entrenamiento de actrices en su propia casa en el que, se decía, testaba a las candidatas a interpretarla para ver si tenían lo que hay que tener. Respecto al apalusómetro de Cannes, hace tiempo que dejó de tener ningún sentido. Cuando Francis Ford Coppola estrenó Megalópolis, el público se levantó a aplaudir antes incluso de ver la película y todo lo que quede por debajo de los diez minutos parece poco. Se cree que el récord de aplauso largo se lo llevó Guillermo del Toro con El laberinto del fauno, que tuvo al público de la Croisette entregado durante 22 minutos.

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Recital de Enric Casasses dentro del ciclo Horiginal que organiza centro Deskomunal.Mané Espinosa / Propias
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LIRBOS Cada año, el IBBIcat, el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil anuncia en Bolonia, en la feria más importante del sector, los que considera que son los mejores títulos que se han publicado en distintas categorías. Todos los seleccionados se donan a la Biblioteca Internacional Juvenil de Munich, que tiene unas 675.000 referencias en más de 250 lenguas. Entre los seleccionados de este año hay títulos como Petits poemes de Enric Casasses, editados por El Cep i la Nansa o L’abric vermell (Bindi Books) de Alba Dalmau, una historia de cuatro generaciones de mujeres de la misma familia, todas llamadas Antonieta. En la categoría de novela juvenil, una de las escogidas es L’última nit abans de perdre’ns, de Ramon Mas (L’Altra Tribu), un relato iniciático protagonizado por un adolescente que no encaja en su instituto ni en su familia, hijo de padres hippies, que hace un descubrimiento paranormal, una puerta en medio del bosque. El libro puede leerse como una alegoría nada explícita sobre el consumo de drogas. Cuando los adolescentes del libro traspasan la puerta secreta, sus problemas parecen esfumarse, pero cuando vuelven, siguen ahí.

La novelesita estadounidense Helen DeWitt renunció recientemente a los 175.000 dólares del premio Windham-Cambpell
La novelesita estadounidense Helen DeWitt renunció recientemente a los 175.000 dólares del premio Windham-CambpellArchivo
Qué haría un escritor por 175.000 dólares

LITERATURA La expresión inglesa “sing for your supper” se refiere a lo que hay que hacer cuando a uno le invitan a algo. Por ejemplo, cantar para ganarse la cena. El concepto se aplica también a la mayoría de becas, residencias y premios literarios, que exigen a cambio que el autor se preste a hacer actos promocionales. Recientemente, la escritora Helen DeWitt renunció a los 175.000 dólares del premio Windham-Cambpell, que se entrega cada año a ocho autores, porque implicaba un viaje de seis días a la Universidad de Yale y grabar varios pódcasts y vídeos. En una serie de posts en redes sociales, DeWitt, autora de la novela de culto El último samurai, contó que vive sin wifi, que sufre depresión crónica y que los requerimientos promocionales se le hacían imposibles. Además, añadía una lista de autores que tampoco hubieran podido o querido prestarse a eso: Dickinson, Beckett, Pessoa, Salinger, Kafka y otros alérgicos a la atención. Su saga ha animado varios debates paralelos sobre el dinero que se da a los escritores (como el premio Aena, vaya), sobre salud mental y sobre la propia DeWitt. Al final, la escritora se ha llevado igualmente 175.000 dólares porque el economista y pensador libertario Tyler Cowen, fundador de una plataforma llamada Mercatus Center, ha dicho que ya se los da él, y sin tener que cantar por su cena.

La artista Joan Semmel frente a uno de sus cuadros, en 2018
La artista Joan Semmel frente a uno de sus cuadros, en 2018SARA WASSERMAN
Los protoselfies de Joan Semmel

ARTE A sus 93 años, la artista Joan Semmel sigue pintando desnudos utilizando la misma modelo con la que lleva trabajando desde los años setenta: ella misma. Sus cuadros actuales retratan, por tanto, algo inaudito, un cuerpo femenino que ya ha entrado en su décima década de vida. Semmel, que sigue en activo y está a punto de inaugurar exposiciones en Nueva York y Bruselas, vivió en Madrid en los años sesenta y se marchó, con dos niños pequeños, ante la imposibilidad de divorciarse en la España de Franco. De vuelta a Nueva York, cambió de estilo y pasó de pintar siguiendo los dictados del expresionismo abstracto a convertirse en una pintora figurativa de escenas sexuales que no quería ninguna galería (los vendía ella misma en una tienda que alquiló). Sus Self Images, sus autorretratos en los que no idealiza su cuerpo, pretendían ser una respuesta a la mirada masculina, que Semmel detectaba tanto en la revista Playboy como en el arte de artistas como Willem DeKooning.

Begoña Gómez Urzaiz
Begoña Gómez Urzaiz
Cultura|s

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.