Tintín, Astérix, Lucky Luke, los pitufos, Spirou o Gastón Elgafe. La historieta franco-belga clásica es una de las más apreciadas en nuestro país. Durante décadas, ha marcado a jóvenes lectores y ha influenciado a un gran número de nuevos dibujantes. La edición en catalán de los dos primeros volúmenes de Sols (Devoracomics, con traducción de Pau Gros Calsina) es una gran noticia para quien desee sumergirse en ese estilo de larga tradición pero hacerlo en una versión revisada y modernizada, puesta al día para lectores de hoy.
La serie, escrita por Fabien Vehlmann y dibujada por Bruno Gazzotti, es uno de los últimos grandes superventas del cómic juvenil francés, con más de tres millones de ejemplares vendidos, una película y varias adaptaciones en forma de novela juvenil. En 2007 y 2010, recibió el premio al mejor cómic para jóvenes (9-12 años) del festival de Angulema.
Los cinco episodios recogidos en los tomos 1 y 2 de Sols conforman el primer ciclo de la serie al completo, con lo que suponen una buena puerta de entrada al universo de esta serie nacida en 2006 dentro del catálogo de la editorial belga Dupuis y que cuenta ya con versión castellana a cargo de Dibbuks y con el título de Solos.
Sols es una distopía protagonizada por niños preadolescentes que se dirige a lectores de la misma edad. Niños y niñas de procedencias sociales diversas y con caracteres también muy diferentes. Ellos son Dodji, Leïla, Yvan, Camille y Terry, quienes un buen día se despiertan en una ciudad de la que han desaparecido todos los adultos. Al principio lo viven con despreocupación y hasta con alegría, pero poco a poco les invadirá también el temor cuando ese nuevo mundo revele su cara más dura y violenta, con personajes armados o con rinocerontes y monos que campan a sus anchas por la ciudad poniendo en peligro a los pequeños.
Estamos ante una serie que permite a los jóvenes lectores conectar con el estilo de cómic franco-belga a través de una obra contemporánea, con escenarios actuales y con personajes que hablan y se comportan como los chicos y las chicas de hoy. Un thriller fantástico de aire postapocalíptico que explora temas complejos como la muerte, la supervivencia o la responsabilidad individual y colectiva.
Uno de los aciertos de Sols es que sigue la tradición sin caer en la copia. Respeta el estilo franco-belga pero le aporta cambios y lo moderniza. Basta hojear estas páginas para sentir que en el dibujo de Gazzotti late el cariño por los álbumes de Spirou o de Gastón Elgafe. La sombra de André Franquin es alargada. Sin embargo, Gazzotti no imita a Franquin sino que alarga las lecciones de algunos de sus mejores herederos, como Janry o Warnant, que ya en la década de 1980 renovaron las enseñanzas del maestro.
No hay que olvidar que Gazzotti fue ayudante de Janry en El pequeño Spirou y relevó a Warnant en la excelente Soda cuando este abandonó la práctica de la historieta. Soda introdujo oscuridad y un punto de angustia del que ahora Sols se beneficia. Eso le permite retratar bien las tramas que concibe Fabien Vehlmann, menos ingenuas que las de los años 50 porque los jóvenes de hoy tampoco son los de mediados del siglo XX.
En Sols resuenan ecos de la novela El señor de las moscas (1954) o de la película Los pájaros (1963), de Hitchcock. La originalidad de Vehlmann y Gazzotti no está tanto en el tema planteado como en la manera de tratarlo, buscando que esa historia de supervivencia en un mundo apocalíptico se acerque a lectores adolescentes o preadolescentes. Y que la disfruten.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.