Como dice el subtítulo, este es un “viaje al país de la memoria que flaquea”. Ese lugar desconocido, lleno de sombras y trabas, donde los recuerdos, las caras y los nombres se confunden. Étienne Davodeau aborda este viaje hacia la memoria que se descompone en su nueva novela gráfica, Allí donde vas (La Cúpula, con traducción de Raúl Martínez Torres). Un viaje íntimo y humanista al corazón de las enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer.
Allí donde vas parte de la experiencia de Françoise Roy, la mujer del autor, como enfermera especializada en el acompañamiento domiciliario de personas con estos trastornos. Davodeau ha elaborado este álbum a lo largo de doce años durante los cuales ha estado, primero, madurando la idea, luego preguntándole y compartiendo opiniones con ella y, finalmente, conociendo a algunas de esas personas.
La mirada de Françoise está llena de ternura y sensibilidad. Trata con delicadeza a quienes padecen la enfermedad; no les llama pacientes y, mucho menos, enfermos. “Ante todo son personas”, insiste. Les ayuda a realizar actividades por imitación y procura no obligarles a recordar por la fuerza, porque preguntar implica forzar la memoria y eso —considera— es una crueldad involuntaria, inútil y dolorosa.
Página a página, capítulo a capítulo, iremos conociendo casos distintos y personalidades muy diferentes. Siempre será Françoise quien intente adaptarse a ellas, nunca al revés. Allí donde vas no solo retrata a las personas afectadas por el alzheimer sino también nuestra actitud hacia ellas y la manera como, colectivamente, nuestra sociedad aborda este viaje que afecta a tantas personas y familias. Reduciendo la distancia entre quien cuida y quien es cuidado.
En su ya larga y siempre interesante trayectoria como autor de cómics, Davodeau ha combinado la ficción con la no ficción. En la primera categoría ha firmado títulos como Loira, que ya recomendamos en esta sección; en la segunda, obras como Rural, Los ignorantes y ahora este Allí donde vas, donde por primera vez Davodeau no se convierte en observador directo sino en el escriba de las experiencias de otra persona, su pareja, detalle que añade una capa de intimidad y ternura al relato. De alguna manera, Allí donde vas es también una declaración de amor y una prueba de confianza entre ellos dos.
El libro trasciende lo personal y se pregunta cómo cuidamos a las personas vulnerables
Davodeau opta aquí por el blanco y negro, realzado por una gama de grises a la aguada. Un dibujo realista de línea fina, casi como un apunte al natural, un estilo que se ajusta bien al tono cercano e íntimo de este cómic. Solo la portada es en color, con tonos ocres, otoñales, muy acordes con su temática. Si en Loira nos regaló unos colores espléndidos para realzar la belleza del paisaje natural, aquí los grises potencian una intimidad despojada y sin artificios.
Allí donde vas es un documental gráfico sobre la enfermedad de Alzheimer y a su vez un manifiesto que propone centrarse no en aquello que la enfermedad destruye, sino en lo que queda: “Su humanidad permanece intacta”. Y también sus derechos y sus capacidades sensoriales. Una novela gráfica que a partir de lo personal plantea una pregunta colectiva sobre cómo nuestras sociedades envejecidas cuidan a sus miembros más vulnerables. “¿Son como nosotros?”, se interroga el dibujante. “Son nosotros”, responde su mujer.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.