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El amor se gira y muestra la pelambrera

Carles Rebassa publica la novela del Sant Jordi: un retrato de Palma con amos y sirvientes, pasión amorosa y malestar laboral que desemboca en una trama de thriller

El amor se gira y muestra la pelambrera
Carles Rebassa, autor de la ambiciosa ‘Prometeu de mil maneres', premi Sant Jordi 2026 Àlex Garcia / Propias
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Actualizado hace 15 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01En una entrevista después de recibir el premio Sant Jordi, Carles Rebassa (Palma, 1977) explicó el impacto que le produjo, a los diecisiete años, Excelsior i el temps escrit  (1995) de Biel Mesquida.
  • 02Vio en ella el escritor que quería ser.
  • 03Biel observa el mundo y, a partir de los movimientos a su alrededor, crea un espacio de representación.
  • 04Al mismo tiempo, escribir, para Biel, es un acto.

En una entrevista después de recibir el premio Sant Jordi, Carles Rebassa (Palma, 1977) explicó el impacto que le produjo, a los diecisiete años, Excelsior i el temps escrit (1995) de Biel Mesquida. Vio en ella el escritor que quería ser. Biel observa el mundo y, a partir de los movimientos a su alrededor, crea un espacio de representación. Al mismo tiempo, escribir, para Biel, es un acto. Observa y hace, es subjetivo y colectivo.

Toda la primera parte de Prometeu de mil maneres recuerda un poco las novelas de Biel Mesquida: el componente sexual, el ligero narcisismo, la pasta poética de muchas páginas, la contemporaneidad sencilla que lleva a hablar de una bicicleta, de unos calzones, de una adelfa que a principios de verano es fresca y que en septiembre huele a podrido. El nombre –Prometeu Dolors– podría ser también de Terenci: aquel Oliveri Serra i Codolar de Onades sobre una roca deserta o el Lleonard Pler de El sexe dels àngels, manifestaciones de una juventud turbulenta que en Terenci describe una ascensión positiva –de Codolar (pedregal) a Pler (placer)–, y que en Rebassa va a parar al dolor, por bien que la figura de Prometeo, sacada del poema de Gide traducido por Rosselló-Pòrcel, no es una figura trágica: se eleva por el cielo agarrado a las patas del águila.

Visceralidad, conmoción, la sensación de vivir una angustia insoportable y, al mismo tiempo, el hambre de amor y sexo

Es un libro escrito por un señor de cuarenta años con la materia prima de cuando tenía veinte, siguiendo un proceso de escritura vermicular, con muchos rodeos y regurgitaciones, como pasa con los libros que se piensan de joven y se acaban de mayor. Esta pervivencia sublimada de la juventud es, en buena parte, la gracia del libro. Visceralidad, conmoción, la sensación de vivir una angustia insoportable y, al mismo tiempo, el hambre de amor y sexo, y también aquellas observaciones de la realidad cercana que, siguiendo el ejemplo de Mesquida, permiten crear el espacio de representación de uno mismo y de los demás.

Prometeu de mil maneres son diferentes libros en uno. Por una parte, la historia de amor entre Prometeu y Carles Pomar Antich, hijo de una familia mallorquina propietaria de negocios y hoteles. Con celos, puñeterías, traiciones, violencias y suspicacias (aquella imagen tan gráfica del “amor que es gira i mostra el pèl de l’esquena” que habla de la realidad tras la fantasía erótica). Por encima corre una especie de película de Ken Loach sobre el trabajo en un bar de Palma, con las relaciones entre los camareros, y entre camareros y clientes. Y después tenemos la relación de Carles Pomar Antich con su familia pudiente, que no acepta la homosexualidad del chico.

El retrato del bar es nuevo e interesante, porque muchas veces te encuentras con que los personajes de las novelas catalanas no se sabe de qué trabajan o no trabajan de nada. La fórmula de la novela-encuesta entre camareros jóvenes y viejos, con estudios y sin estudios, permite introducir voces diversas y trazar contrapuntos. Aparece un malestar que se mantiene a lo largo del tiempo: el trabajo no puede llenar el vacío de la vida de la gente. También hay cosas que, desde el punto de vista narrativo, no acaban de funcionar: ¿era necesario ir reproduciendo, troceada una guía práctica del camarero por más falsa, grotesca y escandalosa que pueda ser? En general, el libro está hinchado con un exceso de material de aluvión, especialmente diálogos directos. Las notas del diario de Prometeu, que a veces son un puro incendio verbal, en otros momentos van a fondo: “La gent que pegam mossegada al carrer pensant que ens hem de menjar el món, ens acabam trobant empetitits, beneitons, quan la llibertat de fora no sembla gens a la de dins.” Rebassa describe Palma como un cementerio de vivos.

El retrato del bar es interesante, porque muchas veces los personajes de novela catalana no trabajan

Prometeu de mil maneres hubiera podido ser una novela angustiada, creadora de psicologías y ambientes, concentrada como un puñetazo. Pero en un libro de quinientas páginas tienen que pasar cosas. Y aquí me parece que falla. La conversación de la señora Kiss con su hijo Carles, se resuelve de una manera un poco esquemática. Y todo lo que sale de allí –muertes, policía, cárcel– se aguanta de aquella manera. Tienes la impresión de que el largo proceso de construcción del libro –una casa a la que se añaden espacios auxiliares no estrictamente necesarios para la vida–, juega en contra de la eficacia narrativa.

El libro de Rebassa provoca un malestar: con todo lo que tiene de bueno, pudo ser mejor. 

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Carles RebassaPrometeu de mil maneresUnivers Llibres. 544 páginas. 23,65 euros. Premio Sant Jordi

Julià Guillamon
Julià Guillamon
Cultura|s

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.