Instituciones hiperbólicas, costumbres excéntricas, paisajes imposibles forman parte del mundo, algo pueril pero efectivo, de las novelas de anticipación y de ciencia ficción. Se celebra una fiesta ritual en un estadio y se retransmite en directo: una Campesina espasmódica saca un número que corresponde a un señor mayor de cuarenta años que debe morir. El público asiste al espectáculo desde las gradas picoteando morro de ardilla (la ardilla es un animalito simpático, amigo de los conejitos de Bambi: aquí la gente se la come, en tapa o a la cazuela).
Los que acompañan a la Campesina en esa especie de Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, van drogados hasta las cejas: la droga se llama Amor. También las Leyes se votan en programas de televisión con abogados-tertulianos profesionales que defienden su aprobación o rechazo. Amat Amat, el protagonista de la novela de Mar Márquez (Barcelona, 1981) trabaja en una de esas agencias y tendría un gran futuro, de no ser que en el episodio de La Collita que retransmiten en la tele acaba de salir su número.
La clave es una buena historia. La de Amat Amat me ha recordado The Player (El juego de Hollywood) de Robert Altman, con guion de Michael Tolkin, de 1992. Un problema ético: si toda la vida has creído en la Diosa –una especie de Ceres terminal– deberías admitir el resultado del sorteo. Pero es difícil de aceptar y buscas la manera de evitar la muerte: alquilas un Voluntario.
Para salvar el estatus –mantener el lugar como a Productor de cine (Altman) o aspirar a ser Director de Contenidos de la Agència Esquerra (Márquez)– te saltas la norma: matas a un guionista o te vas al barrio de Y –donde Cristo perdió el gorro– a pactar con un tipo que, a cambio de dinero para tratar al hijo enfermo del corazón, se dejará matar en tu lugar. Problema: lo instalas en casa de tus padres. A partir de aquí el Voluntario –Llibert– se convierte en una pesadilla: te compromete en el trabajo, te lleva por el mal camino (acabas con dos tías en el Vegas Bar, te acostumbras a beber xut, que ha substituido al whisky), mientras Llibert se beneficia a tu mujer.
Márquez introduce una evolución del catalán popular, degenerado, pero sin castellanismos, que es un acierto rotundo
Una de las tramas secundarias tiene que ver con el deseo de Sígrid –la esposa de Amat Amat– de tener un niño, la poca atención que le dedica su pareja y las discusiones con la prima, que odia a los críos y vive con quince gatos (máximo autorizado). Sígrid no se queda embarazada, no puede hacerse pruebas (son ilegales), si se le pasan los días que tiene adjudicados para procrear quedará fuera del programa: siempre, de fondo, las reglas de la sociedad fascistizante en la que –como decían nuestras abuelas– las personas somos números.
El personaje de Llibert eleva mucho la historia. No se puede reducir a un manual de instrucciones narrativas, es ambiguo y tiene una manera de hablar –una evolución del catalán popular, degenerado, pero sin castellanismos– que es un acierto rotundo. Es una presencia parasitaria que rompe todas las convicciones del protagonista que, como muchos niños de hoy, sólo recoge amor, por eso se llama dos veces Amat.
Para ser una primera novela Amat Amat está más que bien. La extrañeza inquietante de Nova Cal·lípolis está muy lograda, la trama funciona, con algunas repeticiones (las dos visitas a la sacerdotisa hubieran podido quedar en una). Como pasa con los libros que el autor ha tenido mucho tiempo en danza, la estructura es asimétrica: la primera parte está más ligada y desarrollada que la segunda, no sólo en volumen de páginas sino también en interés y cohesión de la trama, que en la segunda parte introduce un desdoblamiento barroco de Llibert que no añade gran cosa que el lector no sepa. Tampoco me acaba de convencer que la historia de La Collita pase del primer plano a ser una pincelada del capítulo 45, desplazada por otras historias más urgentes y personajes –como el Coix– que aparecen de la nada
Pese a sus irregularidades, Amat Amat destaca y es una novela para festejar.
Mar Márquez Amat Amat Males Herbes 342 páginas 22 euros

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.