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Distancia literaria y vida contada

Neus Canyelles ha convertido en una gran materia literaria desengaños amorosos, tratamientos psiquiátricos, la capacidad de escuchar y de dar

Distancia literaria y vida contada
La mallorquina Neus Canyelles, autora de ‘Sales d’espera’grup 62
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Actualizado hace 14 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Neus Canyelles (Palma, 1966) es una escritora muy considerable.
  • 02No es ninguna novedad: los lectores de este suplemento me han leído críticas favorables –algunas, muy favorables– de   Les millors vacances de la meva vida   (2019),   Autobiografia autoritzada   (2021) y   Milady   (2023), que contrastan con lo que dije cuando escribía ficción metaliteraria y publicó  La novel·la de Dickens  (2010).
  • 03Canyelles ha convertido su autobiografía –desengaños amorosos, abusos, tratamientos psiquiátricos, ingresos hospitalarios, la capacidad de mirar y, sobre todo, de dar (a otros enfermos, o a la madre, que trata con una delicadeza conmovedora)– en una materia literaria de primera categoría.  Esto no ha cambiado: los cuentos de   Sales d’espera   están subrayados con punteados virtuosos, imágenes que –a pesar de que a veces no tienen nada de especial: cuando compara el corazón baldío con la piedra pómez que se utiliza para limarse las duricias– sabe hacer funcionar con eficacia, sin caer en el lugar común.
  • 04En el cuento de la piedra pómez dice que “la cursileria em treu del solc” (la cursilería le saca de sus casillas).

Neus Canyelles (Palma, 1966) es una escritora muy considerable. No es ninguna novedad: los lectores de este suplemento me han leído críticas favorables –algunas, muy favorables– de Les millors vacances de la meva vida (2019), Autobiografia autoritzada (2021) y Milady (2023), que contrastan con lo que dije cuando escribía ficción metaliteraria y publicó La novel·la de Dickens (2010). Canyelles ha convertido su autobiografía –desengaños amorosos, abusos, tratamientos psiquiátricos, ingresos hospitalarios, la capacidad de mirar y, sobre todo, de dar (a otros enfermos, o a la madre, que trata con una delicadeza conmovedora)– en una materia literaria de primera categoría. 

Esto no ha cambiado: los cuentos de Sales d’espera están subrayados con punteados virtuosos, imágenes que –a pesar de que a veces no tienen nada de especial: cuando compara el corazón baldío con la piedra pómez que se utiliza para limarse las duricias– sabe hacer funcionar con eficacia, sin caer en el lugar común. En el cuento de la piedra pómez dice que “la cursileria em treu del solc” (la cursilería le saca de sus casillas). Si un personaje se hace invitar a un jugo, porque no lleva suelto, y en el momento final, aplasta la lata, este gesto, conectado con el resto de la historia, adquiere dimensión significante. Canyelles está a años luz de la mayor parte de la literatura que se escribe en catalán, previsible y afectada.

Pero a la vez que escribo su elogio quiero lanzar esta vez una reflexión. “Ja no em queden més monedes” me ha parecido un cuento buenísimo: el mejor del libro. ¿Por qué me gusta tanto? Canyelles, como acostumbra, habla de las cosas con concreción: la abogada se llama Mercè y los juzgados no son unos juzgados cualquiera: son los juzgados de sa Gerreria. Pero, a diferencia de lo que pasa en otras historias, no llegamos a saber hasta que llevamos unos cuantos párrafos leídos que la protagonista está inquieta porque tiene cita con un hombre, que va con retraso. Antes ha descrito el vecindario: hace tiempo que no pasaba por allí, desde la época de estudiante, y ahora el barrio le parece un lugar extraño. El cuento transmite, por transparencia, este sentimiento de extrañeza. No sabemos quien es el hombre que espera. Más adelante nos enteramos de que se están divorciando y que el hombre llega tarde porque no quiere el divorcio: ella es la que no puede más. Hablan –hace tiempo que no se veían–, firman los papeles, toman un refresco que paga la mujer y este gesto de pagar y la torpeza con la que el hombre aplasta la lata explican su relación: ella, atenta y resignada; él, desencajado y triste. Este cuento no es la historia de Neus Canyelles, aunque lo que explica seguramente le pasó a ella. Media una distancia.

Los cuentos de 'Sales d’espera' están subrayados con punteados virtuosos, imágenes que sabe hacer funcionar con eficacia

Pasas página y en el cuento siguiente, “Caridad”, encuentras a una figura que parece el mismo personaje: un músico cubano en Mallorca, que vive una relación complicada con una mujer del país. Sufre porque una prima se está muriendo y él desde Palma no puede hacer nada. Piensa de dónde sacará dinero para podérselo mandar. La mujer está preocupada porque piensa que atracará la farmacia o que –como parece suceder– se venderá los instrumentos. Si lo hace ¿de qué vivirán? Incluso sin explicar el final ya pueden ver que se trata de cuentos de un gran nivel. Pero a medida que Canyelles va encajando las piezas y va dando pistas, a medida que habla de ella, de su amante, de este marido cubano, del padre y de la hermana, la distancia se acorta y su literatura pierde la fuerza impactante del cuento “Ja no em queden més monedes”, para convertirse en una vida bien explicada.

Igual soy yo, que estoy cargado de puñetas de mimesis literarias, igual es el cansancio que arrastramos todos de literatura íntima. En su género, Canyelles es honesta, incisiva, emocionante: insuperable. ¿Le podemos pedir lo que no quiere o no puede dar? Y aquí estoy, con una mezcla de confusos sentimientos.

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Neus Canyelles Sales d’espera Empúries, 136 págines, 17,95 euros

Julià Guillamon
Julià Guillamon
Cultura|s

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.