Un vez asistí a una grabación de los Arrels de Gràcia en la que participó, al piano, el maestro Francesc Burrull que, en cinco minutos, tuvo a los jóvenes gitanos haciéndole reverencias. Jack Tarradellas, responsable de los arreglos, había llenado las pistas de guitarras, percusiones, bajos y voces. Burrull escuchó las bases, para ver donde tenía que intervenir y sentenció: “hi ha massa música”. Quiso decir que no por emplear más recursos, el disco iba a quedar mejor. Se sentó al piano y nos dedicó una interpretación minimalista, que sumada a toda la música que Jack había eliminado, dio un resultado estupendísimo.
Me lo ha recordado el primer libro de Maria Rovira (Barcelona, 1990), Garlanda. Rovira es la escritora que cuando escribe guiones o interpreta monólogos utiliza el nombre de Oye Sherman. Han podido verla en el programa de los Oscars de TV3, en el Està passant, y oírla en la radio. También actua en teatros. Mediante videoblocs y redes sociales ha creado el personaje que alimenta todas estas versiones de ella misma. Digo que es escritora porque lo es: y de calidad. Y la sensación es que va ir a más. No pasa todos los días.
⁄ La gran aportación de este grupo ha sido hablar de manera natural de la cultura catalana que han vivido desde pequeños
Garlanda es un libro muy lleno, llenísimo, tanto, que unas cosas tapan a las otras y como el texto está muy trinchado a veces cuesta seguir el hilo. Cuando has terminado el capítulo o el fragmento, falta una segunda pasada para leer las notas al pie, que establecen un contrapunto divertido con el cuerpo central, pero que –ya me perdonarán los fans de Julián Ríos, David Forster Wallace y Jaume Medina– tienen el problema de que si cada vez que se descuelga una nota interrumpes la lectura, no hay manera de seguir el argumento. Y si las dejas todas para el final y las lees de golpe, cuando llega el momento, no te acuerdas que apostillaban.
Es un recurso que le hace más gracia al escritor que al lector, porque el escritor ha leído mil veces el texto, conecta la nota y reconoce la malicia. El lector, en cambio, se enfrenta con unas dificultades mecánicas. Las notas presuponen –¡ay!– que el escritor considera que será tan amado por los lectores que harán de él un autor de culto. Ya paro con este tema.
Pondré unos cuantos ejemplos escogidos para que vean la inteligencia, la agilidad mental, la cultura sofisticada: en definitiva, el talento de Maria Rovira. Cada texto es una especie de monólogo en el que, con una habilidad rapidísima, va estableciendo asociaciones. Ha creado el personaje de una chica de treinta años, que siente próxima la infancia. Una infancia de niña catalana, de una familia educada, leída, inteligente. En la época de La Nit dels Òscars , Oriol de Balançó representaba un papel similar. Bueno, no sé si lo representaba o es que le salía así, como le sale a Òscar Dalmau. La gran aportación de este grupo ha sido hablar de manera natural y sin complejos de la cultura catalana que vivieron de chicos.
Los de mi generación nos hemos pasado la vida medio avergonzados. Les novelas de Roald Dahl publicadas por L’Esparver o el Peter Pan de J.M. Barrie traducido al catalán por Marià Manent son referentes de Garlanda . Da risa cuando Rovira explica que tiene una bicicleta a la que ha puesto el nombre del caballo de Lucky Luke, Jolly Jumper, pensando en que el primer coche de su hermano se llamaba igual (después resulta que llamaba Ou Dur).
Pero ¡atención! Estos referentes de infancia conviven con Pasolini, el Diccionari Etimològic de Joan Coromines, Natalia Ginzburg o Josep M. de Sagarra a quien dedica una nota genial. Titula el texto “Del color que té el suc de les taronges esclafades en el port”, que procede del primer párrafo de Vida privada y comenta: “a mi ja m’hauria semblat prou feina, però després Sagarra hi adjunta una novel·la.” El diccionario de palabras singulares e inventadas es sensacional.
Me quedan muchísimas cosas buenas por decir, pero si las dijera todas alguien podría objetar que escribo los artículos con demasiada música. Recomendación total.
Maria Rovira Garlanda Blackie Books 176 páginas 19,90 euros

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.