Después de la mirada, creo que lo más importante en la fotografía es la distancia. La física es determinante, pero la que para mi marca la diferencia es la empática. Aceptar lo que se fotografía como propio distingue a los grandes fotógrafos de los que son buenos pero no geniales. Una buena técnica y un ojo entrenado no te llevan hasta el interior del momento captado. La luz, el encuadre, la velocidad y el revelado son muy importantes, pero no mejoran por sí solos la proximidad emocional del fotógrafo con lo que tiene delante en el instante de abrir el obturador.
Joaquín Tusquets de Cabirol lo tiene todo para ser un genio, pero permanece un poco lejos de lo que fotografía.
Nació y falleció en Barcelona. Sus años no fueron fáciles. Nació en 1904 y murió en 1979. Fue químico y empresario. La fotografía era una afición. La Agrupació Fotogràfica de Catalunya (AFC) lo llevaba de excursión, expediciones al puerto de Barcelona y a la Catalunya rural, salidas que abrían su espacio vital, pero no tanto el interior. Tusquets de Cabirol mantenía las distancias.
Fotografiaba con un canon pictoralista y también como si fuera un neorrealista italiano.
Utilizaba una Rolleiflex de medio formato. Se nota que le gustaba estar a solas con ella.
Gran parte de los negativos de Tusquets de Cabirol se recuperaron de un contenedor de basura
Cuando participaba en las actividades de la AFC, su fotografía recuerda a un ejercicio académico. Los primeros planos de los trabajadores del puerto, por ejemplo, son buenos testimonios, pero poco nos dicen del alma de esas personas. Comparte la inquietud documentalista de August Sander, pero no nos mete dentro de los personajes como hacía el fotógrafo alemán.
También parece seguir los pasos de de Walker Evans y Robert Doisneau, pero no llega a donde ellos llegaron. Tampoco consigue captar el instante decisivo de Henri Cartier-Bresson, aquel que todo lo explica porque congela el tiempo y hace que el momento de la acción sea eterno.
Tusquets de Cabirol era un fotógrafo poco conocido y menos estudiado. La familia, depositaria de su archivo en Barcelona, asegura que alguien robó los aproximadamente 4.000 negativos del trastero del domicilio familiar. Se perdió su pista hasta que en el 2004, el fotógrafo Toni Amengual los encontró junto a un contenedor de basura en Palma de Mallorca. No estaban datados ni firmados.
Del hallazgo se hizo eco Andreu Manresa con un artículo publicado en El País en el 2005. Amengual subió varias fotos a las redes sociales buscando ayuda para determinar su autoría. Nadie las reclamó y hasta el 2020 no pudo determinarse de quién eran.
Ese mismo año, Amengual los vendió al Museu Marítim de Barcelona por 15.000 euros, que pagó la Diputación. Las numerosas fotografías de los buques y del ambiente marino del puerto interesaron a los responsables del museo.
Parece difícil que esta operación hubiera podido realizarse si, como aseguran los descendientes de Tusquets de Cabirol, el material hubiera sido robado.
En todo caso, fue a partir del descubrimiento de los negativos en Palma de Mallorca que el legado fotográfico de Tusquets de Cabirol ha podido preservarse y exponerse en el centro KbR de Barcelona.
La fundación Photographic Social Vision, que dirige Silvia Omedes, y la fundación Mapfre han sido determinantes para poner en valor el trabajo de Tusquets. Desde el 2020, Omedes es la cuidadora y representante del archivo.
Tusquets de Cabirol, buen químico, dominaba la técnica del revelado, los baños y los tiempos. Positivaba las copias en su casa. Le gustaba experimentar con la luz y el encuadre. La forma parece que era más importante que el fondo.
Y, aún así, a pesar de este formalismo técnico, de la belleza indudable de las copias, hay que reconocer que Tusquets de Cabirol tenía mucho más.
Pasea por la ciudad y se adentra en la soledad. La fotografía se revela como una terapia. Lo aleja de la empresa, tal vez también de la familia, y lo acerca a unos ciudadanos que parecen fantasmas.
El señor del paraguas en la plaza Catalunya, el sombrero sobre el muro de un chiringuito playero, la escalera vacía que desciende al mar desde un muelle, la mujer apoyada en la barandilla de una casa marinera, mirando al fotógrafo pero, al mismo tiempo, con la mirada perdida, mucho más lejos, explican un anhelo que, en el caso de Tusquets de Cabirol, parece también una frustración. ¿Quiso ser como esas personas, quiso vivir al margen, desparecer, hacerse invisible?
Tusquets de Cabirol paseaba por Barcelona captando la soledad, el silencio y las sombras de la ciudad
¡Hay tanta soledad y tanto silencio en la fotografía de Tusquets de Cabirol!
Esta soledad y este silencio, sin embargo, no son del todo amargos. Muestran una adaptación a la moral pública, a los valores de la iglesia y la dictadura.
Hay bastante quietud alrededor de sus personajes y de las escenas en las que no hay nadie salvo la presencia invisible del fotógrafo.
La emoción de no estar y dejar pasar es un escapismo. Tusquets de Cabirol huye de la burguesía, de la clase que la dictadura privilegia. Se queda en el limbo de los que no pertenecen, pero se acomodan.
La técnica del encuadre, de la luz y el revelado, lo sostienen, pero solo en un plano formal. Son un escudo que lo protegen, pero también lo aíslan. Son el escudo que esconde la indiferencia.
La indiferencia surge, sobre todo, de la convicción de que no se puede hacer nada para cambiar las cosas. Es la actitud del superviviente.
Si lo vemos como un empresario al que le iban bien las cosas, Tusquets de Cabirol no era un superviviente. Sin embargo, sí que lo era cuando sale a la calle para estar cerca de la gente, pero sin poder conseguirlo del todo.
La fundación Mapfre, en el Centro Fotográfico KBr, expone a Tusquets de Cabirol bajo el título La forma elocuente. L a dirección artística corresponde a Marina Balagué y Arola Valls.
Hay que agradecer a la fundación Photografic Social Vision y al Museo Marítim de Barcelona el esfuerzo para preservar el legado de Joaquín Tusquets de Cabirol, el fotógrafo de la soledad, el silencio y las sombras.
Joaquín Tusquets de Cabirol. La forma eloqüent KBr, Fundación Mapfre Barcelona kbr.fundacionmapfre.org/ Hasta el 6 de septiembre

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.