Los conciertos de Valeria Castro suelen ser una especie de catarsis, de exorcismos para ahuyentar fantasmas propios y/o ajenos y renacer en paz tras la crisis. Algo parecido a eso ocurrió este miércoles en Cap Roig, donde la cantautora canaria desplegó su magnetismo musical, su potencial lírico y poético, y transformó un simple concierto de un festival de verano en la Costa Brava en una experiencia que transcendía el lugar y el momento. “Molt bona nit, Cap Roig. Estic molt contenta d’estar aquí amb vosaltres. Només espero que gaudeixin tant com nosaltres aquí a dalt”, dijo en catalán al poco de poner los pies en el escenario del espectacular jardín botánico de Calella de Palafrugell, y desató un carrusel de emociones que encandiló al público.
Valeria Castro (Los Llanos de Aridane, La Palma, 1999) llegaba para presentar su segundo disco, El cuerpo después de todo, pero en su actuación combinó los temas de este trabajo con otras canciones de sus discos anteriores, Con cariño y con cuidado y el EP Chiquita. Así sonaron piezas tan destacadas en el repertorio de la canaria como Tiene que ser más fácil, Honestamente, Parecido a quererte, Devota, Sentimentalmente, El cuerpo después de todo, Debe ser –que pidió al público que cantara con ella–, El tiempo que no estés, Cuídate o Poquito.
Temas como ‘La raíz’, ‘Guerrera’ o ‘Cuídate’ sonaron en el jardín botánico
Acompañada por una banda más que solvente de cinco músicos, que combinaban guitarras, los teclados de Meritxell Neddermann, percusión, cuerda y viento, Valeria Castro cantó y habló con un público entregado desde el primer momento en un recital íntimo pero con ritmo, reflexivo pero propicio para moverse cuando era el momento, y en el que los intérpretes combinaron la música latina, el folk y el pop de autor.
Valeria Castro, que en los últimos meses se ha convertido en un personaje mediático a su pesar por haber cancelado diversas actuaciones y haberse tomado un respiro para cuidar de su salud mental, demostró estar de vuelta en plena forma y dispuesta a continuar una gira que recalará en otros escenarios de España y que concluirá en octubre en el Palau Sant Jordi de Barcelona, después de haber pasado también por capitales europeas como París, Londres y Bruselas. “La voz no es algo inerte que vive en la garganta, convive con lo que pasamos”, reflexionó en noviembre en el Liceu de Barcelona cuando volvió a los escenarios tras aquel parón, y defendió su derecho “a una baja por salud mental que ha afectado a mi instrumento de trabajo”.
Meses después, este miércoles en Cap Roig, Valeria Castro decía a su público: “Dar voz es lo que da sentido a los sentimientos que se atoran en el cuerpo”. En el concierto de Calella, en el que la cantautora canaria se mostró muy próxima y comunicativa, se vivieron diversos momentos álgidos, como la interpretación de La raíz, la canción que la lanzó a la fama y que compuso después de los incendios que arrasaron la isla de La Palma en el 2021. O cuando cantó Guerrera, un himno que dedicó a las mujeres más importantes de su vida, su madre y su abuela.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.