Llegan a este rincón de Europa desde Japón con sus tambores desde hace ya veinte años. Son la compañía Yamato, el antiguo nombre del País del Sol Naciente, que significa “gran armonía”. Una armonía que diez tamborileros ejecutan en escena con sus más de cuarenta tambores, que transportan en enormes camiones por toda Europa.
Sofía Fillion García, la directora de la gira de Hinotori (Las alas del Fénix), detalla que ya su abuela, Pilar de Yzaguirre, trajo la compañía a España hace veinte años y que su madre, Pilar García de Yzaguirre, y ella han continuado con sus propuestos hasta hoy, que llegan a Barcelona desde Madrid: “Es un espectáculo brillante, lleno de energía, lleno de vitalidad, porque los artistas transmiten muchísima fuerza y también mucho amor desde el escenario. Es así como logran conectar con el público, que es lo que ellos quieren”.
El tambor estrella es el ‘odaiko’, que mide dos metros de diámetro, pesa 500 kilos y viene de un árbol de 400 años
“Uno de los tambores que más usan en el espectáculo es el taiko, que es el tambor japonés tradicional –continua Fillion–. El espectáculo combina esa parte tradicional con una puesta en escena muy contemporánea y a través del tambor ellos aseguran que oyen el espíritu del árbol, con el que está confeccionado el tambor, e intentan conectar esa energía con el público”.
De los aproximadamente 40 tambores con los que giran, que son de todo tipo de tamaños, hay uno que es gigante: “Es el odaiko, que es un tambor de casi dos metros de diámetro que pesa 500 kilos y viene de una pieza de árbol de 400 años”, especifica Fillion. “Por ello son realmente tambores sagrados para ellos”.
Las actuaciones de Yamato se definen de “música física”. La descripción del espectáculo refiere que su sonido “es a veces intenso, a veces triste, a veces reconfortante y, al instante siguiente, cómico”, y por ello consiguen transmitir estas emociones al público. Cabe destacar que su estado físico es el de un atleta, y hay algunos momentos que llegan a tocar los enormes tambores a la vez que la posición en la que lo hacen los obliga a hacer abdominales. “Los artistas han entrenado sus cuerpos al máximo para poder tocar esos tambores de tamaño y peso tan imponentes”.
Quien ideó el espectáculo fue Masa Ogawa, que descubrió siendo joven esta percusión tradicional en un templo. “El taiko es un instrumento musical profundamente familiar para todos los japoneses. Desde los albores de la historia, sus ricas reverberaciones han llenado de inspiración y ánimo a la gente en una amplia variedad de contextos. Para muchos japoneses, el ritmo sonoro del taiko es relajante, pues representa la esencia misma de Japón, presente en rituales y festivales sintoístas en cada rincón del país”, manifiesta el creador. “Numerosos artistas han incorporado el sonido del taiko a sus composiciones musicales y artes escénicas”, afirma, de manera que el taiko vuelve a estar presente de un modo cotidiano en la música japonesa de todo tipo. No es casual el nombre del espectáculo, “esa energía del renacer, del seguir adelante a pesar de los tropiezos de la vida”, afirma Fillion.
Y sobre la logística, la directora de la gira detalla que la compañía Yamato tiene cuatro equipos, dos en Japón y otros dos en Europa, de modo que usan grandes camiones para llevar todo el material de una ciudad a otra durante la gira. “Transportar todos estos tambores es una locura”, concluye Fillion.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.