Eder Sarabia rindió homenaje a los Beatles luciendo una vistosa camiseta con las caricaturas del cuarteto de Liverpool. Fue toda una declaración de intenciones por parte del entrenador vasco, que no renunció a jugarle al Barça con sus mismas armas. Un atrevimiento que pagó caro al inicio del partido, al encajar dos goles en contra de Lamine Yamal y Ferran Torres en tan solo once minutos.
El equipo de Hansi Flick salió muy mentalizado en recuperar la presión, una de sus mejores señas de identidad de la temporada pasada y de las que se había alejado últimamente. El papel en el doble pivote de Marc Casadó y De Jong, junto al despliegue físico de Fermín, fue clave.
Con dos equipos dispuestos a jugar en una zona reducida de veinte metros, el aprovechamiento de los espacios a las espaldas de los defensores podía resultar vital. Como así fue para que Rafa Mir redujera la diferencia en el marcador poco antes del descanso, ante la pasividad de Araújo, que no supo taparle su disparo ajustado al palo derecho de la portería de Szczesny. Y el partido cambió se encaminó por cauces vertiginosos.
En la segunda parte el Barça pasó de dominador a dominado. El Elche se apoderó del balón y Rafa Mir estrelló dos trallazos a la madera que podrían haber puesto a los visitantes con muchas opciones en el marcador. Pero cuando más se temía lo peor en las gradas del Lluís Companys, Rashford culminó un excelente contraataque, con un trallazo que perforó por la escuadra la portería de Iñaki Peña, muy seguro durante toda la noche.
Los cerca de cuarenta y cinco mil espectadores asistentes a lo que podría ser la despedida blaugrana del Estadi Olímpic pudieron respirar tranquilos y ovacionaron con entusiasmo al delantero inglés, al ser sustituido minutos después por el polaco Robert Lewandowski.
El Barça sumaba tres puntos indispensables para no permitir que el Real Madrid se pueda alejar, más de los debido, en la clasificación. Otra cosa fue el marcador de la posesión, que fue ganado, por 47% a 53%, de manera sorprendente por el equipo dirigido por Eder Sarabia.
Qué debería pensar el Tata Martino, el técnico condenado por haber cedido el control del balón por medio punto en el campo del Rayo Vallecano, al que acudió tras un viaje de ida y vuelta de Argentina para asistir al entierro de su padre. Cómo han cambiado las cosas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.