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Santiago Segurola
Columnista

Florentino Pérez y la realidad denegada

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Actualizado hace 24 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01La negación de la realidad es la divisa que Florentino Pérez ha instalado en el Real Madrid.
  • 02Nunca pierde, ni en el campo, ni fuera.
  • 03De eso trató su impulsiva conferencia de prensa, extraña en un hombre extremadamente calculador.
  • 04Lo es por formación (ingeniero de Caminos) y por devoción.

La negación de la realidad es la divisa que Florentino Pérez ha instalado en el Real Madrid. Nunca pierde, ni en el campo, ni fuera. De eso trató su impulsiva conferencia de prensa, extraña en un hombre extremadamente calculador. Lo es por formación (ingeniero de Caminos) y por devoción.

Florentino Perez, en la comparecencia ante los medios de comunicación
Florentino Perez, en la comparecencia ante los medios de comunicaciónJAVIER SORIANO / AFP

En la juventud se entrenó en los vericuetos políticos del Ayuntamiento de Madrid, antes de saltar a la política nacional en el gobierno de Adolfo Suárez, puestos de segunda fila o tercera mediática, pero de gran relevancia estratégica. De ahí saltó al Partido Reformista, patrocinado por su gran amigo Miquel Roca i Junyent. Se saldó con un fracaso memorable en 1986.

Su intervención produjo una noticia de alcance: reveló la verdadera naturaleza de Florentino

A los 36 años, Florentino Pérez conocía al dedillo las entrañas más escondidas de la política y las oportunidades que ese conocimiento le generarían. Ese mismo año participó en la compra de Construcciones Padrós, con sede en Badalona, al precio de una peseta por acción. El resto es historia.

En la intersección de sus ambiciones figuraba el Real Madrid, del que es hincha desde la infancia. Fue un niño fascinado por los éxitos del Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, un modelo de estrellas que Florentino mantiene 70 años después contra viento y marea. El otro objeto de fascinación fue Santiago Bernabéu, listón contra el que se mide con un afán obsesivo. Sigue derribándolo.

Florentino nunca consideró al Madrid más que un club, pero sí estaba convencido, y todavía lo está, que es la verdadera marca España, no importa la escasa participación de los jugadores españoles en el proyecto. Lo mismo ocurría en la época de Santamaría, Kopa, Rial, Di Stéfano y Puskas, donde las nacionalizaciones de futbolistas obraban milagros.

Para Florentino Pérez no había mejor acomodo que la presidencia del Real Madrid en el intento de alcanzar los sueños del hincha y propulsar las ambiciones del empresario. Un matrimonio perfecto, unido por las habilidades políticas de un calculador que prefiere moverse entre bambalinas que jugar a campo abierto.

Hay algunos aspectos apenas conocidos de Florentino, presidente del Real Madrid en dos turnos: uno de seis años y otro de diecisiete. En medio, una dimisión y la presidencia de Ramón Calderón. Regresó de ese trienio con tanta urgencia como desesperación. Sentía que el Barça de Guardiola empequeñecía al Madrid en el campo de juego y en la gran escena internacional. No podía admitirlo. Su respuesta fue atronadora: Cristiano, Kaká, Benzema, Ozil, Di María, Xabi Alonso, Khedira… Su contraofensiva pasó por contratar a Mourinho y utilizarle como anticristo de Guardiola.

En eso vuelve a estar Florentino, renovando su nostalgia por el único entrenador que le merece respeto. Es un regreso que se corresponde con la rancia impresión que el presidente del Madrid transmitió en una rueda de prensa que resaltó por su carácter chabacano, en plan Gil, Lopera y compañía. La misma incoherencia, misoginia, vacuidad y desprecio por el periodismo.

Solo le valen los propagandistas, que andan cortos de argumentario en estos momentos de fracaso del equipo y desbordamiento de un club enfrentado a todo quisque: los vecinos del barrio -las consecuencias del choque tienen efectos sobre el aprovechamiento económico del Bernabéu-, la Liga, los árbitros y la UEFA, a cuyos brazos ha regresado sin ninguna simpatía después del colapso de la Superliga, la idea que definitivamente serviría para rebasar el listón de Santiago Bernabéu.

Es una realidad que Florentino no tolera. Es un club que niega la derrota. La del equipo con su radioactiva campaña contra los árbitros a través de Real Madrid TV. El Madrid no pierde, le roban. Siempre hay una coartada para despachar el balón fuera. Florentino Pérez, hombre fuerte de piel muy fina, no asumió ni una y se enredó en un insustancial discurso, sostenido por la negativa a asumir la más mínima responsabilidad en la deriva última del club y el equipo. Eso sí, la hora de intervención produjo una noticia de alcance: reveló la verdadera naturaleza del presidente del Real Madrid.

Santiago Segurola
Santiago Segurola
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.