La sensación de pisar la cima del Everest en solitario, de disfrutar con una cierta intimidad del ascenso, es misión difícil estos días de temporada alta en el Himalaya nepalí. Cada año asoman récords, algunos un tanto peculiares de aspirantes que persiguen una cierta notoriedad, aunque cabe reconocer que otros demuestran un apreciable espíritu de superación. Con sentido común y la preparación necesaria, todo el mundo tiene derecho a perseguir su sueño. Pero el Everest masificado de cada primavera no es un destino deseado por los alpinistas más comprometidos, sí es el objetivo de centenares de hombres y mujeres que suben en fila india atados a cuerdas, enchufados a oxígeno embotellado y acompañados por sherpas. Ayer, un total de 274 personas alcanzaron desde la vertiente nepalí la cúspide, a 8.849 metros, la cifra más alta nunca registrada, según comunicó a Reuters Rishi Bhandari, secretario general de la Asociación de Operadores de Expediciones de Nepal.
El número más alto hasta el momento se situaba en los 223 ascensos, por el lado de Nepal, contabilizados en mayo del 2019. Hoy prosiguen los ascensos, entre los cuales el del notario catalán Jordi Fugardo, que lo ha coronado de madrugada junto con su guía de altura, Pasang Sherpa, ha confirmado su pareja, Alexandra Zulaika Grau. “Ha sido durísimo por el viento y el frío, Jordi ha llegado de los primeros, a las tres, para evitar el tapón de gente en el tramo final. Pero sí han tenido que ralentizar la bajada pues había muchas personas que subían, hacía bastante viento y la temperatura era de -40 grados. Del campo IV a la cima y regreso a este punto ha tardado 17 horas, el mismo tiempo para subir que para bajar, por las colas que ha encontrado en el descenso de los que iban arriba”, detalla. Zulaika Grau.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.