Del objetivo público de lograr el ascenso directo a Segunda División, en la plata del fútbol profesional, al drama del peligro de descenso a la antigua Tercera División, en la actualidad Segunda Federación, en la cuarta categoría del fútbol español. De querer engancharse a un sueño que parecía real, después de estar las dos últimas temporadas a muy pocos minutos del ascenso en la final del playoff, a vivir una pesadilla de consecuencias imprevisibles. El Nàstic se prepara para jugarse la permanencia este sábado (18.30 h.) ante el Hércules en el histórico José Rico Pérez (29.500 localidades) ante un rival que apenas se juega nada.
“Está en nuestras manos, en los últimos partidos de todas las temporadas pasan cosas que no suelen pasar durante el año” Pablo Alfaro, entrenador grana
En el último capítulo de una temporada nefasta, el histórico club polideportivo de Tarragona, fundado en 1886, sabe que si gana al Hércules no dependerá de ningún otro resultado y seguirá en Primera Federación, lo que antes era la Segunda División B. Un empate o una derrota podría enviarle directo a un infierno que no vive desde la temporada 1990-91, la última que estuvo en Tercera División.
Un empate o una derrota podría enviarle directo a un infierno que no vive desde la temporada 1990-91, la última en Tercera Miedo en Tarragona
Llega en apuros el Nàstic, después de un curso nefasto, pero fuera de la zona de descenso gracias a la agónica victoria del sábado pasado ante el Europa (2-1). Tiene un margen muy escaso de dos puntos con la primera plaza que da billete indeseado al descenso, ahora ocupada por la modesta SD Tarazona. “Está en nuestras manos, las estadísticas no sirven de nada, en los últimos partidos de todas las temporadas pasan cosas que no suelen pasar durante el año”, ha explicado Pablo Alfaro, el entrenador del Nàstic, en la previa de la visita a Alicante.
El técnico aragonés, ex defensa central del Barça, no quiere que los futbolistas miren unos números paupérrimos lejos del Nou Estadi, con seis derrotas en las últimas seis visitas, con su equipo incapaz de marcar un solo gol fuera de casa desde que él cogió a principios de marzo las riendas del Gimnàstic en sustitución de Cristóbal Parralo, otro entrenador con pasado azulgrana. Antes, en noviembre de 2025, el consejo de administración ya había cesado a Luis César Sanpedro, el técnico del histórico ascenso a Primera División (2006), después de las diez primeras jornadas de campeonato liguero y con el equipo entonces a solo dos puntos de los puestos de playoff de ascenso a Segunda.
En una última jornada unificada en el grupo segundo de la Primera Federación, el Nàstic sabe que depende de si mismo aunque incluso una derrota podría no significar su descenso si pinchan la SD Tarazona y el Betis Deportivo, el filial del club bético. El club tarraconense no estará solo en el José Rico Pérez, con un millar de fieles aficionados que viajarán la mayoría en los cuatro autobuses que ha fletado la directiva grana.
“Fuera nos ha faltado toda la fortaleza que hemos tenido en el Nou Estadi”, admite Pablo Alfaro, con unos registros casi inmaculados en casa, con dos últimas victorias agónicas como local, en los últimos minutos de partido, que han mantenido con vida el Nàstic cuando ya parecía abocado al descenso.
En el Rico Pérez el Nàstic estará acompañado por un millar de aficionados fieles a pesar de la nefasta temporada Marea grana
Puede jugar a favor del equipo grana que el Hércules ya está salvado y no tiene opciones de clasificarse para el playoff de ascenso. Una victoria le podría servir, eso sí, al equipo alicantino para disponer de una plaza la próxima temporada para jugar las eliminatorias previas de la Copa del Rey. Muy poco en juego si se compara con lo que podría suponer para el Nàstic el descenso.
Si la Primera Federación ya es una categoría ruinosa, con pérdidas que han rondado el millón de euros en cada temporada, nadie en Tarragona quiere hacer cábalas de lo que supondría competir el próximo curso en Segunda Federación, la antigua Tercera División, y jugar contra clubes modestos del fútbol catalán, valenciano y aragonés. Allí se encontraría a un viejo enemigo, el Reus FC Reddis, el club refundado después de la desaparición del CF Reus Deportiu, expulsado de Segunda División (2019) por el impago a sus futbolistas con Joan Oliver, ex director general del Barça con Laporta, al mando de la entidad del Baix Camp.
Si la Primera Federación ya es una categoría ruinosa, nadie en Tarragona quiere hacer cábalas de lo que supondría el descenso Descalabro económico
Ni pensar en este funesto escenario quiere el consejo de administración del Nàstic, con un presupuesto esta temporada (2025-26) que ha rondado los seis millones de euros. Un club como el Reus FC Reddis ha reunido un presupuesto cercano al millón de euros en su primer curso en Segunda Federación, temporada en la que ha jugado el playoff de ascenso a Primera Federación.
Lluís Fàbregas, histórico directivo del Nàstic con más de dos décadas de trayectoria en el club, es desde el verano de 2024 el presidente ejecutivo de la entidad. Josep Maria Andreu, el célebre presidente del ascenso a Primera y de la consolidación del proyecto grana en el fútbol profesional español, decidió dar un paso al lado después de quedarse en junio de 2024 a un solo gol del ascenso en la polémica final del playoff de ascenso ante el Málaga. El desgaste personal fue clave después de una segunda etapa al frente de la entidad de 12 temporadas.
El Nàstic vive este curso en medio de ciertas turbulencias en la propiedad del club, angustiado por los malos resultados deportivos. El consejo de administración está liderado desde la creación de la Sociedad Anónima Deportiva, desde principios de siglo XXI, por empresarios de Tarragona. Tiene ahora fuera del consejo a uno de sus principales accionistas. Se trata de un empresario sueco, Fredrik Wester, con lazos en Catalunya, que decidió invertir parte de su dinero en el club tarraconense en junio de 2021 y convertirse en nuevo miembro del consejo de administración. Su llegada dio oxígeno económico, pero Wester, hombre de negocios de 52 años, CEO de una empresa importante en el sector de los videojuegos (Paradox Interactive), se ha ido distanciando de quienes toman las decisiones ejecutivas en el club de Tarragona, disconforme con la forma de gobernar la entidad.
Un empresario sueco, Frederik Wester, es uno de los principales accionistas granas pero está fuera de la cúpula directiva Divergencias entre los propietarios
En la última asamblea general de accionistas, en diciembre de 2025, el empresario sueco, durante varios años afincado en Catalunya, se ausentó, pero dirigió una carta al consejo de administración grana. El sueco exigió “modernizar y profesionalizar” el club de Tarragona, con cambios en la cúpula directiva grana, como condición para seguir invirtiendo en el Nàstic.
En medio de la tormenta para eludir el descenso, Wester hizo llegar hace unas pocas semanas una oferta a quienes llevan las riendas del consejo de administración, con Fàbregas a la cabeza, para comprar más acciones del club y convertirse en el accionista mayoritario con más de un 50% de la propiedad, en una información avanzada por el periodista Carles Cortés, voz de referencia en la órbita grana. La oferta, de la que no trascendieron detalles económicos, fue rechazada por el actual consejo de administración, que se ha mostrado reacio a que alguien de fuera de Tarragona tome las riendas de la histórica entidad.
Wester ha exigido “modernizar y profesionalizar” el club como condición para seguir invirtiendo en Tarragona Disputa de poder
La situación financiera del Gimnàstic de Tarragona no es mala, a pesar de las pérdidas que supone jugar en la antigua Segunda B. Con un capital social de 13,7 millones de euros después de una nueva ampliación en verano de 2025, el Nàstic preveía unas pérdidas para esta temporada 2025-26 de más de 600.000 euros. Un mal menor si se logra salvar la categoría.
La masa social del Nàstic, con 8.632 socios, es el gran tesoro de la entidad. El club tiene un enorme arraigo en la ciudad de Tarragona e incluso fuera, en las comarcas de Tarragona y las Terres de l'Ebre. A pesar de los malos resultados, la asistencia media en el Nou Estadi, con capacidad para 13.500 personas, ha rondado este curso los 8.000 espectadores.
La denominada marea grana vibró en la lucha por el ascenso de las dos anteriores temporadas a pesar de los batacazos finales ante el CF Málaga, primero, y la Real Sociedad B hace solo un año. Entonces el club logró conectar con muchos aficionados jóvenes que ahora viven con estupor la amenaza del descenso a Tercera División.
Los aficionados del Nàstic se mantienen fieles, como lo demuestra la marea grana que se dejará ver y oír este sábado en Alicante. Parte importante de la afición, no obstante, está molesta con las decisiones que ha tomado el consejo de administración en el último año. El malestar empezó con la destitución de un técnico de la casa, Dani Vidal, en mayo de 2025, a solo dos jornadas de finalizar la temporada y con el equipo con pie y medio en el playoff de ascenso. Nadie entendió aquella decisión, argumentada por la directiva grana por la dinámica negativa del equipo, especialmente fuera de casa. La apuesta por Luis César no cuajó y parte de los aficionados siguen sin perdonar a la directiva actual aquel golpe de timón.
La masa social del Nàstic, con 8.632 socios y un alto nivel de fidelidad, es el gran tesoro del club tarraconense Principal activo grana
Como muestra del malestar, los gritos contra el actual consejo de administración en los dos últimos partidos en el Nou Estadi a pesar de las victorias. Contra el Europa, en la media parte del partido y después en la segunda mitad con empate en el marcador (1-1), se escucharon de nuevo gritos de “directiva dimisión” en el feudo grana. El 2-1 en el minuto 89 desató la fiesta.
Si este sábado se logra la salvación y el Nàstic evita un descenso que sería tremebundo e histórico, 36 años después del último paso por Tercera División, las aguas volverán a su cauce y el club se garantizará la estabilidad económica a pesar de las dificultades. Un descenso abriría un escenario de evolución imprevisible en la cúpula grana y de consecuencias muy negativas para la estructura económica del club, muy profesionalizada desde hace dos décadas, con un presupuesto de 5,9 millones de euros en el último curso. Los ingresos caerían de forma drástica y sería necesario reestructurar la entidad para garantizar la viabilidad en el trasiego por Tercera División.
Parte de la afición está molesta con las decisiones que ha tomado el consejo de administración en el último año Mal ambiente en el Nou Estadi
El grito de guerra del Nàstic, fins al final, invita a luchar y confiar hasta que el colegiado señale el final del partido y se ponga punto final a una temporada para olvidar este sábado por la noche en el Rico Pérez. Si se logra la salvación, parte de la afición exigirá de igual modo cambios en la forma de dirigir la entidad, más allá del banquillo.
Será entonces responsabilidad del actual consejo de administración tomar o no las decisiones y, sobre todo, acertar. Si no hay cambios entre los accionistas, la propiedad seguirá en manos del actual consejo presidido por Lluís Fàbregas, hombre de la confianza de Josep Maria Andreu, el histórico presidente grana, y seguirán dirigiendo el rumbo del Nàstic las mismas personas. Por ver también, pase lo que pase este sábado de angustias en Tarragona, el papel de Wester, con un paquete muy importante de acciones y dispuesto a invertir más en el club de Tarragona solamente si puede tomar él las decisiones en el consejo de administración grana. Todo por decidir.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.