Punto y final a la pesadilla que ha vivido esta temporada la Tarragona futbolística. El Nàstic de Pablo Alfaro ha arrancado un triste empate (1-1) esta tarde noche en el Rico Pérez de Alicante ante el Hércules gracias a un golazo de Abdallah y ha certificado así la permanencia en Primera Federación, la antigua Segunda División B. Este punto sumado con gran sufrimiento y la combinación de resultados en la parte baja de la tabla, con derrotas de la SD Tarazona y el Juventud Torremolinos, sirven para cerrar un curso para olvidar. Las lágrimas de los futbolistas del Nàstic en el Rico Pérez y los gritos de “directiva dimisión” de buena parte de los aficionados granas desplazados en Alicante han escenificado la salvación, con un sabor muy agridulce a pesar del final feliz.
“Hemos salvado los muebles, es así de triste y sencillo. Agradecemos a los aficionados su apoyo, a todos los que han creído” Lluís Fàbregas, presidente del Nàstic
“Hemos salvado las muebles, es así de triste y sencillo, agradecemos a los aficionados su apoyo. No podemos sacar nada más de positivo. Era una obligación ganar pero el empate nos ha valido”, ha lamentado Lluís Fàbregas, presidente ejecutivo del Nàstic. “No hemos conseguido ni uno de nuestros objetivos, pero ha habido cinco equipos peores que el Nàstic”, añadió el presidente grana. “Es una liberación, nos ha costado sangre, sudor y lágrimas dejar el barco del Nàstic amarrado sin que se lo lleve el temporal. Ha sido una temporada muy difícil, en capacidad de sufrimiento no nos gana nadie. Hemos sufrido como perros”, ha reconocido Pablo Alfaro después del partido. “No quiero celebrar esto, el Nàstic no debe celebrar nunca una permanencia en Primera Federación, pero me voy con la sensación del deber cumplido. Bueno, no me voy, acabo la temporada”, ha rectificado el técnico grana. “Hemos tenido que comer mucha mierda esta temporada, hemos sufrido mucho”, ha explicado Marc Montalvo, uno de los futbolistas de casa y de los que peor lo ha pasado este año en un vestuario quebrado.
“No quiero celebrar esto, el Nàstic no debe celebrar nunca una permanencia en Primera Federación” Pablo Alfaro, entrenador grana
El equipo de Tarragona ha esquivado en una agónica última jornada de campeonato el descenso a Segunda Federación, antes la Tercera División, la cuarta categoría del fútbol español. Unos 800 aficionados del Nàstic han celebrado la salvación en Alicante, pero no se han olvidado de su enorme sufrimiento en una temporada nefasta. El equipo estaba pensado para luchar por el ascenso a Segunda División. Se han escuchado de nuevo este sábado en el Rico Pérez, como hace una semana en el Nou Estadi, muchos gritos de “directiva dimisión”.
Se han escuchado de nuevo hoy en el Rico Pérez, como hace una semana en el Nou Estadi, gritos de “directiva dimisión” Afición indignada
El Nàstic ha estado incluso unos cuantos minutos en zona de descenso, después del 1-0 del Hércules en el minuto 61, con un cabezazo de Fran Sol, libre de marcaje en el interior del área pequeña. Un error defensivo más de un equipo grana que había encadenado hasta este sábado seis derrotas seguidas fuera de casa, sin marcar un solo gol como visitante.
Cuando más negro pintaba el panorama, apareció uno de los pocos delanteros del Nàstic que ha dado señales de vida este final de temporada. Keyliane Abdallah, jugador cedido por el Olympique de Marsella, de solo 20 años, ha logrado el 1-1 con un golazo desde fuera del área en el minuto 74. Su disparo con pierna izquierda ha entrado en el interior de la portería después de tocar en el palo derecho de la portería del Hércules, sin que nada haya podido hacer Carlos Abad, guardameta alicantino. Para la historia del Nàstic este golazo del extremo derecho francés.
Hasta el final del partido, el Nàstic más preocupado por defender el empate, consciente de que el punto le servía si se mantenía la combinación de resultados de sus rivales en la lucha para esquivar una de las dos plazas de descenso que aún quedaban vacantes. Rebollo evitó el 2-1 del Hércules con una gran parada a poco del final. Los siete minutos de añadido han sido una tortura añadida a un curso de puro sufrimiento.
El equipo de Tarragona estará la próxima temporada en Primera Federación, la categoría de bronce del fútbol español, lo mínimo para un club histórico con más de 8.300 socios y un Nou Estadi con 13.500 localidades. Será su sexta campaña consecutiva en la antigua Segunda División B.
En Tercera División, la amenaza hasta hoy sábado, el Nàstic no ha jugado desde principios de los años 90 del siglo pasado. Esta pésima temporada obliga a introducir cambios en la estructura del club por parte de la directiva del Nàstic, con Lluís Fàbregas a la cabeza como presidente ejecutivo, hombre de confianza de Josep Maria Andreu, uno de los principales accionistas. Muchas incógnitas se deberán ir despajando. No se puede descartar nada, tampoco cambios en la cúpula directiva.
Deberá el club tarraconense y su consejo de administración asimilar todo lo que ha sucedido después de que el pasado verano se explicase públicamente desde la directiva que el objetivo del Nàstic era este curso acabar primero de su grupo en Primera Federación para lograr el ascenso directo a Segunda División, para evitar así jugar el playoff de ascenso. Al final se ha acabado luchando para evitar in extremis el descenso, en la última jornada, con el paso de tres entrenadores por el banquillo del Nàstic en lo que va de curso: Luis César, cesado en noviembre de 2025, en la décima jornada; Cristóbal Parralo, destituido en marzo; y finalmente Pablo Alfaro, que ha dirigido al equipo en las 11 últimas jornadas con buenos resultados en el Nou Estadi y muy mal rendimiento lejos de Tarragona.
La plantilla grana, configurada esta temporada tras una profunda renovación después de estar dos cursos seguidos a un paso del deseado ascenso a Segunda División, no ha funcionado. Previsiblemente llegarán muchos nuevos futbolistas y por ver también si Pablo Alfaro seguirá en el banquillo, como ha pedido la afición del Nàstic esta tarde en el José Rico Pérez con gritos de “Pablo quédate”.
Preguntado por si quiere quedarse, el entrenador aragonés, ex del Barça, ha agradecido el cariño de la afición grana. “Vamos a ver, yo si sé lo que quiero, vamos a ver lo que quieren los que mandan. A buen entendedor, pocas palabras bastan... Si llegamos a un acuerdo, me quedaré encantado en el Nàstic, depende de muchas cosas, no es solo dinero”, ha añadido Pablo Alfaro ante la insistencia de los periodistas desplazados en el Rico Pérez sobre su futuro en Tarragona.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.