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El derrumbe de Sinner en un París infernal

El italiano se siente víctima de su cuerpo y no del calor a pesar de las evidentes muestras de falta de energía y de mareos en su derrota ante Cerúndolo

El derrumbe de Sinner en un París infernal
Jannik Sinner trata de refrescarse con una bolsa de hielo en el rostro, ayer en ParísThibault Camus / Ap-LaPresse
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Actualizado hace 9 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Parecía un gigante jugando contra un niño.
  • 02Al argentino Juan Manuel Cerúndolo le estaba cayendo la paliza de rigor.
  • 03Jannik Sinner camino de su victoria consecutiva número 31.
  • 04Dos sets y 5-1 arriba y el partido a un suspiro de terminar en la Phillipe Chatrier.

Parecía un gigante jugando contra un niño. Al argentino Juan Manuel Cerúndolo le estaba cayendo la paliza de rigor. Un día más en la oficina. Jannik Sinner camino de su victoria consecutiva número 31. Dos sets y 5-1 arriba y el partido a un suspiro de terminar en la Phillipe Chatrier. Pero, de repente, un fundido a negro. Sinner que empieza a quejarse, en principio de la cadera. Sinner que comienza a respirar mal. Y Sinner que pierde punto tras punto hasta que con 5-4 y 0-40 y, visiblemente mareado, pide salir temporalmente de la pista en busca de un respiro. “Debo vomitar”, le dice a la juez de silla.

Pero cuando vuelve prosigue con su calvario. No solo pierde esa manga sino que entrega también los dos siguientes sets. Se transforma en una alma en pena, en un hombre derretido en medio de un calor que se eleva por encima de los 33 grados, en un tenista que hace el gesto de vomitar en el fondo de la pista mientras continuamente se agacha, derrengado.

Cerúndolo, número 56 del ranking, solo tiene que meter bolas para que Sinner vaya fallando porque apenas puede desplazarse. No se retira pero ya no juega ni al cinco por ciento de su nivel. El público queda pasmado y cuando el partido termina, a las 3 horas y 36 minutos, Cerúndolo se muestra muy comedido en su celebración. Sabe que lo que ha ocurrido no es normal. De hecho, el número 1 no perdía desde el mes de febrero, cuando fue derrotado por Mensik en Doha. Pero ya no hay remedio. El favorito absoluto queda fuera de Roland Garros, el único grande que no ha ganado, en segunda ronda.

En el pasado Sinner ya ha tenido episodios de calambres y golpes de calor. Algunos los salvó, como en Australia, cuando se recuperó después de que el partido se parara frente a Eliot Spizzirri. En octubre en Shanghái le sucedió algo similar ante Tallon Griekspoor, y entonces se retiró. Sin ir más lejos, hace un par de semanas en Roma contra Daniil Medvedev también tuvo momentos en que parecía que iba a vomitar y que le temblaran las manos antes que una tormenta detuviera el encuentro.

“Hacía calor, pero no un calor de locos, lo que ha pasado tiene que ver conmigo, no tenía energía”, dice el italiano

En Francia, como en muchas partes de Europa, se vive una ola de calor y en la región de París se recomendaba no hacer ayer deporte al aire libre, pero tras el partido Sinner sorprende al personal en una sala de prensa de Roland Garros abarrotada como pocas veces. “No he perdido por el calor. Hacía calor pero no era una locura que impidiera jugar. Lo que ha ocurrido tiene que ver conmigo, con mi cuerpo. Me faltaba energía, he dormido mal y me costó despertarme. Cuando me levanté me sentí como si me estuviera golpeando contra un muro. Son cosas que pasan en el deporte”, argumenta el italiano, que subraya su faceta humana. “No soy un robot que no se equivoca nunca y que no puede cometer errores. No sé por qué tuve este bajón físico”.

A continuación le preguntan si lo ocurrido en Shanghái o en Australia está relacionado con lo de esta vez y Sinner opina que no. “En China la humedad era extrema y en Australia hacía mucho más calor. Las condiciones no tenían nada que ver con lo de hoy (por ayer)”, relata.

El número 1 lo achaca más al desgaste de las últimas semanas, donde lo ha jugado y lo ha ganado todo. “Llevo mucha fatiga encima, ahora necesito descansar unos días. Tendré más tiempo para preparar Wimbledon”, intenta consolarse.

Su derrota abre el torneo de manera inesperada. Está eliminado Sinner y lesionado Alcaraz. Los ganadores de los últimos nueve torneos del Grand Slam viendo lo que queda de Roland Garros por televisión. Una enorme oportunidad para quién sepa aprovecharla. Las miradas se dirigen ahora irremediablemente hacia un tótem como Novak Djokovic. Apenas ha jugado desde que perdiera la final de Australia pero se le abre una ventana para intentar ganar su grande número 25, el récord que lleva persiguiendo desde el 2023 y por el que aún sigue jugando. Ninguno tiene Alexander Zverev, el cabeza de serie número 2 y habitual víctima de Sinner y Alcaraz.

El número 1 pasó de ser un ciclón a un alma en pena y ahora el torneo se abre de forma inesperada

Pero cuando el cajón de las sorpresas se abre a veces se lo lleva todo por delante.

Juan Bautista Martínez
Juan Bautista Martínez
Periodista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.