Utilizo una vivencia personal para compartir una queja colectiva: disfrutar de un partido de fútbol masculino en directo se ha convertido en un lujo al alcance de una minoría, salvo excepciones. Consciente de la dificultad de conseguir una entrada para la final de la Champions masculina, me apunto desde hace un par de años a la lotería, oficial, que cada primavera organiza la UEFA. Hay decenas de miles de peticiones que cada año superan, de largo, el número de localidades disponibles. Es un sorteo de entradas a precios más o menos razonables: de 180 a 950 euros por localidad. Te libras de la reventa y de los sorteos que organizan los dos clubs finalistas entre sus socios. Como socio culé nunca he sido agraciado.
En la lotería te apuntas mucho antes de saber si tu equipo estará o no en la final. Actúas a ciegas, con fe. Repetí este año el ritual, animado por mi hijo Leo (15 años). No, no fuimos agraciados en el sorteo pero la sorpresa llegó a finales de abril, cuando recibí un correo oficial de la UEFA: todavía quedan entradas. Uau , pensé. ¿Por fin afortunado? Fui al enlace ( buy, comprar), como poseído, más por curiosidad que por otra cosa: el Barça había caído una semana antes en el Metropolitano. Comprobé que solo había disponibles los prime seats por 3.500 euros cada uno e imaginé la rabia en caso de estar en semis y soñar con vivir la final de la Champions masculina esta tarde en Budapest.
Para rebajar indignación y sumar esperanza, me puse a recordar el precio de las entradas para los socios en los desplazamientos de Champions, con un precio regulado por la UEFA. Vivimos la vuelta de cuartos en el Metropolitano por 50 euros. Parece una bola, pero no lo es. Mientras escribo, lo que temo es estar dando alas a una subida pero advierto que en estos desplazamientos la demanda también supera casi siempre la oferta y acabas en otro sorteo. En este caso, dispuesto por el Barça entre sus socios, loteros .

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.