La Wembyología ya está en marcha. Los Spurs de San Antonio lograron meterse en la final de la NBA al ganar el séptimo partido, que los coronó campeones de la conferencia oeste, jugando en la cancha de los Thunder de Oklahoma (111-103), los vigentes campeones y en cuya filas está el MVP de esta temporada (y la pasada), Shai Gilgeous-Alexander.
El reconocimiento del jugador más valioso de la serie recayó en el francés Victor Wembayama, en ruta para convertirse en un jugador de leyenda. Ésta es la tercera temporada en los Spurs, que han pasado de la irrelevancia a ser un equipo espectacular, divertido de ver y competitivo. A partir del miércoles Wemby comandará a su escuadra en la final de la liga. Enfrente tendrán a los Knicks de Nueva York, que no entraban en la serie definitiva desde 1999. Entonces perdieron y lo hicieron precisamente contra los de San Antonio (4-1).
Los Spurs vuelven a reinar en el Oeste tras la era mítico del mítico Gregg Popovich
Hacia doce años que los texanos no entraban en la final de la NBA. Aquel equipo dirigido por el mítico Gregg Popovich, tenía un póker de estrellas: Kawhi Leonard, Tim Ducan, Manu Ginobili y Toni Parker. La edad y la marcha de Leonard propiciaron el desmantelamiento de una dinastía y la caída en el pozo.
Pero ahora ha nacido la Wembyologia, la ciencia que estudia a este fenómeno del baloncesto de solo 22 años, líder de un grupo de jóvenes en camino hacia la gloria. El cinco titular de los Spurs promedia escasos 23 años y es el de menos edad en la competición. Varios de ellos podrían se hijos de LeBron James, el veterano de los Lakers de Los Angeles.
Popovich (77 años) está detrás de esta nueva generación. Él fue quien consiguió la llegada de Wembanyama y otros de sus colegas. Pero Pop sufrió un derrame cerebral y le sustituyó como interino Mitch Johnson la pasada temporada. A pesar de no entrar ni siquiera en los playoff, los de San Antonio ratificaron a Johnson y ahora, a sus 39 años, es el cuarto entrenador más joven que pone a un equipo en la gran final.
Toda la serie entre los Thunder y los Spurs, los dos mejores equipos del oeste y los dos que más partidos han ganado contando también a los del este, ha sido un show de nivel alto. No ha defraudado. Como muchos señalaron, ésta ha sido en realidad la verdadera final de la NBA y ha encumbrado el baloncesto de calidad después de una temporada regular marcada por partidos insoportables.
La serie arrancó en Oklahoma City porque los Thunder tenían el factor campo por ser los líderes de la conferencia este. Pero los Spurs lograron la primera victoria a domicilio y también la última, en un ambiente tremendo y haciendo una demostración de solidez pese a la juventud de su quinteto titular.
Los texanos salieron en el choque decisivo de forma magitral. Eso hizo que casi todo el tiempo fueran por delante en el marcador, aunque los Thunder llegaron a remontar una desventaja de 14 puntos para ponerse por delante de cuatro. Fue un espejismo, si bien consiguieron estar de nuevo por delante de tres punto tras neutralizar otra desventaja de 11.
En todo momento hubo lucha, calidad, nadie se rindió. Gilgeous-Alenxander fue el máximo anotador con 35 puntos. Cuando los Spurs abrían brecha, ahí estaba el canadiense para volver a dar esperanzas.
Al concluir el tercer cuarto la distancia favorable a los visitantes era solo de un triple. Pero los de Texas salieron a la parte final muy enchufados. Wembanyama (22 puntos) estuvo bien secundado por De’Aaron Fox (15), Devin Vassell (11), Stephon Castle (16), Dylan Harper (12) o Keldon Jonhson (11), a los que no les tembló el pulso para lanzar desde lejos en fases clave.
En el último tramo pusieron una distancia de 11 puntos que, aunque los locales la rebajaron a seis, resultó una losa definitiva.
Wembanyama, puños en alto, no pudo reprimirse las lágrimas. “Me he dado cuenta de que una parte del sueño se ha hecho realidad, aunque todavía estamos hambrientos y nos falta un paso más. Es un sentimiento que no puedo explicar, es muy poderoso”, afirmó al recoger el trofeo personal por sus méritos en la serie.
“No saben aún lo mucho que los quiero y pienso que son increíbles”, subrayó sobre sus compañeros de equipo. “Todos nos apoyamos en la pista. Este premio no significa mucho, lo que importa es que somos un equipo”, recalcó. “Lo que da sentido es haber llegado aquí. Pero todavía no hemos terminado el trabajo, vamos Spurs”, apostilló.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.