Ya en pleno partido de la final de la Champions en Budapest empezaron a haber escaramuzas en París entre las fuerzas antidisturbios y grupos de fans -o simples alborotadores- en los Campos Elíseos y en las inmediaciones del Parque de los Príncipes, el estadio donde normalmente juega el PSG. Los choques fueron a más con el paso de las horas y se extendieron a otras ciudades como Clermont-Ferrand, Limoges, Dieppe, Valenciennes, Grenoble y Burdeos. El balance provisional hecho este domingo arroja un muerto por accidente y casi 300 heridos (8 graves), entre ellos 57 policías.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó de 780 detenciones en toda Francia. Quedaron bajo custodia 457 personas, que serán juzgadas por el procedimiento acelerado entre mañana lunes y el miércoles. Esta cifra supone un 32% de aumento respecto a las custodias del año pasado, según Nuñez.
Lo más trágico fue el anuncio por la Fiscalía de París de la muerte de un hombre de 24 años que circulaba en una motocicleta por la vía de circunvalación parisina y que se estrelló contra unos bloques de hormigón instalados por los servicios municipales para cerrar el acceso a la Puerta Maillot durante la noche de los festejos. Se ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias del accidente.
En París hubo cargas policiales, con uso de gases lacrimógenos, para dispersar a la multitud y responder al uso de fumígenos, al incendio de bicicletas del servicio municipal y otros actos de vandalismo contra comercios y vehículos. Un joven de 17 años resultó herido muy grave por arma blanca en una pelea cuyos detalles aún no han trascendido. Los presuntos autores huyeron. Otra persona está grave tras caer al Sena.
Fans y alborotadores -no es fácil distinguirlos- invadieron la périphérique (equivalente a las rondas de Barcelona) bloqueando el tráfico y algunos de ellos se pusieron a jugar al fútbol sobre la calzada hasta que fueron desalojados.
El Ministerio del Interior desplegó 8.000 agentes solo en la capital en previsión de incidentes como los que sucedieron el año pasado. Se tomó la drástica medida con independencia del resultado del partido contra el Arsenal. Muchas de las personas que causaron problemas ni siquiera vieron el encuentro de Budapest. Fue solo la excusa para los excesos. Su único objetivo era provocar a la policía, desafiar a la autoridad del Estado y generar destrozos de modo indiscriminado, un ritual que se repite con ocasión de otros partidos -ya pasó después de la semifinal victoriosa- o en fechas como el 14 de julio, fiesta nacional, o la Nochevieja. La quema de vehículos y de mobiliario urbano y el vandalismo son elementos fijos de estas algaradas. En los casos más graves hay rotura de escaparates y saqueo de tiendas, como ayer.
El miedo a los disturbios eclipsó en parte la atención mediática sobre el partido, ofrecido por dos cadenas, pero otros canales de información tenían equipos en la calle. En los Campos Elíseos, tomados por la policía con gran aparatosidad de medios, estaba prohibido manifestarse, pero aún así acudieron unas 20.000 personas. La intensa ola calor que se sufre desde hace días pudo haber contribuido a excitar los ánimos y las conductas incívicas.
Se prevé medidas de seguridad excepcionales este domingo la tarde en el recibimiento de los campeones en el Campo de Marte, bajo la torre Eiffel, donde podrían reunirse unas 100.000 personas. La comitiva del PSG debe ser recibida en el Elíseo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.