Un guardameta de 36 años al que no le importa no jugar nunca, que hace alarde de fumador, que come pizzas sin rubor, que tiene contrato por una temporada más y no se quiere marchar. Se trata de Wojciech Szczesny. Otro portero que encadena lesión tras lesión, que tiene 34 años, que termina su vínculo con el Barça en 2028 y que regresa de su cesión en el Girona, donde solo pudo jugar dos encuentros. Es el caso de Marc-André Ter Stegen. Y un tercer arquero, Iñaki Peña, que firmó una extensión de contrato hasta el 2029 y que vuelve de su préstamo al Elche. A ellos se les suman los canteranos Kochen y Astrálaga.
Muchos aspirantes para ser el segundo portero, por detrás del indiscutible Joan Garcia, y ninguno ideal porque mantener la apuesta por Szczesny se antoja una opción de riesgo.
El polaco disputó once partidos como titular esta temporada y en ninguno dejó la portería a cero. Cuando Joan Garcia se lesionó el menisco en Oviedo tuvo la oportunidad de hacerse con el puesto, como le ocurrió el año anterior al romperse Ter Stegen y desbancar luego a Iñaki Peña. Pero su rendimiento fue muy inferior al de su primera campaña de blaugrana. Es por eso que el Barça ha venido sondeando en los últimos meses el mercado de guardametas y ha ido siguiendo por ejemplo al portero de la Real Sociedad Álex Remiro, como ya informó La Vanguardia .
Aunque todo dependerá de la inversión que se quiera hacer y de las salidas que se puedan producir en la plantilla, sobre todo en la portería.
En este sentido, al Barça le vendría de perlas que se marchara Ter Stegen. Intervenido de su grave lesión muscular y con un historial abundante de problemas físicos, es muy complicado que el alemán retome su mejor nivel, el que le llevó a estar entre los porteros más valorados del mundo. Unas prestaciones que le sirvieron para percibir unos emolumentos elevados. El Barça prefiere lógicamente que Ter Stegen encuentre una salida y ahorrarse unos millones que aliviarían más su masa salarial tras el adiós de Lewandowski y el acuerdo de Ansu Fati con el Mónaco. Por su parte, Ter Stegen es muy consciente de que no cuenta con opciones de jugar con regularidad en el Barcelona y existe más predisposición para que el asunto no se convierta en un pulso con el club, a diferencia de lo que ocurrió el verano pasado. Pero a priori no es sencillo resolver su futuro.
Aceptó ir cedido al Girona porque estaba cerca de Barcelona, porque se mantenía su salario y porque era una buena solución para ponerse a punto para acudir a un Mundial que finalmente no jugará por su lesión.
Menos problemas desde el punto de vista del salario representa Iñaki Peña. En el Elche disputó 16 encuentros de Liga y encajó 28 goles (1,7 por partido). Fue alternando suplencias y titularidades. En la recta final de la temporada Eder Sarabia se decantó por darle el puesto a Matías Dituro. A sus 27 años su principal hándicap en el Barça es que no convence a Hansi Flick.
De la decisión que tome el técnico, conjuntamente con Deco, dependerá también el futuro de los jóvenes Astrálaga, que termina contrato ahora aunque tiene opción a dos años más tras haber jugado cedido en el Granada, y Kochen. Muchas carpetas pendientes en torno a la misma posición. El Barça está ante una encrucijada con el número dos.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.