Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Opinión
Carlos Zanón
Columnista

Donde mueren los elefantes

Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 27 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Detestas el fútbol, no el juego, esa locura absolutamente divertida, sino lo que se ha construido encima de él.
  • 02Ahora que llega el verano, recuerdo pasarme todo el día, desde las 10 de la mañana hasta que se iba el sol y tu madre te llamaba con esa voz modulada entre Gracita Morales y Smokey Robinson, jugando al fútbol en la calle.
  • 03Con quien fuera, en las modalidades que fuesen, con paredes, bordillos, paradas porque llegaban coches y todo lo que pudiera sucedernos –pelotas colgadas, peleas, caídas, etcétera–.
  • 04Me han seguido cayendo años –demasiados, añado– pero seguiría haciendo lo mismo: jugando al fútbol cada día –de esa manera, no en torneos para exmarines– con amigos, conocidos y desconocidos.

Detestas el fútbol, no el juego, esa locura absolutamente divertida, sino lo que se ha construido encima de él. Ahora que llega el verano, recuerdo pasarme todo el día, desde las 10 de la mañana hasta que se iba el sol y tu madre te llamaba con esa voz modulada entre Gracita Morales y Smokey Robinson, jugando al fútbol en la calle. Con quien fuera, en las modalidades que fuesen, con paredes, bordillos, paradas porque llegaban coches y todo lo que pudiera sucedernos –pelotas colgadas, peleas, caídas, etcétera–. Me han seguido cayendo años –demasiados, añado– pero seguiría haciendo lo mismo: jugando al fútbol cada día –de esa manera, no en torneos para exmarines– con amigos, conocidos y desconocidos. Por no hablar de la alegría que daba cuando uno de los adultos decidía ponerse el traje de niño y jugar contigo. Digo todo esto para argumentar que aborreces a los mandamases, el negocio, las componendas, los directivos, la estupidez y la oligofrenia de nuevo rico de jugadores, la grisura de comentaristas pero siempre vuelves a casa. No estás curado. Aún lo llevas en la sangre. Todavía es divertido.

Pudimos ver la despedida de CR7 y casi la de Messi, su defunción paquidérmica en el Valle de la Muerte. Más allá de las banderas forofas de cada uno, es obvio lo que nos han regalado uno y otro todos estos años. Gracias, chavales. Las lágrimas de Cristiano –es lógico deslumbrarse por su ostentación capitalista-pornográfica pero si buscan un héroe de la clase obrera y un trabajador del metal, este es su hombre. Repasen su biografía–. El final de la vida –deportiva, humana– siempre es cruel. Lo es la suya. Dar lo más y que no te dé.

Si buscan un héroe de la clase obrera y un trabajador del metal, Cristiano es su hombre

Messi estuvo contra Egipto en el Valle, si no de la Muerte, el de los Reyes. No daba dos pasos, no salía un regate decente, falló un penalti. Casi parecía que si bajabas a la cancha hasta se la podías quitar tú. Pero ocurrió. Haberte ido –con el penalti fallado– hubiera sido en exceso cruel para el rosarino. Así que no sucedió. Veremos hasta dónde llega. Si no es con el Mundial siempre habrá algo de crueldad, pero al menos que sea perdiendo con un equipo de entidad, en un buen partido y que nadie haga falta en el aire a ningún jugador de Argentina, no sea que vuelva a chutar él un penalti y la máquina de la épica y el patriotismo insoportable vuelva a ponerse en marcha. Como siempre, vamos­.

Carlos Zanón
Carlos Zanón
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.