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Deportes La crisis del “calcio”

Guardiola y Ancelotti, los dos sueños de Italia

Maldini, director técnico de la Federación, revela que ambos entrenadores encabezan la lista para reconstruir una azzurra ausente de los tres últimos Mundiales

Guardiola y Ancelotti, los dos sueños de Italia
Pep Guardiola, durante el último partido de la temporada del Manchester City, el 24 de mayo de 2026 Dan Mullan / Getty
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Actualizado hace 14 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Para Paolo Maldini están siendo horas frenéticas. “Perdonad, pero no podemos dar noticias”, responde apresuradamente.
  • 02Sin embargo, el nuevo director técnico de la Federación Italiana y leyenda del Milan acaba revelando precisamente eso: dos nombres.
  • 03Uno confirma los rumores; el otro abre una vía inesperada. “¿Queremos a Guardiola?
  • 04Habéis identificado uno de los objetivos, pero también hemos hablado con Carlo Ancelotti.

Para Paolo Maldini están siendo horas frenéticas. “Perdonad, pero no podemos dar noticias”, responde apresuradamente. Sin embargo, el nuevo director técnico de la Federación Italiana y leyenda del Milan acaba revelando precisamente eso: dos nombres. Uno confirma los rumores; el otro abre una vía inesperada.

“¿Queremos a Guardiola? Habéis identificado uno de los objetivos, pero también hemos hablado con Carlo Ancelotti. Nos parecía lógico empezar por los mejores del mundo. Ahora hay que comprobar su disponibilidad”.

El casting para encontrar al nuevo seleccionador de la azzurra continúa, por tanto, al máximo nivel. Ancelotti, actualmente seleccionador de Brasil, llega además con experiencia reciente al frente de una selección. Los otros candidatos son Andrea Pirlo, extraordinario centrocampista del Brescia, el Milan y la Juventus, aunque con mucha menos fortuna en los banquillos de la Juventus y la Sampdoria, y Antonio Conte, que ya dirigió a Italia con excelentes resultados y hoy es uno de los entrenadores más cotizados del fútbol europeo. En un segundo plano aparece también Roberto Mancini, que después de conquistar la Eurocopa de 2021 abandonó la selección para marcharse a Arabia Saudí en una decisión que tanto la Federación como buena parte de la opinión pública interpretaron como una traición.

El reto es mayúsculo, casi prohibitivo: rescatar a una selección cuatro veces campeona del mundo que ha encadenado tres ausencias consecutivas en los Mundiales. La humillación ha sido tan profunda que la Federación ha decidido apuntar a los nombres más prestigiosos y actuar con rapidez, aunque el propio Maldini reconoce que la prisa no puede convertirse en precipitación. “Hay urgencia, pero tampoco tanta dentro de nosotros”, dijo con una sonrisa, después de enredarse ligeramente con las palabras.

El elegido no llegó este jueves, como muchos esperaban. “Lo ideal sería nombrar al seleccionador antes de que acabe la semana. Pero aún más ideal es esperar a la persona que realmente queremos”. El retrato robot, en cualquier caso, ya no es ningún secreto.

El ministro de Deportes y el presidente del Comité Olímpico Italiano reciben con frialdad la opción de un seleccionador extranjero. Las primeras restistencias

El pasado fin de semana, Maldini y Leonardo —excentrocampista de la selección brasileña, exentrenador del Milan y del Inter y ahora también dirigente de la Federación— viajaron a Barcelona para intentar convencer a Guardiola de que encabece el proyecto de reconstrucción del fútbol italiano.

Los obstáculos, aparentemente, son dos. Sobre el aspecto económico han circulado todo tipo de versiones. No deja de resultar llamativo que La Gazzetta dello Sport publicara la cifra de 20 millones de euros anuales atribuida a Guardiola, una información que muchos interpretaron como interesada, sobre todo porque apenas unas horas después el propio Maldini se encargó de desmentirla: “El problema no es el sueldo”.

El verdadero obstáculo parece ser personal. Guardiola ha repetido en numerosas ocasiones que quiere detenerse durante un tiempo y dedicar más espacio a su vida privada. “Ahora quiero intentar descubrir la vida, ser feliz haciendo también otras cosas que no tengan que ver con el fútbol. Amo mi trabajo, pero llega un momento en el que sientes que debes parar”, explicó hace solo unos días.

Maldini trató de convencerle presentándole un proyecto de renovación profunda, del que el técnico catalán sería la piedra angular. Uno de los argumentos fue que dirigir una selección nacional es compatible con una vida familiar mucho más estable que la de un entrenador de club, aunque el trabajo que le espera en Italia sea enorme. La nueva Federación repite que lo esencial es el proyecto y no el entrenador. Pero el hecho de que sus dos grandes candidatos sean Guardiola y Ancelotti, dos técnicos de perfiles y concepciones futbolísticas muy diferentes, demuestra que ese proyecto todavía está por definir.

La reacción en el país pasó primero del asombro a la ilusión. Después comenzaron a surgir las primeras voces críticas. El presidente del Comité Olímpico Italiano, Luciano Buonfiglio, advirtió que “la inmensa mayoría de los entrenadores de la Serie A son italianos y es con ellos con quienes tendrá que relacionarse el seleccionador”. Recordó incluso su experiencia al frente de la Federación de Piragüismo: “Fiché a un técnico alemán, era muy bueno, pero nunca se preocupó por comprender la mentalidad italiana”. También el ministro de Deportes, Andrea Abodi, rebajó la euforia. Preguntado este jueves en los pasillos del Parlamento por el posible “golpe Guardiola”, respondió que “no hacen falta golpes de efecto, sino decisiones útiles”.

Parte de la prensa deportiva parece querer enfriar el entusiasmo. Pero la misma Gazzetta dello Sport publicó el miércoles una encuesta entre sus lectores que reflejaba un deseo muy distinto: Guardiola obtenía el 34% de las preferencias, por delante de Antonio Conte (19%), Roberto Mancini (17%) y Andrea Pirlo (17%). Ancelotti todavía no figuraba entre las opciones. Por ahora, el nacionalismo futbolístico parece quedarse en los despachos.

Francesco Olivo
Francesco Olivo
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Roma

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Roma. Corresponsal.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.