Un proyecto que debía durar diez años se derrumbó apenas dos semanas después de nacer. Paolo Maldini dimitió este martes como director técnico de la Federación Italiana, según adelantó Sky Sport, una información que fue confirmada posteriormente por dirigentes federativos. Al mismo tiempo, el culebrón del banquillo de la selección italiana sumó un nuevo giro delirante. Después de los rechazos de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, la Federación parecía haber encontrado por fin a su nuevo seleccionador: Andrea Pirlo. El excentrocampista, que actualmente entrena al United FC de Dubái y había sido el elegido por Maldini y el exinternacional brasileño Leonardo —que también presentó su dimisión—, debía firmar este martes. Sin embargo, fue el propio Pirlo quien anunció el inesperado desenlace: “He sabido que ya no soy el candidato para dirigir a la selección”. Ahora los nombres que ganan fuerza son los de Roberto Mancini y Antonio Conte.
Las dudas sobre el nombramiento de Pirlo habían ido creciendo con el paso de las horas. A las deportivas —tras sus discretas experiencias en los banquillos de la Juventus y la Sampdoria— se sumaron otras de carácter político. Salió a la luz que Pirlo mantiene un contrato con Fonbet, una casa de apuestas rusa, en el marco de su colaboración con el United FC de Dubái, cuyo propietario es el empresario ruso Sergey Lomakin, fundador de la cadena de supermercados de descuento Fix Price.
Pirlo: ”Supone atribuirme unas convicciones que nunca he expresado y que no me pertenecen”
En mayo, además, Pirlo participó en Moscú en el Football Day organizado por Fonbet, un evento promocional en el que compartió protagonismo con otras antiguas estrellas del fútbol internacional. En Rusia, su imagen fue utilizada por la casa de apuestas para presentar el regreso de grandes figuras del fútbol como una muestra de la normalización del deporte ruso, en una estrategia que muchos analistas han definido como “sportswashing”: el uso del deporte para mejorar la imagen internacional del país pese a la invasión de Ucrania y al aislamiento impuesto por las sanciones occidentales.
Ante la polémica, Pirlo defendió su posición con un comunicado: “La colaboración profesional objeto de las recientes polémicas nace en el marco de mi trayectoria laboral en los Emiratos Árabes Unidos y tiene un carácter exclusivamente comercial y deportivo. Atribuirle un significado político supone atribuirme unas convicciones que nunca he expresado y que no me pertenecen”.
La respuesta no era la que esperaba la Federación. En la FIGC daban prácticamente por hecho que Pirlo anunciaría la rescisión inmediata de su contrato con Fonbet para eliminar cualquier conflicto de imagen. Sin embargo, el técnico defendió la naturaleza exclusivamente comercial del acuerdo y no anunció su ruptura. Horas después llegó la decisión de romper las negociaciones.
El embajador ruso en Italia expresó su “sincera y humana solidaridad” con Pirlo en plena polémica
La polémica se intensificó todavía más cuando el embajador ruso en Italia, Alexey Paramonov, expresó públicamente su “sincera y humana solidaridad” con Pirlo en una carta abierta difundida por la embajada en Telegram. En ella lamentó que, “pese a su extraordinaria contribución al deporte mundial y a la imagen de Italia”, el exfutbolista estuviera siendo víctima del “ostracismo” de un establishment “pseudo-democrático”.
El fracaso de la operación acabó llevándose por delante el proyecto de Paolo Maldini. El excapitán del Milan había aceptado el cargo con la promesa de disponer de plena autonomía para reconstruir la selección durante la próxima década. La negativa de la Federación a seguir adelante con el nombramiento de Pirlo, el candidato elegido por su equipo, le llevó a presentar su dimisión, al igual que Leonardo.
La Federación se ve obligada así a empezar de nuevo. La decisión definitiva podría llegar en las próximas horas. Sería el último capítulo de un culebrón del que el fútbol italiano probablemente no necesitaba otro episodio.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.