Ser imprevisible para los adversarios y previsible para los tuyos”. A pesar de la mala fama de Luis Enrique con la prensa –que se debió ganar dejando Madrid para venir al Barça–, cuando las preguntas de los periodistas son buenas, como la que hizo Andrés Onrubia, del diario As y la cadena Ser, el míster asturiano acostumbra a soltar perlas como esta. “Imprevisible para los otros y previsible para los tuyos”, eso es lo que quieren ser todos los entrenadores con respecto a los equipos rivales y a los pupilos a los que entrenan. También es lo que todos los cabeza de chorlito queremos ser: imprevisibles y creativos en nuestras disciplinas y previsibles y fiables con la gente que amamos...
En la rueda de prensa en cuestión, Onrubia le había recordado a Luis Enrique una reflexión reciente de Cesc Fàbregas, también ex blaugrana y actual entrenador del Como, sobre el hecho de que el aumento de los marcajes individuales ha provocado que los equipos tengan que hacer más movimientos en ataque, abandonando la rigidez del juego de posición.
Ahora los delanteros tienen que arrastrar a los defensas lejos de su posición natural para generar desorden en el rival
Luis Enrique, como entrenador del PSG, tenía que responder en francés. Aunque el acento del asturiano sigue siendo un poco rústico, resolvió bastante bien en una sala llena de periodistas venidos de todas partes. “Lo más importante es adaptarte. Yo he tenido que hacer las cosas de manera muy diferentes según si estaba en la Roma, el Barça B, en el primer equipo del Barça... Con la selección española también lo hice diferente, porque podía escoger a los jugadores. Hoy en día, con todas las posibilidades que tenemos de analizar a los rivales, es increíble. La clave está en ser imprevisible para los adversarios y previsible para los nuestros. Da igual si acabas de ganar la última Liga de Campeones, esta temporada tienes que cambiar porque los rivales se adaptan a lo que nosotros hacemos. Es apasionante, como entrenador, y es mi mayor motivación: tener esta necesidad de mejorar, de buscar, de ayudar todavía más a mis jugadores, tratar de comprender las dificultades con las que ellos se encuentran... Pero sí. Estoy en la línea de Cesc Fàbregas: el juego tradicional de posición que yo conocía del Barça ha desaparecido, porque si no eres capaz de tener movilidad, no sorprenderás a ningún equipo”.
La ambigüedad que creaba el juego posicional en las defensas en zona tradicionales se ha ido desactivando a medida que los equipos han apostado por los marcajes individuales. Y ahora los grandes equipos exigen a sus jugadores más habilidosos que arrastren a sus marcadores tan lejos de sus posiciones naturales como sea posible, con el fin de generar desorden en el adversario. Los delanteros, aparte de ser técnicos, tienen que ser muy dinámicos.
Arteta en el Arsenal, Luis Enrique en el PSG, Flick en el Barça, como lo era Pep en el City, todos imprevisibles hasta que el radar te hace la foto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.