José Piculín Ortiz (Aibonito, 1963) ha muerto a los 62 años de edad a causa del cáncer colorrectal que padecía desde hacía años. Ortiz fue un pionero del baloncesto puertorriqueño. Representó a su país en cuatro Juegos Olímpicos y fue el segundo nacional de Puerto Rico, tras Butch Lee, en jugar en la NBA, con los Utah Jazz.
Los mejores años de su carrera se desarrollaron en Europa. Fue jugador del CAI Zaragoza, Real Madrid, FC Barcelona —disputó la final de la Copa de Europa de 1991—, Andorra y Unicaja de Málaga. Se retiró a la Liga Venezolana en 1997, tras jugar en el Aris de Salónica, donde tuvo que enfrentar la acusación de uso de esteroides. En su país siguió jugando hasta pasados los 40.
Ortiz, tan pronto pívot como alapívot, debutó como profesional en Puerto Rico con solo 17 años, en los Atléticos de San Germán de su país natal. Su magnífico desempeño le llevó a ser reclutado para la Universidad de Oregon St, donde en dos cursos se mostró como un jugador elegante y eficaz, promediando 19 puntos y 8 rebotes en dos años de carrera. Este buen hacer le llevó a ser elegido en el draft de 1987 por los Utah Jazz.
Se retiró a los 40 años, llevando a Puerto Rico a una victoria histórica en Atenas'04 contra los profesionales de la NBA
Sin embargo, no debutaría en la liga estadounidense hasta 1988. Ortiz prefirió jugar en el CAI Zaragoza de la ACB en previsión de los JJOO de Seúl. Como le sucedió al brasileño, también recientemente fallecido, Oscar, jugar en el baloncesto NBA le hubiera impedido seguir representando a su país a nivel internacional. Tras un buen año en Aragón (18 puntos, 7 rebotes), dio el salto a los Jazz de la NBA. En Utah, Piculín no encontró su sitio. Aunque fue titular en varios partidos del curso 88/89, lo hizo fuera de posición, como alero, puesto que su puesto lo ocupaba Karl Malone.
Tras 64 partidos, puso fin a su experiencia en la NBA en enero de 1990. De Utah viajó a Madrid, para defender a los blancos y ocupar la plaza del tristemente fallecido, dos meses antes, Fernando Martín. Piculín cumplió con la difícil tarea.
De Madrid Piculín saltó a Barcelona. El boricua defendió los colores azulgrana dos temporadas, desde el verano de 1990 al verano de 1992, también en un club en transición que dejaba atrás los nombres propios y los éxitos del segundo lustro de los 80. Jugó con el Barça la final de la Copa de Europa de 1991, saldada con derrota contra el KK Split de Kukoc. De Barcelona saltó a Andorra y de Andorra a Unicaja, cerrando su periplo en la ACB con la regularidad y elegancia que definieron su carrera.
Con Ramón Rivas, formó una icónica pareja interior que logró derrotar a la Yugoslavia de Kukoc, Petrovic, Divac y Paspalj
Una elegancia que llevó a su selección nacional, Puerto Rico, donde sumaba su talento a la fuerza bruta —y brutal— de Ramón Rivas. La dupla interior boricua construyó un equipo que aún se recuerda en el baloncesto internacional, en compañía de otros clásicos como Jerome Mincy. Con ellos, Puerto Rico fue imbatible en el Centrobasket entre 1985 y 1993, sumando cinco oros consecutivos.
También vencieron en el campeonato de las Américas de 1989 y 1995. El cuarto puesto en el Mundial de Argentina 1990 fue su cénit en la selección. Compitieron en la prórroga contra EE.UU. por el bronce (105-107 para los estadounidenses) y se quedaron con el honor de ser los únicos capaces de derrotar a la gran Yugoslavia de los años dorados de Petrovic, Kukoc, Civac, Radja, Paspalj o Vrankovic.
La fidelidad de Piculín a la selección fue tal que no se retiró de ella hasta 2004, en Atenas, en unos JJOO en los que Puerto Rico se convirtió en el primer conjunto capaz de derrotar en el torneo olímpico (92-73) a una selección de EE.UU. compuesta por jugadores de la NBA (Duncan, Iverson, James, Wade, Carmelo Anthony…). Piculín, camino de los 41 años, contribuyó a la victoria con 8 puntos, 6 rebotes y toneladas de elegancia.
Tras su retirada Piculín se dedicó brevemente a la política. Pugnó por ser alcalde de San Juan y diputado en los comicios generales de 2008 con el centrista Partido Popular Democrático, pero no logró ser elegido. Su imagen quedó emborronada en 2011, cuando fue detenido por posesión de armas y marihuana. No en cantidades menores: se encontraron 218 plantas, además de 40 balas de munición para rifles AR-15. Por ello cumplió una pena de tres años en prisión, recuperando la libertad en 2015.
Con su imagen pública irremisiblemente dañada, Piculín vivió en segundo plano. Solo volvió a ser noticia en 2023, cuando comunicó que padecía cáncer colorrectal y en 2025, cuando se sometió a una operación tras la que sufrió una recaída. La Federación Puertorriqueña de Baloncesto lanzó un comunicado pidiendo donaciones de sangre para salvar la vida de su leyenda.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.