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Halcones para descongelar a la URSS

El fallecido Ted Turner usó a los Atlanta Hawks de la NBA para provocar un acercamiento entre bloques en la Guerra Fría

Halcones para descongelar a la URSS
Dominique Wilkins, de los Atlanta Hawks, culmina una espectacular clavada a dos manos en su duelo con Michael JordanCharles Cherney/Chicago Tribune via AP
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Actualizado hace 31 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01De los muchos recuerdos que Dominique Wilkins atesora de su carrera profesional, que concluyó con más de 26.000 puntos anotados, dentro del top-20 de la historia de la NBA, ninguno es peor que cuando se vio abandonado en el aeropuerto de Moscú en el verano de 1988, sin un rublo en el bolsillo y sin que nadie a su alrededor hablase ni una palabra de inglés.
  • 02Solo tuvo que esperar 12 horas a que llegase su avión.  Wilkins es consciente de quién fue el responsable de la experiencia: Ted Turner, el fallecido magnate de la comunicación y propietario, aquel verano de 1988, de los Atlanta hawks. “[Ted Turner] me dijo: ‘Tío, sube a ese avión’, así que tuve que hacerlo.
  • 03Fue una de esas situaciones en las que no sabíamos qué iba a pasar”, rememoraba en Sports Ilustrated.  Las obsesiones de Turner son la razón por la que Wilkins, y todos los Atlanta Hawks, vieron interrumpidas sus vacaciones de verano para hacer una semana de turismo en la URSS de la perestroika.
  • 04Turner, de filiación política republicana, creía que el deporte era una de las vías para acceder a la URSS y atraerla hacia el lado capitalista de las cosas.

De los muchos recuerdos que Dominique Wilkins atesora de su carrera profesional, que concluyó con más de 26.000 puntos anotados, dentro del top-20 de la historia de la NBA, ninguno es peor que cuando se vio abandonado en el aeropuerto de Moscú en el verano de 1988, sin un rublo en el bolsillo y sin que nadie a su alrededor hablase ni una palabra de inglés. Solo tuvo que esperar 12 horas a que llegase su avión. 

Wilkins es consciente de quién fue el responsable de la experiencia: Ted Turner, el fallecido magnate de la comunicación y propietario, aquel verano de 1988, de los Atlanta hawks. “[Ted Turner] me dijo: ‘Tío, sube a ese avión’, así que tuve que hacerlo. Fue una de esas situaciones en las que no sabíamos qué iba a pasar”, rememoraba en Sports Ilustrated. 

Las obsesiones de Turner son la razón por la que Wilkins, y todos los Atlanta Hawks, vieron interrumpidas sus vacaciones de verano para hacer una semana de turismo en la URSS de la perestroika. Turner, de filiación política republicana, creía que el deporte era una de las vías para acceder a la URSS y atraerla hacia el lado capitalista de las cosas. Financió los Goodwill Games, una alternativa al olimpismo tras los boicots mutuos entre la URSS y EE.UU. en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984, e insistió en traer a deportistas del bloque del Este a competir en Estados Unidos. 

Como no tuvo demasiado éxito, pensó que si el Kremlin no iba al dólar, el dólar iría al Kremlin. 

Atlanta Hawks se convertían en el primer equipo profesional de EE.UU. en disputar un partido en territorio soviético

En el verano de 1988, en vísperas de los JJOO de Seúl —los primeros que medirían a soviéticos y estadounidenses desde Montreal 1976—, Turner negoció con Marat Gramov, presidente del Goskomsport (Comité Estatal de Deportes de la URSS), una minigira de sus Atlanta Hawks por territorio de la URSS. La selección soviética de baloncesto lo vio con buenos ojos. Aleksandr Gomelsky, el seleccionador soviético, estaba convencido de que podían derrotar a los estadounidenses y hacerse con la medalla de oro, y jugar contra un equipo de la NBA sería una buena piedra de toque. 

Los Hawks, además, tenían los derechos NBA de los soviéticos Volkov, Tarakanov y Tikhonenko. Esos partidos serían una buena manera de evaluar su talento. Todas las partes, de alguna manera, salían ganando. 

El aterrizaje en la URSS ya fue, de por sí, accidentado. Para la recepción oficial, no todos los jugadores de Atlanta estaban ya en territorio soviético. Dos de ellos, Cliff Livingstone y Antonie Carr, tuvieron que convencer a un amigo y un hermano, respectivamente, para que se hicieran pasar por baloncestistas. Eran negros, más o menos altos, y la NBA no se retransmitía en la URSS. Dieron el pego.

Con el equipo casi al completo, el 25 de julio de 1988, en Tiflis, capital de la República de Georgia, Atlanta Hawks se convertían en el primer equipo profesional de EE.UU. en disputar un partido en territorio soviético. Ted Turner sonreía: había comenzado su deshielo. 

No fue un paseo. Atlanta ganó por un escaso 84-85, ante 10.000 personas y sin su estrella Dominique Wilkins, que en aquel momento penaba solo en el aeropuerto de Moscú. Otro avión llevó a los Hawks a Vilna, en Lituania, donde el 27 de junio la URSS y los Hawks se midieron por segunda vez. Pese a contar con su estrella, Wilkins, Atlanta tuvo que esperar a la prórroga para ganar por 110 a 105. 

¿Sirvió para algo el esfuerzo de deshielo de Ted Turner?

El fin de fiesta tuvo como escenario Moscú. En una ciudad con más atractivos —en Tiflis, la actividad turística con que premiaron a los Hawks fue la visita a una mina subterránea—, el entrenador de Atlanta Hawks, Mike Fratello, presumió de raíces italianas e hizo espaguetis para los dos equipos. En un ambiente relajado tras casi una semana de convivencia —y seguramente deseosos de volver a EE.UU., y sobre todo a sus vacaciones— los Hawks se dejaron llevar y perdieron por 132 a 123, en un partido retransmitido por la TBS de Turner a todo Estados Unidos.

¿Sirvió para algo el esfuerzo de deshielo de Ted Turner? Políticamente, no demasiado. El muro de Berlín cayó en 1989 y la URSS se desheló por sí sola en 1991, dejando sin sentido los esfuerzos de acercamiento del magnate. En lo deportivo, Turner soportó leves acusaciones de colaboracionismo cuando la URSS derrotó a EE.UU. en los JJOO de Seúl, aduciendo que los partidos de los Hawks habían preparado a los soviéticos para medirse a los americanos. Y de todos los jugadores de la URSS que Turner quiso llevar a Atlanta solo Volkov llegó a hacerlo, y tuvo un éxito moderado. 

Quizá la mejor parte de la aventura soviética de los Hawks fuera los recuerdos que dejó. La leyenda de un viaje imposible que no se podrá repetir.

Javier Dale
Javier Dale
Redactor

Javier Dale Becedóniz (Santander, 1975) es periodista. Tras ser coordinador de contenidos del fin de semana en La Vanguardia (edición digital), fue Jefe de Redacción en Newtral.es y portadista en ABC

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Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.