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Los Knicks, contra su maldición y contra el efecto Wembanyama en la final de la NBA

Los Knicks, contra su maldición y contra el efecto Wembanyama en la final de la NBA
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  • 01Más de medio siglo a dos velas.
  • 02Más de medio siglo con el Madison Square Garden como testigo de una maldición.
  • 03Centenares de jugadores y muchos y variopintos entrenadores.
  • 04El resultado, el mismo, un anillo esquivo y casi siempre muy lejano.

Más de medio siglo a dos velas. Más de medio siglo con el Madison Square Garden como testigo de una maldición. Centenares de jugadores y muchos y variopintos entrenadores. El resultado, el mismo, un anillo esquivo y casi siempre muy lejano. Lo rozaron en 1994 al caer en la gran final contra los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon. Lo volvieron a tener cerca en 1999 al perder en el playoff por el título frente a los San Antonio Spurs de David Robinson y Tim Duncan. Veintisiete años después de ese enfrentamiento los Knicks vuelven a una final para medirse a unos Spurs liderados por el fenómeno Victor Wembanyama, ese jugador total, ese pívot dinámico capaz de jugar por fuera y por dentro, capaz de anotar, rebotear, taponar, tirar de tres y correr al contraataque. El primer encuentro será la próxima madrugada (2.30 horas en España) en la pista de los Spurs.

Pero los Knicks se han convertido en una franquicia combativa, coral y que llega a la final tras sumar once victorias consecutivas, incluidas las cuatro que le permitieron barrer a Cleveland en las finales de Conferencia. Un equipo admirable, con el que se identifica el público neoyorquino y que hace las delicias de su habituales vips, como Spike Lee y Ben Stiller, fieles del Madison y curtidos en decepciones. “Somos un conjunto que ha demostrado ser resiliente todo el año, un equipo combativo y tenemos que seguir demostrándolo”, afirma el técnico de los Knicks, Mike Brown

Tiene esta final algo de poético porque el precedente, el del 1999, supuso un acabose para los Knicks y un alumbramiento para los Spurs, que consiguieron el primer título de la era Popovich. Luego vendrían otros cuatro más, la época dorada de los texanos. Era otra NBA. En los cinco partidos de aquella final (4-1 para los Spurs) ninguno de los equipos superó los 100 puntos. Como contraste, los Spurs han rebasado los 100 puntos en sus 18 partidos de estos playoffs, aunque sus rivales se han quedado por debajo en siete encuentros. Es lo que tiene contar con un Wembanyama (22 años), que hace variar los arcos de lanzamiento. No es el único puntal de un equipo joven, ya que está bien secundado por Stephon Castle (21 años) y Devin Vassell (25 años).

Los Knicks, de todas formas, han encontrado la manera de ganar a los Spurs, ya que se han llevado dos de los tres enfrentamientos de la temporada. Liderados por el escolta Jalen Brunson los neoyorquinos tratarán de frenar a Wemby con el experimentado Karl-Anthony Towns, el eléctrico OG Anunoby y con el rocoso Mitchell Robinson, que sufre con los tiros libres, pero que es un auténtico cazador de rebotes.

“Ganar el trofeo de campeón de la NBA es el sueño de infancia, puede ser la oportunidad de mi vida, no se sabe cuándo se volverá a presentar la ocasión”, analiza Wembanyama. “Tenemos que practicar una defensa colectiva de alto nivel para frenar a Wemby. Hemos de actuar con disciplina y con energía”, sostiene Towns. La gran final, al mejor de siete encuentros, está servida.

JB
Juan Bautista Martínez
Baloncesto

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.