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Baloncesto El Reportaje

La semana blaugrana de Victor Wembanyama

El Barça rondó a la estrella de San Antonio Spurs durante más de dos años, que cristalizaron en la Minicopa de 2018, cuando ‘Wemby’ vistió brevemente la camiseta del Barça

La semana blaugrana de Victor Wembanyama
Víctor Wembanyama controla un rebote en febrero de 2018, en la Minicopa de la ACB.Emilio Cobos | ACB Photo
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  • 01“Este chico va a ser la bomba”, musitó Sergio Scariolo a Nacho Rodríguez.
  • 02Era febrero de 2018 y el hoy entrenador blanco era el seleccionador español.
  • 03El base malagueño —que rememora esta escena— era el director deportivo de la sección de baloncesto del FC Barcelona.
  • 04Ambos estaban en Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la Copa del Rey, y también de la Minicopa ACB, el torneo infantil en el que los equipos de baloncesto exponen a sus talentos y por el que han pasado Usman Garuba, Ricky Rubio o Luka Doncic.

“Este chico va a ser la bomba”, musitó Sergio Scariolo a Nacho Rodríguez. Era febrero de 2018 y el hoy entrenador blanco era el seleccionador español. El base malagueño —que rememora esta escena— era el director deportivo de la sección de baloncesto del FC Barcelona. Ambos estaban en Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la Copa del Rey, y también de la Minicopa ACB, el torneo infantil en el que los equipos de baloncesto exponen a sus talentos y por el que han pasado Usman Garuba, Ricky Rubio o Luka Doncic.

La “bomba” que vio Scariolo era un pívot de 205 cm de altura —algunos dicen que 210; hoy mide 224, y sumando— y 14 años recién cumplidos que se movía por la cancha como una gacela. Vestía de azulgrana porque el club le había invitado a jugar el torneo en un intento de atraerle a las categorías inferiores blaugrana. Lucía el número 15 y se llamaba, se sigue llamando, Víctor Wembanyama.

El cortejo del FC Barcelona al pívot francés, que es hoy la realidad más prometedora del baloncesto mundial y que ha conducido a su equipo, San Antonio Spurs, hasta las finales de la NBA, no fue una cosa efímera. Arrancó en abril de 2017 y duró hasta el verano de 2019, cuando la calidad de Wembanyama fue tan evidente para todos que solo quedaba contar los días antes de que se fuera al baloncesto de EE. UU.

Victor Wembanyama, con la camiseta del FC Barcelona, penetra a canasta.
Victor Wembanyama, con la camiseta del FC Barcelona, penetra a canasta.abc / Otras Fuentes

La llegada de Nacho Rodríguez, en 2017, al FC Barcelona cambió algunas dinámicas de trabajo. Bajo su dirección deportiva, el presente importaba tanto como el futuro, y a la reunión semanal de continuidad del primer equipo se le sumó otra reunión, también semanal, para el seguimiento de las categorías base y el scouting de jóvenes talentos. Rodríguez incorporó como jefe de ojeadores a Juan Llaneza, quizá la persona con mejor vista para el talento joven de Europa. “Habían pasado unas tres semanas desde que me incorporé —recuerda Llaneza— cuando Pere Capdevila nos habló de dos jugadores: Victor Wembanyama y el filipino Kai Soto”. Llaneza, desde 2023 scouter para Europa de San Antonio Spurs, no se cansa de enfatizar la importancia de Capdevila en el hallazgo del talento de Wembanyama.

Llaneza recuerda que el talento de Víctor “impresionaba”. Nacho Rodríguez le compara “salvando las distancias” con Pau Gasol por su manejo del balón. Rodríguez compartió equipo con Pau en el arranque del siglo XXI, y vio de cerca la jugada que puso a Pau en órbita: una conducción de balón ante Marko Milic en la final ACB de 2001 contra el Real Madrid que terminó en un veloz ataque por habilidad y en asistencia a Roberto Dueñas. Wembanyama hacía cosas parecidas, pero a los 13 años.

Así las cosas, el Barça se puso manos a la obra para hacerse con los servicios del francés. No era fácil. Su entorno familiar —su padre, Félix Wembanyama, fue atleta especializado en salto de altura; su madre, Élodie de Fautereau, fue profesional del baloncesto— era muy consciente tanto del talento de Victor como de que, a pesar de sus dimensiones descomunales, era apenas un niño. “Tenía un entorno estupendo, muy sensato”, recuerda Llaneza, que vuelve a citar a Pere Capdevila como elemento clave del seguimiento. “Nos mantuvimos en contacto con su entorno familiar y personal, en este caso con Bouna Ndiaye”, que acabaría siendo el agente del jugador. A primeros de febrero de 2018, tras diez meses de seguimiento, el Barça logró que la familia Wembanyama aceptase la invitación para que Victor jugase un torneo con la camada del 2004 de las categorías inferiores: la MInicopa ACB de 2018.

“Creo que nos lo dijeron muy poco antes de la Minicopa, el día de antes del último entrenamiento”, recuerda Eloi Cano, base en aquel equipo en el que jugó Wembanyama, al que él se refiere como Victor: “Éramos chicos, ahora le llamaban Wemby y otras cosas, pero para nosotros era simplemente Víctor”. Cano, que ahora tiene 22 años, es estudiante de Gestión de Ciudades Inteligentes y Sostenibles de la UAB, trabaja en el CB Sentmenat y mata algo más que el gusanillo en el baloncesto 3x3: jugó las paradas de invierno de la FEB con uno de los equipos de la The3x3Academy de esta modalidad olímpica del baloncesto. Recuerda la llegada de Wembanyama con cierta normalidad. “Nuestro equipo era muy pequeño, jugábamos muy rápido, como nos pedía el entrenador, Carlos Flores”, explica. Ese juego libre, con pocos sistemas, ayudó a la integración de un Víctor que solo entrenó una vez con sus eventuales compañeros antes de viajar a Canarias.

Aquel Barça infantil no ganó la Minicopa,pero sí la leyenda de ser el equipo en qué jugó la estrella francesa. “Víctor vino con su madre, hablaba francés y un poco de inglés, y así nos entendíamos. Algunos estudiábamos francés en el instituto, y eso ayudaba”, explica, y añade que a veces la mejor manera de comunicarse era… el catalán. “Como se parece al francés, algunas palabras las entendía mejor en catlán”, recuerda.

Ese equipo rápido del Barça bajó el ritmo para dar cabida a un Wembanyama que Cano recuerda “descoordinado… Bueno: descoordinado por la edad y porque era enorme”. Tan enorme que —no dejaban de ser chicos de 14 años recién cumplidos, con un pie entre la infancia y la adolescencia— la altura le jugaba malas pasadas. Eloi recuerda que en el autobús Wembanyama necesitaba dos asientos para poder sentarse, o que el staff técnico trató de convencer al personal del vuelo que les llevó a Las Palmas de que le diesen al chico —Cano asegura que el francés ya medía 210— un asiento con salida de emergencia para que las rodillas no le chocaran con la barbilla.

Eloi Cano, compañero de Wembanyama en el Barça, controla el balón en un encuentro 3x3.
Eloi Cano, compañero de Wembanyama en el Barça, controla el balón en un encuentro 3x3.Cedida por Eloi Cano

Pero quizá las anécdotas que con más gracia recuerda Cano no tienen que ver con la cancha, sino cuando el equipo se quedaba en el hotel. “Éramos niños… Nos metíamos todos en la misma habitación y jugábamos al escondite”. Wembanyama pudo jugar lo justo. “Era tan grande que no tenía dónde meterse. Se escondía detrás de las cortinas, pero le pillábamos enseguida: la cabeza se le asomaba por encima”.

Mientras eso sucedía, las cosas seguían ocurriendo en la cancha. Sin estar del todo acoplado, Wembanyama sobresalía, sobre todo en defensa, y el Barça asumía las consecuencias de mostrar en público el talento del jugador que codiciaban. Juan Llaneza rememora cómo después de ver a Wembanyama Juan Carlos Sánchez, entonces mandamás del baloncesto en el Real Madrid, se acercó a Nacho Rodríguez y le dijo: “Que sepas que sé que no le tenéis firmado”. Con todo, el Barça consiguió que el entorno del jugador se comprometiese a plantearse que Víctor vistiese de azulgrana en la temporada 2018/19, correspondiente a su segundo año cadete. “Pero la Federación Francesa también quería que se incorporara a su programa de talentos… Al final su familia fue coherente y prefirieron que se quedara en su entorno cotidiano”, dice Llaneza. Cuando llegó el Eurobasket sub-16 de 2019, cualquier sueño azulgrana sobre Wembanyama se esfumó. Francia fue plata —perdió la final contra España, liderada por el hoy azulgrana Juan Núñez “que también es un pick nuestro, de los Spurs”, subraya el ex jefe de scouting del Barça— y Víctor Wembanyama ya era, claramente, carne de NBA. En octubre de 2019, 20 meses después de jugar la Minicopa con el Barça, el pívot francés, con solo 15 años, debutaba como profesional en la EuroCup.

Al final, su familia fue coherente y prefirieron que Victor se quedara en su entorno cotidiano”

Como ya le había sucedido con Dirk Nowitzki entre 1996 y 1998, el Barça tuvo el acierto de ver antes que nadie a un talento generacional y la falta de fortuna de que las cosas no se dieran en el orden correcto. Nacho Rodríguez recuerda las cualidades “diferenciales” de Wembanyama como un jugador “interior con talento exterior”. Un alero en potencia, como el que vio Aíto García Reneses en Pau Gasol antes de la huida de Rony Seikaly. Por cierto: Llaneza trabajó con García Reneses en Sevilla, donde dieron minutos a talentos jóvenes como Kristaps Porzingis o Tomas Satoransky.

Por algún motivo, cuando se habla de baloncesto, todos los caminos conducen a Aíto.

Rodríguez no duda que el Barça le hubiera ofrecido un contrato de cinco o seis años, y remite a Llaneza para tener más datos sobre cuál era el plan azulgrana para Victor Wembanyama. “La idea —explica el scouter de los Spurs— era trabajar la evolución física hasta el júnior asociado a Carlos Flores [el entrenador del francés en la Minicopa]. A partir de ahí, hubiera continuado la formación hasta una etapa preprofesional con Diego Ocampo”. Si Llaneza no escatima elogios para Pere Capdevila, tampoco se los ahorra hacia Ocampo, hoy entrenador del Baxi Manresa. “Es el mejor entrenador de desarrollo que existe en España”, dice.

Victor Wembanyama habló en una ocasión sobre su experiencia azulgrana. Fue en Le Parisien, en diciembre de 2022. Dijo que, entre otras cosas, la falta de crítica en su semana vestido de blaugrana le alejó del Barça, “Me encanta progresar y necesito enfrentarme a desafíos, me gusta que me digan claramente las cosas, aunque eso sea desagradable de escuchar”. Nacho Rodríguez sonríe al recordarlo. “Hombre, le queríamos fichar…”, dice, como diciendo que cuando se quiere fichar a un jugador se exagera la cortesía para contratarlo. “Pero te aseguro que si al final hubiera venido al Barça le hubiéramos dado caña”, añade, y ríe.

El Barça ya no tuvo más contacto con Wembanyama; su excompañero Eloi Cano sí: “Nos dimos los teléfonos y hablamos un tiempo, pero en uno de estos cambios de móviles lo perdí”. No le da más importancia. “Éramos chicos. No pensábamos en si uno iba a ser un jugador que llegase muy arriba… Éramos amigos”, resume Eloi, al que muchos le envidiarán por haber jugado con Wembanyama. Él no lo ve así. Él, simplemente, se alegra por el éxito de Victor. 

Javier Dale
Javier Dale
Redactor

Javier Dale Becedóniz (Santander, 1975) es periodista. Tras ser coordinador de contenidos del fin de semana en La Vanguardia (edición digital), fue Jefe de Redacción en Newtral.es y portadista en ABC

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.