La mejor gesta deportiva de Jason Collins no ocurrió en una cancha de baloncesto. Fue en 2013, en la revista Sports Illustrated y consistió en hacer pública su homosexualidad. No fue el primer jugador en haber estado en la NBA en hacerlo —el primero fue John Amaechi, una vez retirado—, pero sí el primero en normalizar su sexualidad estando en activo. A sus 34 años, y en la recta final de su carrera, la valentía de su gesto contribuyó a poner de relieve la homofobia de la competición.
Jason Collins falleció este martes en EE.UU., ha comunicado su familia, a los 47 años de edad. El exjugador sucumbió a un cáncer cerebral que hizo público el pasado mes de noviembre. A Collins le sobrevive su hermano gemelo, Jarron, que también hizo carrera en la NBA y con el que compartió equipo en Stanford.
Hasta el 29 de abril de 2013, fecha en la que hizo pública su homosexualidad, la carrera de Collins fue discreta pero exitosa. Pívot de 213 acostumbrado al trabajo tosco y duro, jugó dos finales de la NBA en 2002 y 2003 con los Nets, entonces de Nueva Jersey, equipo que le había elegido en el draft. Posteriormente jugó en Memphis Grizzlies (donde fue compañero de Juan Carlos Navarro), Minnesota, Atlanta, Boston Washington y nuevamente los Nets, esta vez ya establecidos en Brooklyn.
A Collins le sobrevive su hermano gemelo, Jarron, que también hizo carrera en la NBA y con el que compartió equipo en Stanford
Los discretos 3,6 puntos y 3,7 rebotes que promedió tras una carrera de más de 700 partidos en la mejor liga del mundo no reflejan con exactitud lo que aportó a sus equipos.
Hasta su salida del armario, Collins no se significó de forma evidente a favor del colectivo homosexual. Al final de su carrera, en sus periplos en Boston y Brooklyn, lo hizo luciendo el dorsal 98 como homenaje a Matthew Shepard, un joven universitario estadounidense asesinado en 1998 en un crimen homófobo que tuvo un enorme impacto en el movimiento por los derechos LGTB en Estados Unidos.
La comunidad de la NBA dio todo su apoyo a Collins y al colectivo homosexual después de que el pívot hiciera pública su sexualidad. La Casa Blanca —eran otros tiempos— le felicitó por “su valentía” y Barack Obama, entonces presidente, hizo público su apoyo, destacando la “importancia simbólica” de que un deportista en activo de una gran liga profesional estadounidense normalizara su homosexualidad.
Desde Jason Collins en 2013, ningún otro jugador de la NBA ha optado por hacer pública su homosexualidad. No es así en la WNBA, la competición femenina, donde diferentes jugadoras han salido del armario sin provocar revuelo alguno.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.