Cuánto ha vivido Andrés Iniesta. El camino empezó con el viaje con 12 años a La Masia desde Albacete. Después llegó su irrupción estelar en el fútbol hasta convertirse en una leyenda tanto en el Barça como en la selección. Su gol en la final del Mundial o en Stamford Bridge, entre otros, son recuerdos imborrables de toda una generación. Pero también ha cruzado un túnel oscuro de depresión. El viaje continuó con el balón en Japón y ahora sigue en el banquillo en Emiratos Árabes. Toda esa trayectoria, prácticamente inigualable, se puede recorrer en la exposición inmersiva Iniesta Experience: El Juego Interior, que retrata al futbolista y también la persona.
“La gente sabe prácticamente todo de mi vida. Estoy orgulloso y contento del camino. Cuando veo recuerdos me emocionan y en este recorrido muchas personas van a revivir esos momentos. Lo podrán compartir con familiares, con sus hijos, y es bonito. Sin ánimo de ser ejemplo de nada, pero sí de compartir lo que ha sido mi carrera como futbolista y muchas cosas a nivel personal”, explicó el de Fuentealbilla, de 42 años, sobre la muestra en el antiguo IMAX de Barcelona, estrenado ahora con el exjugador como un nuevo espacio cultural.
No sé qué pasará con el Balón de Oro, siempre he dicho que el que lo gane es el justo el ganador. A mí me gustaría que fuese un futbolista español”
Cuando Iniesta echa la vista al pasado es inevitable que salgan de la memoria sus años dorados en el Barça de Guardiola, cuando junto a Messi, Xavi y compañía logró la mayoría de los 40 títulos ganados en sus más de dos décadas de carrera. A los que acusan a ese equipo, coleccionista de elogios en todo el mundo, para muchos el mejor de la historia, de estar manchado por el caso Negreira, el albaceteño quiso dejar claro que “todo se logró de una manera deportiva y en el campo”.
Aquella época, la mejor del club barcelonista, tiene los mismos mimbres que la actual, con una plantilla joven basada en la cantera y algunos de los mejores del mundo en su posición. Pero el exjugador cree que “es difícil comparar porque son etapas distintas” y que “lo importante de este Barça es lo que transmite”.
“Como espectador y aficionado, me da totalmente garantía o tranquilidad cuando me pongo a verlo, porque sé que va a ser un juego que me gusta, porque me va a divertir viendo el partido, porque sé que van a competir por todo”, elogió a los de Flick, aunque dejando claro que “a partir de ahí, el ganar o perder en esos momentos finales, como puede ser la Champions o finales de cualquier competición, no es fácil”. Para Iniesta, uno de los jugadores que puede acercar más a los blaugrana al ansiado cetro europeo es Rodri, una “pieza fundamental” que “indiscutiblemente sube el nivel del equipo” por su “calidad, talento futbolístico y por cómo entiende el fútbol”.
El manchego ganó todos los títulos posibles a nivel colectivo y se quedó muy cerca de alzar el más preciado de los galardones individuales como es el Balón de Oro. En aquella edición del 2010 quedó segundo en un contexto muy similar al actual, con España siendo campeona del mundo. “No sé qué pasará, siempre he dicho que el que lo gane es el justo el ganador. A mí me gustaría que fuese un futbolista español”, comentó del premio de France Football, al que optan, entre otros, los blaugrana Lamine Yamal y Rodri.
Rodri es una pieza fundamental e indiscutiblemente sube el nivel del equipo por su calidad, talento y por cómo entiende el fútbol”
Aquella generación que brilló en el Barça fue la misma que triunfó con la roja. Un guion parecido al de ahora, con la selección logrando su segunda estrella gracias a una nutrida representación barcelonista. “Hay muchas diferencias, pero evidentemente que esta España ha logrado los títulos más importantes y es una generación, una selección única, con jugadores jóvenes que pueden seguir compitiendo en las próximas Eurocopas y Mundiales. Es un motivo de felicidad que España siga contando con generaciones de futbolistas extraordinarios”, señaló.
Justo en su momento más álgido a nivel deportivo, tras el gol en Sudáfrica, Iniesta estaba lidiando con una depresión que arraigó en su cabeza tras la muerte repentina de su amigo y también futbolista Dani Jarque. “En mi momento era mucho más tabú que ahora, aunque siempre intenté naturalizarlo y cuando lo entendí o cuando ya no podía más, pedí ayuda. Ese proceso me hizo mejor”, recordó su momento más oscuro.
Iniesta cree que “habido una evolución con el paso de los años” para tratar la problemática de la salud mental, aunque “quizá todavía no la necesaria”, y en parte ha sido gracias a “los testimonios de muchísimas personas, en este caso deportistas que lo han expresado”, entre ellos el de Fuentealbilla. El exblaugrana ahora da más importancia a ese aspecto en su nuevo rol como entrenador: “Intento tener esas herramientas y entender que en este caso los futbolistas no solo son futbolistas, sino son personas, y creo que a día de hoy, mucho más que antes, el ser humano al final te lo ganas por la relación humana, más que por jerarquías”.
Intento tener esas herramientas para ayudar con la salud mental, entender que los futbolistas no solo son futbolistas, sino son personas. Ahora a un futbolista te lo ganas por la relación humana, más que por jerarquías”
El exfutbolista está “feliz” en la actualidad con su primera etapa en el banquillo a cargo del Gulf United de Abu Dabi, de la Segunda División, y “tiene ganas de seguir ese proceso”. “Es lo más cercano a ser futbolista, pero diría que con más dificultades, porque cuando eres futbolista tú controlas lo que está pasando con el balón dentro del campo, cuando estás fuera es más complicado, pero para mí es un reto. Es un proyecto con muchos chicos jóvenes y espero dejar muchas enseñanzas que yo he tenido como futbolista”, comentó. El exfutbolista lleva 30 años ligado al fútbol, ahora vinculado a la pelota desde la banda, pero Iniesta, pese a una vida incomparable, sigue “teniendo muchas cosas de ese niño” que dejó Fuentealbilla con 12 años y lloraba por las noches en La Masia antes de empezar su leyenda.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.