Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Opinión
Santiago Segurola
Columnista

El PSG también sirve en la agonía

Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 8 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Esta vez no arrolló el PSG, campeón de Europa el pasado año en una memorable goleada al Inter de Milán.
  • 02Añadió el segundo título en la tanda de penaltis, después de arañar sin éxito en el cemento defensivo del Arsenal, que aprovechó el temprano gol de Havertz para convertir la final en sudoku para el equipo de Luis Enrique.
  • 03Nada de lo que sucedió en Budapest recordó el intrépido fútbol que desplegaron PSG y Bayern en la semifinal.
  • 04El equipo inglés recuerda más que nunca los viejos días de George Graham al frente de los gunners, con el famoso  One nil to Arsenal  (Uno cero para el Arsenal) como divisa en los títulos de Liga que conquistó en 1989 y 1991.

Esta vez no arrolló el PSG, campeón de Europa el pasado año en una memorable goleada al Inter de Milán. Añadió el segundo título en la tanda de penaltis, después de arañar sin éxito en el cemento defensivo del Arsenal, que aprovechó el temprano gol de Havertz para convertir la final en sudoku para el equipo de Luis Enrique.

Dembélé, un Balón de Oro con dos Champions 
Dembélé, un Balón de Oro con dos Champions FRANCK FIFE / AFP

Nada de lo que sucedió en Budapest recordó el intrépido fútbol que desplegaron PSG y Bayern en la semifinal. El equipo inglés recuerda más que nunca los viejos días de George Graham al frente de los gunners, con el famoso One nil to Arsenal (Uno cero para el Arsenal) como divisa en los títulos de Liga que conquistó en 1989 y 1991. Arteta ha recuperado aquella cultura defensiva, coronada con el título en la Premier League. El PSG venía avisado. De ninguna manera iba a encontrar espacio para desplegarse y atacar a campo abierto, menos aún después del martillazo de Havertz en el primer contragolpe del Arsenal.

Havertz aprovechó un rebote en el medio campo para alcanzar el área y cerrar la cabalgada con un tiro que entró como un obús por el primer palo. Si el partido venía condicionado por los distintos estilos de los dos equipos, el gol acentuó el rasgo del Arsenal, que terminó el primer tiempo con un 25% de posesión. A cambió, obligó al PSG a una extenuante final en el plano físico y en el mental.

Se anuncias más Copas de Europa para el PSG. Tiene dinero, grandes jugadores y unas señas de identidad

El partido fue una picadora de jugadores. Kvarastkhelia, Dembélé, Vitinha y Marquinhos, cuatro estrellas indiscutibles, abandonaron el partido antes de los 120 minutos. La única satisfacción, y no fue pequeña, le llegó al París en el desborde de Kvarastkhelia a Mosquera que precedió al penalti del central español, que en Budapest ofició de lateral derecho. Trabó al delantero en el área y al PSG se le abrió el cielo. Dembélé aprovechó el penalti.

Si el pasado año fue un ejercicio de estilo del equipo francés, en esta ocasión le tocó mostrar su estabilidad competitiva. Ni rastro del conjunto que se ganó fama de débil en los momentos importantes. Podía sospecharse la quiebra cuando comenzó la pérdida sucesiva de sus jugadores más conocidos, pero ni cundió el desánimo, ni el Arsenal colocó en excesivas dificultades a gente como Zabarnyi, Beraldo o Gonçalo Ramos.

Un par de ocasiones del PSG -Kvarastkhelia estrelló un remate en el palo- no modificaron sustancialmente el corte del encuentro. Madueke, otro de esos zurdos habilidosos que se manejan mejor por la derecha, confirió otro aire al Arsenal. Le dio un buen dolor de cabeza a Nuno Mendes, especialmente en una discutida jugada que el Arsenal reclamará eternamente como un penalti de libro, pero el árbitro pensó otra cosa.

La prórroga agregó más asfixia a dos equipos destrozados por el esfuerzo del partido y de una temporada feroz. El fútbol ha entrado en una fase de inclemencia sádica con los futbolistas. Unos cuantos se arrastraban por el césped. Tampoco favoreció la hora del partido, disputado tres horas antes de la costumbre. Con coartadas poco creíbles -mejorar el regreso de los aficionados- se intenta justificar lo indiscutible: un horario favorecedor de la audiencia estadounidense.

Falló Gabriel Magalhães el penalti decisivo en la tanda y el PSG concretó el suyo. Ya tiene dos Copas de Europa, que no es poco. Se anuncian más. Es un equipo con dinero, grandes jugadores y unas señas de identidad muy marcadas. Las ha impuesto Luis Enrique, que más pronto que tarde tendrá su monumento a las puertas del Parque de los Príncipes. Ha revertido el camino del equipo y del club. Arteta puede presumir del campeonato inglés que tanto ha perseguido. Le toca bailar con Europa. Dos finales, dos derrotas (París 2006, Budapest 2026).

Santiago Segurola
Santiago Segurola
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.