La figura de Gianni Infantino como presidente de la FIFA se tambalea un poco más cada día que pasa. Su ambicioso plan de vender participaciones del Mundial a inversores privados para recaudar más de 4.000 millones de dólares ha acabado resultando un fracaso estrepitoso. Un tropiezo de tal calibre que podría llevarse al propio Infantino por delante.
Los que se han posicionado en contra del presidente ya no sólo están fuera, también dentro del seno de la propia FIFA, en sus más altas esferas, el malestar es enorme. “No participé en la elaboración de este plan estratégico y me enteré del proyecto a través de los medios de comunicación. La decisión de abandonarlo era absolutamente necesaria e indiscutible, porque creo firmemente en una FIFA independiente que sirva a nuestro deporte con compromiso, transparencia e integridad”, escribía ayer Arsene Wenger, director de desarrollo global de la FIFA, desmarcándose claramente de Infantino.
Mattias Grafstrom, Arsene Wenger y Kevin Lamour se han desmarcado en público de su jefe
El legendario técnico alsaciano no ha sido el único en posicionarse en estos términos. La mano derecha del presidente, Mattias Grafstrom, cuyo cargo es el de secretario general de organismo rector, envío un email a todos los trabajadores asegurando que “hemos vivido una serie de eventos tristes y reprochables”, en referencia al plan de Infantino. El escrito, desvelado por AP, también apuntaba a que “se ha creado una confusión que es difícil de comprender y de aceptar”. Estas recientes críticas se unen a las de Kevin Lamour, otro alto dirigente de la FIFA, que el pasado viernes aseguró que Infantino había “decepcionado” a su staff con un “proyecto de una persona” y que merecían algo más que “desprecio e intimidación”.
Este caldo de cultivo en contra del presidente de la FIFA se une al malestar que generó su iniciativa en algunas de las confederaciones continentales, con la UEFA como la más radical en su oposición, amenazando incluso con retirar a sus federaciones de cualquier competición FIFA, y la CONCACAF también muy molesta.
Habrá que ver cómo evoluciona la situación ya que el próximo mes de marzo se celebra en Marruecos el Consejo de la FIFA en el que se debe elegir al presidente para el período 2027-2031, puesto al que quiere volver a aspirar Infantino, en el cargo desde 2016. Las federaciones de Marruecos, Qatar, Kuwait, Líbano y Sri Lanka le han mostrado su apoyo en público. Además, varias federaciones africanas más, donde la lluvia de millones de la FIFA significa su supervivencia, también se postulan a su favor.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.