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Opinión
Santiago Segurola
Columnista

Llega Espí y besa el santo

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Actualizado hace 44 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Carlos Espí, 21 años, dice mucho de lo voluble que es el fútbol.
  • 02Pasó gran parte de la temporada en el banco del Levante, donde la noticia era Etta Eyong, fornido ariete del que se decía que estaba en la agenda del Barça.
  • 03A mediados de temporada comenzó a desaparecer de las alineaciones y poco a poco emergió Espí, delantero altísimo (1,94 metros), del que nadie hablaba hasta que comenzó a marcar goles y diferencias.
  • 04Ahora juega en el Real Madrid y sigue a lo suyo.

Carlos Espí, 21 años, dice mucho de lo voluble que es el fútbol. Pasó gran parte de la temporada en el banco del Levante, donde la noticia era Etta Eyong, fornido ariete del que se decía que estaba en la agenda del Barça. No merecía tantos elogios. A mediados de temporada comenzó a desaparecer de las alineaciones y poco a poco emergió Espí, delantero altísimo (1,94 metros), del que nadie hablaba hasta que comenzó a marcar goles y diferencias. Ahora juega en el Real Madrid y sigue a lo suyo. Marcó el gol de la victoria en el último minuto del partido.

Partido de pantalón largo para comenzar la temporada en Cornellà. Atrás quedan los días de los paseos del Real Madrid en el campo del Espanyol, territorio que el madridismo siempre vio propicio. Ya no. Brillaron los tacos el pasado año –la entrada de Carlos Romero a Mbappé figuró entre los momentos más calientes y conflictivos hace dos temporadas–, partido que terminó con victoria del Espanyol, que esta vez volvió a jugar con el pecho inflado, sin miedo. Limitó tanto los daños del temprano gol de Bellingham que pronto equilibró el partido y tardó poco en empatar. No le dio tregua al Madrid.

Jornada 2 de liga de fútbol entre el RCD Espanyol y Real Madrid. Mourinho se abraza a Carlos Espinosa, autor del 1-2 que dio la victoria al Real Madrid
Jornada 2 de liga de fútbol entre el RCD Espanyol y Real Madrid. Mourinho se abraza a Carlos Espinosa, autor del 1-2 que dio la victoria al Real MadridMané Espinosa / Propias
Se hablaba mucho de Etta Eyong, pero el bueno era Espí. Ahora viste de blanco

Javi Hernández y Calatrava, jugadores curtidos en la Segunda División, se encargaron de confundir a la defensa del Madrid, que de nuevo ofreció señales de inseguridad. Se pareció a la de los últimos años. Ni Dumfries, ex del Inter, ni Konaté, procedente del Liverpool, fueron diligentes en una jugada que avisaba de peligro por todas partes. El Madrid pagó la pasividad defensiva, pero el mérito de los dos delanteros del Espanyol fue incuestionable.

Calatrava marcó el gol del empate, pero se benefició de la tolerancia del árbitro, que se hizo el longuis en un par de patadas injustificadas, la primera a Vinícius, la segunda a Güler. El asunto dará que hablar. Por el camino, Calatrava ya cargaba con una amarilla en el primer tiempo, lo que agitará la discusión.

Mourinho asistió con cara de póker a los acontecimientos. Regresaba al campeonato español 13 años después de su sonada despedida del Real Madrid -inolvidable el homenaje de los ultra sur en el césped del Bernabéu- y no reclamó atenciones innecesarias. Veremos cuanto dura esta fase zen del técnico portugués.

Probablemente disfrutó del impetuoso arranque de su equipo. Bellingham no ha perdido una gota de la exuberancia que desplegó en el Mundial. Cabeceó con decisión y estilo el exquisito centro de Güler que significó el gol del Madrid. Su poderío en el juego aéreo fue la principal amenaza para la defensa del Espanyol. Mbappé dejó destellos aquí y allá, Güler filtró un par de elegantes pases y la actuación de Vinícius fue inconveniente para él y su equipo.

Vinícius entró pronto en ebullición. Calatrava le propinó un puntapié en la espalda. El lateral El Hilali no le dejó girar nunca. O le quitaba la pelota, o le impedía girar. El caso que Vinícius perdió la onda del partido, entre los abucheos y el cachondeo del personal, que conoce muy bien el delicado sistema nervioso del delantero brasileño, empeñado en equivocarse y zambullirse sin motivo en el área.

El Madrid comenzó con Bernardo Silva y Güler entre los titulares, pero se le complicó tanto la noche que Mourinho echó todo el carbón en la máquina. Llenó el campo de delanteros -Diomandé y Espí, que debutaban, además de Mbappé, Vinícius y Bellingham-, retiró a los finos y esperó noticias. Al Espanyol comenzó a pesarle el partido y sintió cada vez más cerca la amenaza del gol. Llegó a ultimísima hora. Lo marcó el joven Espí, un tallo que sobrepasa el 1,90 y que impresionó en el trecho final de la temporada en el Levante. Se hablaba mucho de Etta Eyong, pero el bueno era Espí. Ahora viste de blanco. Dará que hablar.

Santiago Segurola
Santiago Segurola
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.