No todo ha sido coser y cantar para Luis de la Fuente desde que a finales de 2022 asumía las riendas de la absoluta, tras el doloroso ko en el Mundial de Qatar del equipo que dirigía Luis Enrique. De hecho, aunque ahora pueda parecer imposible, sus inicios le pusieron en el disparadero.
De aquello hace ya 1282 días, siendo aquello la última derrota en partido oficial de la selección española. Descalabro que ocurrió en Glasgow, en Hampden Park, donde Escocia pasó por encima del equipo de De la Fuente (2-0).
España lleva 1.282 días sin perder en partido oficial 40 encuentros
El riojano aprendió de sus errores y no le tembló el pulso a la hora de redirigir el rumbo. Es algo de lo que siempre ha hecho gala y que le ha conducido al éxito. Tras debutar goleando a Noruega, ante Escocia el seleccionador hizo hasta ocho cambios en su once y salió trasquilado. Un error del que aprendió y nunca se volvió a repetir. Las rotaciones desaparecieron y empezó a brotar un reducido grupo de futbolistas de confianza.
Ahora, con una Nations, una Eurocopa y un Mundial en el bolsillo, las cosas han cambiado de manera radical. En todo este tiempo -han pasado 40 partidos oficiales desde el de Escocia y se sigue sin haber perdido-, De la Fuente ha ido ampliando ese famoso círculo de confianza hasta tal punto, que en estos momentos, tras la conquista mundialista, da la sensación de que juegue quien juegue la gente se lo va a pasar bien viendo a España. Es toda una gozada.
La última prueba llegó este martes en Sevilla, donde la selección nacional goleó a Croacia (4-1) y se situó líder en solitario de su grupo en la Nations League. Lo hizo arrollando a su rival pero con un once en el que hubo hasta cinco cambios respecto al que había triunfado en Wembley unos días atrás.
No le tembló esta vez el pulso a De la Fuente, que situó en el once incluso a jugadores como Huijsen y Fermín, que no habían sido convocados para el Mundial por distintos motivos, o a Pubill, cuya participación fue casi testimonial. Poco importó, España fue una máquina de hacer fútbol y el Sánchez Pizjuán fue toda una fiesta.
Con cinco cambios en el once para medirse a Croacia, España mantuvo su altísimo nivel y arrolló al rival 4-1
Esta seguridad con la que el seleccionador practica las rotaciones la ha ido ganando con el tiempo y con los éxitos cosechados. Ha convencido a sus futbolistas, que le siguen a pies juntillas, conscientes de que su camino es el del éxito y les ha catapultado a ser los mejores del mundo.
A lo largo de sus casi cuatro años al frente del banquillo español, y una vez superados aquellos baches iniciales, De la Fuente ha sabido ir encontrando soluciones a todos los problemas que se le han ido planteando, ya sea en forma de lesiones o la obligación de completar un relevo generacional. Nunca ha vacilado y parece disponer de la varita de Harry Potter, porque da la sensación de no equivocarse nunca.
Los ejemplos que lo confirman son numerosos. Después de la Eurocopa, Unai Simón decidió operarse de la muñeca. España se quedaba sin su indiscutible portero y sin uno de sus capitanes. No hay problema. El seleccionador le dio la alternativa a David Raya, que paró y paró hasta incluso despertar el debate si debía acabar siendo el titular.
También por aquellos tiempos, otro de los capitanes del equipo y su goleador, Álvaro Morata, bajó un tanto su rendimiento y De la Fuente tuvo que empezar a gestionar el relevo. Parecía que había una carencia de gol en el fútbol español pero no era cierto, sólo bastaba ponerse las gafas de De la Fuente y mirar a Mikel Oyarzábal. Ahora ya nadie duda de las capacidades del realista pero no siempre fue así. Pero el seleccionador demostró tenerlo muy claro. Cinco goles en el Mundial o una racha de once partidos marcando o asistiendo camino de la cita de Estados Unidos, México o Canadá le volvieron a dar la razón.
El relevo entre Morata y Oyarzábal en la delantera ha sido exquisito
España también sufrió un golpe muy duro con la lesión de Rodri, su cerebro y también capitán, tras la Eurocopa de 2024. El futuro Balón de Oro pareció dejar un agujero negro en la roja pero De la Fuente volvió a obrar el milagro. Confió en Zubimendi y el actual jugador del Arsenal respondió incluso por encima de lo esperado. Dirigió al equipo con maestría durante los meses posteriores, mientras Rodri seguía recuperándose. Y también, como sucedió con Raya, entreabrió el debate sobre su titularidad. Se lo había ganado.
El último ejemplo, aunque existen muchos más, lo tenemos en Nico Williams. El extremo del Athletic, clave en la consecución de la Eurocopa, gol en la final incluido, se ha visto lastrado por las lesiones en los últimos tiempos y eso ha afectado a su rendimiento. Aunque es un hombre de confianza del seleccionador, había que encontrar alternativas hasta que recuperara su nivel. De la Fuente buscó y encontró donde seguramente pocos hubieran mirado y apostó por Álex Baena. El del Atlético parece ahora indiscutible, capaz él solo por ejemplo de revolucionar el partido ante Inglaterra en Wembley y obrar la remontada. Baena fue titular en todos los partidos del Mundial, excepto en el debut ante Cabo Verde, y su rendimiento fue magnífico.
Es evidente que subirse a un tren que viaja a la supersónica velocidad que lo hace España resulta harto difícil pero también que si alguien lo consigue, se convierte en un elegido y se integra en el grupo con facilidad. De la Fuente ha conseguido que a España no la cambie nadie la cara.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.