Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Otros deportes Atletismo | Maratón de Berlín

El infortunio se ceba en Tigist Assefa: llega a meta con un Aquiles roto y pierde la plusmarca por un suspiro (2h11m04s)

La fondista etíope había visto cómo le arrebataban el récord en el 2024, cuando la keniana Chepngetich firmó 2h09m56s, antes de ser suspendida por dopaje

El infortunio se ceba en Tigist Assefa: llega a meta con un Aquiles roto y pierde la plusmarca por un suspiro (2h11m04s)
Haile Gebrselassie, leyenda del atletismo etíope, y una médico del maratón de Berlín se llevan en brazos a Tigist Assefa, víctima de una rotura parcial del tendón de Aquiles Lisi Niesner / REUTERS
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 8 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Corre y corre Tigist Assefa (29), lo hace entre las liebres que la llevan en carroza, estos Negesse, Lelisa y Cheserek que recorren vertiginosos los bulevares de Berlín, marcando los ritmos como un marcapasos.  Corre Assefa, pero el maratón la maldice.
  • 02Al paso por el km 25, siempre a ritmos próximos al 3m05s por kilómetro, Assefa lleva seis segundos de margen sobre la plusmarca mundial femenina.
  • 03Al paso por el km 30, van dos segundos de ventaja.
  • 04Al paso por el km 35, van once segundos.  Y el cronista no tiene más remedio que arremangarse y empezar a escribir la crónica que le servirá bien calentita al lector: empieza a teclear, encadena frases elogiando la hipotética plusmarca de la fondista etíope, esta dama que flota sobre el asfalto, que corre el maratón como hace diez años corría el 800...

Corre y corre Tigist Assefa (29), lo hace entre las liebres que la llevan en carroza, estos Negesse, Lelisa y Cheserek que recorren vertiginosos los bulevares de Berlín, marcando los ritmos como un marcapasos. 

Corre Assefa, pero el maratón la maldice.

Al paso por el km 25, siempre a ritmos próximos al 3m05s por kilómetro, Assefa lleva seis segundos de margen sobre la plusmarca mundial femenina. Al paso por el km 30, van dos segundos de ventaja. Al paso por el km 35, van once segundos. 

Y el cronista no tiene más remedio que arremangarse y empezar a escribir la crónica que le servirá bien calentita al lector: empieza a teclear, encadena frases elogiando la hipotética plusmarca de la fondista etíope, esta dama que flota sobre el asfalto, que corre el maratón como hace diez años corría el 800...

Pero entonces, la escena se dramatiza. 

A un kilómetro de meta, Assefa empieza a cojear. Ahora se le tuerce el gesto y se le descompone la figura (más tarde sale el diagnóstico: rotura parcial del tendón de Aquiles). Las zancadas son dolorosamente asimétricas, las liebres ya no pueden ayudarla, el ritmo decae, el cronómetro se convierte en su enemigo.

Vuela el tiempo, aquel margen de once segundos se convierte ahora en un +6. Assefa no se rinde, continúa corriendo, es maratoniana de cuerpo y alma. Hay que llegar como sea, sigue mirando el cronómetro pero el cuerpo no le da y no la acompaña, solo la acompaña la mente, y eso ahora no es suficiente.

Cruza al fin la meta en la Puerta de Brandeburgo, lo hace levantando el pie derecho por momentos, cruza en 2h11m04s y se derrumba y rompe a llorar, pues hay mucho trabajo detrás, muchos kilómetros en las tierras altas de Etiopía, allí donde se entrena, come, duerme y vuelta a empezar al día siguiente, 250 km semanales, cerca de un maratón diario.

Allí donde obedece a su entrenador, Gemedu Dedefo, el hombre que siempre dice:

-Assefa es la atleta más valiente que he tenido nunca.

Assefa es valiente pero también está definitivamente maldita para esto del maratón, y nada la consolará ahora, tampoco los 50.000 dólares que se llevará como premio por la victoria.

Tigist Assefa, desencajada, cruza la meta en la puerta de Brandeburgo 
Tigist Assefa, desencajada, cruza la meta en la puerta de Brandeburgo Lisi Niesner / REUTERS

Hay un punto reivindicativo, digamos que revanchista, en la carrera atlética de Assefa, pues jamás debería haber perdido la plusmarca mundial del maratón, y todos los corrillos de expertos así lo consideran.

Hace tres años, en su estelar aparición en el circuito de los Majors, justo aquí en Berlín, Assefa registraba 2h11m53s, récord mundial entonces, asombrando así al mundo pues lo había hecho sin que supiéramos quién era. No había referencias suyas, más allá de un recorrido notable por el tartán, como mediofondista (fue olímpica en Río 2016), arruinado al fin por culpa de sus lesiones en los tendones de Aquiles.

-Las zapatillas de clavos me destrozaban los tendones -contaba ella entonces.

Contaba también que tantas roturas la habían llevado a usar muletas. Que había dejado el atletismo por un tiempo. Y que había vuelto a escena al comprobar que el asfalto, las zapatillas mágicas, la placa de carbono y las amplias amortiguaciones tampoco le venían tan mal.

Así que, al maratón que se fue.

Y todo había ido bien, extraordinariamente bien, incluida aquella plusmarca del 2023, y también la plata olímpica de París 2024 (los amantes del olimpismo recordarán aquel desenlace, con Assefa y Sifan Hassan esprintando hasta la meta como en la volata de una clásica ciclista), hasta que Chepngetich se metía de por medio.

Ruth Chepngetich está hoy fuera de juego, sancionada por dopaje por tres años (hasta el 2028), pero antes de caer había roto la plusmarca de Assefa. Lo hizo en octubre del 2024, entonces en el maratón de Chicago, cuando se fue hasta 2h09m56s para convertirse así en la primera mujer sub 2h10m.

¿Y luego?

Luego la pillaron. Ocurrió en marzo del 2025. Dio positivo por hidroclorotiazida (HCTZ), un diurético enmascarador de otras sustancias, durante un control fuera de competición. Y así salió de escena, castigada aunque conservando la plusmarca, pues la había conseguido antes de su positivo.

Y desde entonces, las maldiciones de Assefa: ni plusmarca mundial, ni título olímpico en París, y ahora esta dolorosa escena en Berlín, argumentos todos ellos para romper a llorar. Suya es la tercera marca de todos los tiempos, tras Chepngetich y el 2h10m51s que Fotyen Tesfay firmaba en esta primavera en la Zurich Marató de Barcelona, pero eso no le basta.

(En la categoría masculina, ausente Sabastian Sawe, el plusmarquista mundial, gana el veterano Guye Adola, de 35 años, etíope como Assefa, en 2h02m51s).

Sergio Heredia
Sergio Heredia
Redactor de deportes

Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.