A estas alturas de su carrera deportiva (27 años), ya nada de lo que haga Kylian Mbappé va a sorprender. Dentro del campo, es un goleador empedernido (444 goles) capaz de hacer cualquier cosa fuera del imaginario. En el vestuario, es una figura paradójica. Su ascendencia y liderazgo no se ajustan a lo que se espera de él (el famoso vídeo de Luis Enrique en París rogándole implicación defensiva), y le persigue el mantra de que cuanto más crece su aura peor le van las cosas a sus equipos: el PSG fue doble campeón de Europa tras su marcha, el Real Madrid acumula dos años sin títulos (al margen de los que arrastraba del curso anterior al que llegó, la Supercopa de Europa y la Intercontinental de la FIFA) y con Francia, Mbappé fue campeón del mundo con 19 años, subcampeón con 23 y cuarto clasificado con 27.
Este argumento puede ser casual. “No creo que tener al mejor jugador del mundo sea un problema”, deslizó en La Vanguardia Jorge Valdano el curso pasado.
Pero donde habita el Mbappé más confuso es fuera del fútbol. Al delantero de Bondy (suburbio de París) no le importa lo que piensen de él y no se preocupa de la imagen que proyecta en sus redes. O eso o, por el contrario, le va el cinismo y ser el centro de atención aunque sea siempre rodeado de polémica. No se puede interpretar de otra manera lo sucedido el curso pasado y el nuevo episodio de este domingo en Suiza.
Hace algo más de una semana, Jose Mourinho, en el podcast titulado 'Bet it drive Show', dio una extensa entrevista hablando de su regreso al club blanco, de su filosofía y de sus reglas, tan de moda en un vestuario en el que saltaron chispas hace un año.
Una de sus reflexiones fue la siguiente: “Les digo (a los jugadores) “no me traiciones”. Cuando digo “no me traiciones” hablo, por supuesto, de fútbol. No me traiciones y siempre estaré ahí para ti. Pase lo que pase. Eres futbolista las 24 horas del día”, avanzó. Y prosiguió: “Por desgracia, un futbolista no puede esquiar ni andar en bicicleta; si lo hace, y hay quien lo hace a escondidas del club... El contrato no me importa. Me importa cómo enfocas tu trabajo. Si te caes de la bicicleta, quizás te pierdas tres partidos, o algo peor: puedes romperte una pierna o sufrir una contusión que te impida rendir al máximo nivel”.
Este domingo, el delantero francés colgó un vídeo en sus redes sociales montado en bicicleta (con casco y sonriendo) en pleno periodo de rehabilitación (está lesionado del semitendinoso de la rodilla izquierda) mientras sonaba Les gentils, les Méchants (Los buenos, los malos) del grupo francés Michel Fugain et le Big Bazar. ¿Un desafío? ¿Una anécdota?
Es la pregunta que, de nuevo, recorre por Valdebebas después de los tres episodios que erosionaron tanto su figura que hasta el Bernabéu acabó pitándole: su lesión de rodilla en la que salieron mal parados los servicios médicos del club merengue, su viaje a Italia que publicitó en redes sociales estando lesionado y su tuit de “Hala Madrid” tras el 2-0 en el derbi ante el Barça en el Camp Nou cuando se cayó a última hora de la convocatoria de forma sospechosa.
Y, para colmo, cargó contra Álvaro Arbeloa, el eslabón más débil, cuando lo dejó en el banquillo tras recuperarse de su última dolencia.
Nadie sabe a qué juega Mbappé, cuya personalidad es difícil de interpretar. El Madrid sigue hambriento de títulos mientras el delantero se forra a meter goles (94 en poco más de dos temporadas).
Cuarenta y seis minutos después de que sus compañeros empezaran los entrenamientos este lunes en Valdebebas, Mbappé, que debe ejercitarse con los recuperadores y en solitario, aterrizó en Madrid tras sus días lejos de la ciudad.
El 25 de septiembre cayó lesionado al marcar el único tanto del debut de Zinédine Zidane (Francia, 1-Turquía, 0). Al día siguiente acudió media hora a Valdebebas para hacerse pruebas. Era una lesión menor. Se desactivaron las alarmas y el futbolista, acompañado de su pareja Esther Expósito, se fue a la Semana de la Moda de París. Fue fotografiado el día 30 de una discoteca. Con permiso del Real Madrid, el delantero se recuperó lejos de Valdebebas con la supervisión de los servicios médicos blancos.
Todo hace indicar que el sábado será titular ante el Villarreal en un Bernabéu que celebra sus goles tanto como vive confundido con sus mensajes un punto cínicos... Y el Madrid no está para bromas

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.