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Fernando Trías de Bes
Escritor y economista. Profesor asociado de Esade

Rencor

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Actualizado hace 172 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Hay profesionales que convierten un desencuentro, una mala negociación, una deslealtad puntual, en algo permanente.
  • 02Existe un rasgo poco común pero muy útil: la capacidad de no guardar rencor.
  • 03No significa ingenuidad ni tolerarlo todo, sino separar entre juicio general y un hecho puntual.
  • 04Recuerdo una conversación con un empresario que había atravesado varias crisis con sus socios, conflictos con proveedores y salidas complicadas de directivos.

Hay profesionales que convierten un desencuentro, una mala negociación, una deslealtad puntual, en algo permanente. Y todo queda teñido. Existe un rasgo poco común pero muy útil: la capacidad de no guardar rencor. No significa ingenuidad ni tolerarlo todo, sino separar entre juicio general y un hecho puntual.

Recuerdo una conversación con un empresario que había atravesado varias crisis con sus socios, conflictos con proveedores y salidas complicadas de directivos. Me decía que, en su experiencia, los problemas nunca eran definitivos, pero el rencor sí lo era. El problema se gestiona. El rencor se enquista. Y condiciona decisiones futuras.

Esto se ve en situaciones aparentemente menores. Supongamos una bronca con un empleado. Hay directivos que, después de una corrección dura, mantienen una distancia emocional. El mensaje implícito es: “Esto no lo olvido”. Otros, en cambio, son capaces de restablecer inmediatamente la relación. Confianza intacta. Trato normal. Incluso cercanía. No porque el error ya no importe, sino porque no quieren que ese episodio contamine el vínculo. Corrijo un error, pero no tacho a la persona de inútil.

El rencor introduce un sesgo que desmotiva a la otra parte y que a nosotros nos impide evaluar con claridad. Se dejan de ver oportunidades. Se rechazan acuerdos razonables. Se castigan más de la cuenta fallos puntuales. ¡Y esto tiene un impacto económico real!

Convertir un desencuentro, una mala negociación o una deslealtad puntual en algo permanente condiciona acciones futuras

Ignorar el daño que nos han causado no es una forma de frialdad ni un enfoque excesivamente pragmático, casi anglosajón, protestante o utilitarista. No trato de poner el beneficio económico por encima de cualquier consideración moral. De hecho, abogo por una actitud bien cristiana. Hace años, en una conversación que me marcó, Irene Villa –que sobrevivió a un atentado de ETA donde perdió una pierna y ha construido después una trayectoria admirable como deportista y conferenciante– me explicó algo que, trasladado al mundo empresarial, tiene una fuerza enorme. Me dijo que no guardaba rencor a quienes le habían hecho tanto daño. Que había decidido perdonarlos. Y que ese perdón no tenía que ver con justificar lo ocurrido, sino con liberarse de ellos.

El rencor mantiene el vínculo con quien te ha hecho daño. El perdón lo corta. No se trata de ignorar lo ocurrido. Se trata de no quedar atrapado en ello. En el fondo, es una cuestión de libertad. Mientras hay rencor, hay vínculo. Un vínculo negativo que ocupa espacio en la mente condiciona decisiones e influye en la percepción. En la empresa sucede algo parecido, salvando las distancias. Mientras uno mantiene ese hilo emocional, no decide de modo libre. Lo hace desde la herida. Por eso los buenos profesionales desarrollan una especie de disciplina interna. Pueden enfadarse. Pueden señalar errores con claridad. Pueden incluso tomar decisiones duras. Pero no se quedan ahí. No construyen identidad a partir del agravio. No convierten un episodio en juicio. Entienden que el rencor no es una forma de justicia. Es un lastre.

Fernando Trías de Bes
Fernando Trías de Bes
Escritor y economista. Profesor asociado de Esade

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.