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Opinión
José García Montalvo
Catedrático de Economía (UPF)

Trump y el número maldito

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Actualizado hace 110 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Con este titular evocativo de Indiana Jones hoy les vengo a hablar de las dificultades de Trump con un número fundamental para su política: lo que los economistas denominamos  pass through , o cuánto de un arancel se traslada al precio que pagan los consumidores y las empresas del país que impone el arancel.
  • 02Un año después del “día de la liberación” la polémica continua.
  • 03Los problemas de Trump con la mayoría de las opiniones de los economistas académicos y profesionales son bien conocidos.
  • 04Con excepción de algunos economistas como Peter Navarro (asesor del presidente en asuntos de comercio internacional) o Stephen Miran (nombrado por Trump para el comité de política monetaria), que a pesar de su formación doctoral en Harvard, olvidaron todo lo aprendido.

Con este titular evocativo de Indiana Jones hoy les vengo a hablar de las dificultades de Trump con un número fundamental para su política: lo que los economistas denominamos pass through , o cuánto de un arancel se traslada al precio que pagan los consumidores y las empresas del país que impone el arancel. Un año después del “día de la liberación” la polémica continua. Los problemas de Trump con la mayoría de las opiniones de los economistas académicos y profesionales son bien conocidos. Con excepción de algunos economistas como Peter Navarro (asesor del presidente en asuntos de comercio internacional) o Stephen Miran (nombrado por Trump para el comité de política monetaria), que a pesar de su formación doctoral en Harvard, olvidaron todo lo aprendido. Las evidencias empíricas producidas por la profesión son completamente superfluas para Trump y sus asesores.

Primer acto: economistas, pizarras y el Día de la Liberación. El “día de la liberación” Trump apareció con unas tablas de los mandamientos arancelarios diciendo que según cálculos de “los economistas” aquellos eran los aranceles adecuados. Los cálculos se suponía que se basaban en las ideas de Brett Neiman, profesor de la Universidad de Chicago. Sin embargo, el propio Neiman escribía al día siguiente en el New York Times que la idea de que el déficit comercial es consecuencia del proteccionismo era una tontería y que la aplicación de su fórmula era equivocada. El pass through de su fórmula era del 95% mientras que Trump la había sustituido por el 25%. Esto era muy relevante pues, con el número correcto, los aranceles a la Unión Europea deberían haber sido en torno al 5% y no el arancel recíproco del 20% de la tabla. “Incluso tomándolo al pie de la letra, nuestros hallazgos sugieren que los aranceles calculados deberían ser mucho menores, tal vez una cuarta parte de los anunciados”, señaló Neiman.

Fotografía cedida por La Casa Blanca donde aparece el presidente de Estados Unidos, Donald Trump mostrando la orden ejecutiva sobre el aumento de aranceles 
Fotografía cedida por La Casa Blanca donde aparece el presidente de Estados Unidos, Donald Trump mostrando la orden ejecutiva sobre el aumento de aranceles Cortesía / EFE

Segundo acto: la herejía de la FED de Nueva York. El segundo episodio transcurre a cuatrocientos kilómetros al norte de la Casa Blanca, en un edificio sobrio del bajo Manhattan donde los economistas de la Reserva Federal de Nueva York trabajan rodeados de bases de datos en lugar de banderas. Cuando comenzaron a llegar los datos de los nuevos aranceles se pusieron a comparar precios producto a producto, proveedor a proveedor, antes y después de cada subida. Su conclusión era tan sencilla de explicar como demoledora políticamente: en los episodios arancelarios de Trump, el pass through observado está muy cerca del 100%. Cuando el arancel sube, los precios de importación en la frontera suben prácticamente en la misma proporción. Los exportadores extranjeros apenas reducen sus precios, así que la factura termina en el lado estadounidense.

El 96% de la carga arancelaria terminaba afectando a los bolsillos de hogares y empresas estadounidenses, según los datos del El Kiel Institute Factura en casa

La reacción de la Casa Blanca fue de enfado contenido primero, y enorme irritación con posterioridad. Kevin Hassett (director del Consejo Económico Nacional de Trump) calificó el trabajo como “una vergüenza” y “el peor estudio que he visto en la historia del Sistema de la Reserva Federal”, añadiendo que los economistas de la FED que firmaron el estudio deberían ser “disciplinados” o “castigados”. Se cuestionó la metodología, se sugirió que el estudio era prematuro, que no captaba los ajustes a más largo plazo, que los exportadores “ya estaban empezando a absorber” los aranceles. Una de las autoras del estudio es Mary Amiti que fue profesora durante muchos años del departamento de economía de la UPF. En este punto comparte la antipatía de Trump con Adriana Kugler, que fue también profesora de nuestro departamento de economía y que tuvo que dimitir del comité monetario de la Reserva Federal para que Trump pudieran nombrar a Miran.

Los economistas de la FED y del mundo académico recordaron que los resultados coincidían con trabajos previos sobre la primera guerra comercial de Trump y con estudios independientes que encontraban una transmisión uno a uno de los aranceles a los precios. Si los datos dicen que el pass through es 100%, no se puede bajar a 25% por decreto presidencial.

Tercer acto: al otro lado del Atlántico. El número maldito reaparece en el tercer acto, esta vez en Fráncfort. Investigadores del Banco Central Europeo se hicieron también la pregunta de quién estaba pagando la factura de los aranceles estadounidenses. El resultado se resumía en una cifra difícil de digerir para la narrativa oficial de Washington: en torno al 95% del coste recaía sobre las empresas importadoras y los consumidores de Estados Unidos y sólo un 5% era absorbido por los exportadores extranjeros. En concreto los consumidores absorberían algo más del 50% y las empresas un 40%. El Kiel Institute, utilizando 25 millones de observaciones a nivel de transacciones, llega a una conclusión muy similar: el 96% de la carga arancelaria terminaba afectando a los bolsillos de hogares y empresas estadounidenses.

Cuando el arancel sube, los precios de importación suben; los exportadores extranjeros apenas reducen sus precios Evidencia

Vistas juntas, las tres escenas –la fórmula retocada del Día de la Liberación, los cálculos de la FED de Nueva York y los del BCE– cuentan una misma historia. Para un presidente que ha hecho de los aranceles su seña de identidad, el pass through no puede ser 100%, porque eso significa reconocer que su gran herramienta se parece mucho a un impuesto sobre los propios ciudadanos. De hecho, la Tax Foundation, un centro de estudios con sede en Washington D.C. especializado en política fiscal estadounidense, definiendo los aranceles como un nuevo impuesto al consumidor calcula que los aumentos del 2025 costaron al hogar promedio 1.000 dólares y en el 2026 unos 1.300 dólares.

El “número maldito” no es sólo un parámetro en una ecuación sino una cifra donde chocan dos maneras de ver el mundo. En una, los números se adaptan al relato: se reduce el pass through en una tabla para poder subir los aranceles y prometer que pagarán otros. En la otra, el relato tiene que adaptarse a la evidencia, aunque ello obligue a reconocer que, cuando se imponen aranceles la factura casi siempre termina llegando a casa.

José García Montalvo
José García Montalvo
Catedrático de Economía (UPF)

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.