La salida de los Escribano del capital de Indra no fue casual. Detrás de la decisión de vender de forma sorpresiva el 14,3% del grupo controlado por la SEPI, tras tres años de apuesta por la compañía y de activa participación en su toma de decisiones, se encuentran conversaciones con el Gobierno para allanar una nueva etapa de entendimiento. Ambas partes quieren dejar atrás los problemas, los choques y las acusaciones cruzadas, y ponerse de verdad a colaborar en la configuración de una gran multinacional de defensa capaz de competir por los grandes contratos europeos contra los gigantes alemán, francés e italiano.
El Gobierno pidió a los hermanos Escribano abandonar su participación en el capital social de Indra, indican fuentes al tanto de las conversaciones. Una vez consumada la dimisión de Ángel Escribano de la presidencia del grupo, Moncloa quería que quedara totalmente despejado el conflicto de interés en torno a la posible operación de integración de la compañía familiar, EM&E, en Indra. Para ello había que dar un paso más, y planteó a los Escribano esta especie de acuerdo tácito para que su desvinculación de Indra fuera total.
Ahora, con la venta del 14,3%, Javier Escribano abandona el consejo de administración de Indra y las comisiones internas de las que formaba parte. Con la desinversión queda cerrada la puerta a la posibilidad de que Ángel Escribano regresara al consejo tras la junta de accionistas del 25 de junio. Los Escribano, por tanto, abandonan todas las reuniones de Indra y se centrarán, de momento, en su compañía familiar.
Las empresas españolas tienen muy complicado competir contra Rheinmetall, Thales o Leonardo
La operación de venta también despeja las dudas sobre la posibilidad de que una integración con EM&E arrojara un accionariado en el que la SEPI quedara relegada como accionista de referencia y los Escribano se hicieran con el control, en minoría, de una posible fusionada. Ahora, si se retoma la operación, el Gobierno no tiene por qué dejar de ser el primer accionista.
El movimiento del Gobierno para que los Escribano se desvinculen totalmente de Indra allana, precisamente, la operación de marras. En Indra no la descartan. Pero, para volver a estudiarla se necesita que los hermanos Escribano la vuelvan a activar. Las fuentes consultadas aseguran que la intención de los empresarios es esa, la de insistir en la operación para que el consejo de administración de Indra aborde un estudio en profundidad ya sin el conflicto de interés presente. El consejero delegado, José Vicente de los Mozos, afirmó la semana pasada que cuando los Escribano vuelvan a plantear que su compañía podría integrarse en Indra, “se estudiaría”.
El consejo de Indra sigue pensando que integrar Escribano tiene un encaje estratégico en el actual ecosistema español, aunque ha de estudiarse a fondo. Ambas compañías, por separado, tienen complicado, o más bien imposible, competir por determinados contratos a nivel comunitario con gigantes de la talla de Rheinmetall, Thales o Leonardo, entre otros. Si la industria española no se une y camina hacia acuerdos conjuntos, su presencia en las grandes decisiones del sector quedará relegada a un segundo escalón.
El PP exige explicar qué información tenían los hermanos antes de comprar las acciones de la cotizada
Con la venta de sus títulos, el Gobierno y los Escribano ponen fin también a una relación con altibajos que ha evolucionado desde un apoyo cerrado para liderar la empresa tractora de la defensa hasta un alejamiento progresivo con una guerra de dossieres entrelazada.
La cuenta de resultados de la compañía familiar de los Escribano depende en buena medida de los contratos que otorgue el Gobierno y el año pasado ya eligió a la compañía para liderar dos Unión Temporal de Empresas (UTE) junto a Indra a las que se les adjudicó contratos por 7.240 millones para la modernización de la artillería sobre ruedas y cadenas de las Fuerzas Armadas. Este año se adjudicarán nuevos PEM (Programas Especiales de Armamento) y el Ejecutivo aún no ha decidido a qué empresas se les hará el encargo.
En los años de presencia en Indra, los Escribano han logrado plusvalías de unos 1.000 millones de euros. Cuando compraron su último paquete para alcanzar el 14,3%, la acción de la cotizada no llegaba a los 20 euros; el martes alcanzó los 53 euros.
La SEPI tenía claro que no podía queda relegada y que EM&E fuera el accionista de referencia
El PP, de hecho, va a iniciar una ofensiva parlamentaria en la que va a solicitar la comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, de la presidenta de SEPI, Belén Gualda, y del director de la Oficina Económica de Presidencia de Gobierno, Manuel de la Rocha. “Tienen que explicar qué información tenían estos inversores [los Escribano] antes de comprar las acciones y ser nombrado presidente”, reclamó ayer el responsable económico de los populares, Alberto Nadal. En este sentido, han convocado a Gualda y de la Rocha a comparecer el 9 de junio en la comisión mixta de Seguridad Nacional del Congreso.
El mercado, por cierto, interpretó ayer la salida de Escribano del capital de Indra como un movimiento correcto y los títulos subieron un 2,6%.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.