El Port de Barcelona cuenta desde hoy con un singular centro de reciclaje de plásticos orientado a transformar residuos procedentes del sector náutico en nuevos materiales reutilizables de alto valor añadido. La planta, de 200 metros cuadrados y con capacidad para reciclar 200 toneladas de plástico al año, ha supuesto una inversión de 250.000 euros. Detrás de la iniciativa se encuentra Marina Barcelona 92 (MB92), líder en reparación y mantenimiento de superyates y Pinmar, especialista en el pintado de embarcaciones. Una iniciativa que se enmarca en el programa Circulars, de la Fundación BCN Port Innovation, con un importante componente social que aporta la fundación Cares a través de su programa de inclusión laboral.
La iniciativa nace con el objetivo de dar una segunda vida a residuos plásticos generados en la actividad de reparación y mantenimiento de grandes embarcaciones, uno de los segmentos más especializados del ecosistema náutico barcelonés. Entre los materiales que se tratarán figuran distintos tipos de plásticos técnicos cuyo reciclaje, aunque caro, supone “convertir un residuo en un recurso”, en palabras de sus impulsores.
“Trabajamos con carpas de plástico ignífugas y alta protección solar para no emitir partículas al aire cuando llevamos a cabo los procesos de pintado de las embarcaciones, pero también para mantener la humedad y la temperatura óptimas en el proceso”, explica Peter Brown, director de Pinmar, empresa que factura 85 millones de euros al año y que desde hace poco más de un año fue adquirida por MB92, formando parte de su conglomerado.
El astillero barcelonés de MB92, con capacidad para 30 yates simultáneos de 30 hasta 180 metros de eslora será el principal proveedor de la planta de reciclaje, aunque sus impulsores saben que, de momento está sobredimensionada, por lo que se están sondeando otras empresas como Seat, Decathlon o Makro, grandes generadoras de plásticos por los embalajes de sus envíos.
Representantes del puerto han puesto en valor también este proyecto ya que permite avanzar hacia un modelo de economía circular dentro del ecosistema portuario, un reto en el que se lleva trabajando desde hace años a través de distintas iniciativas vinculadas a la economía azul y la innovación industrial. El objetivo ahora es demostrar que incluso residuos complejos y de alto coste de tratamiento, como los plásticos técnicos utilizados en la náutica, pueden reincorporarse a la cadena de valor y convertirse en nuevos materiales reutilizables. Una apuesta que, además de reducir residuos, aspira a abrir la puerta a nuevas actividades industriales sostenibles vinculadas al puerto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.