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Opinión
Francesc Fajula de Quintana
Francesc Fajula de Quintana
CEO de Mobile World Capital Barcelona

Así todos los pobres del mundo

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Actualizado hace 3 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Mi madre tenía un talento extraordinario, de aquellos que no se enseñan en ninguna escuela: convertía el más pequeño detalle en una celebración.
  • 02Tenía la capacidad de transformar cualquier hallazgo o momento aparentemente insignificante en un hito especial.
  • 03La capacidad de disfrutar del presente sin pedirle nada a cambio.
  • 04Quizá esta es la única actitud inteligente ante la vida.

Mi madre tenía un talento extraordinario, de aquellos que no se enseñan en ninguna escuela: convertía el más pequeño detalle en una celebración. Tenía la capacidad de transformar cualquier hallazgo o momento aparentemente insignificante en un hito especial. La capacidad de disfrutar del presente sin pedirle nada a cambio.

Quizá esta es la única actitud inteligente ante la vida. Porque la vida, tarde o temprano, nos sorprende con golpes imprevistos. La cuestión no es si recibiremos muchos o pocos, eso a menudo no depende de nosotros, sino con qué actitud decidimos responder. Ella repetía a menudo expresiones como: “Así todos los pobres del mundo” o “ Todo el mundo pudiera llorar con tus ojos”. Con estas frases, aparentemente sencillas, encapsulaba una filosofía profunda: la importancia de dar valor a las cosas buenas que nos pasan, o que tenemos, que casi siempre son más relevantes de lo que nos parece. No podemos escoger las cartas que nos corresponden, pero sí cómo jugamos la partida.

La vida es eso: una conversación que nos hace bien, un rato compartido, una mesa, un abrazo, un recuerdo que perdura Momentos

Hace pocos días comía con una de estas personas extraordinarias que tenemos en nuestro país, un perfil de éxito pero discreta, con los pies en el suelo. Al acabar, me envió un mensaje que decía: “He disfrutado de un buen rato. ¡La vida son estos pequeños momentos!”. Tenía razón. Al final, la vida es eso: una conversación que nos hace muy bien, un rato compartido, una mesa, un abrazo, un recuerdo que perdura.

Los clásicos ya nos lo advertían: el pasado es memoria y el futuro es incertidumbre. Solo el presente nos pertenece realmente. La enseñanza que tendríamos que extraer es la necesidad de no dejarnos abducir. A menudo nos prohibimos disfrutar de buenos momentos por promesas o hitos futuras que, a veces, solo nos generan angustia. En muchas ocasiones nos perdemos en los recuerdos y en los planes de futuro, pero no nos centramos en el ahora y aquí, en el momento que vivimos.

Nos engañamos pensando que el tiempo dedicado a los nuestros es suficiente porque lo magnificamos en nuestra mente, pero los vínculos emocionales requieren calidad y, también, cantidad. Hay que saber aburrirse juntos y compartir momentos sin una finalidad productiva.

Uno de los grandes ladrones de nuestra paz interior es, sin duda, la mala gestión de las expectativas. Lo vemos cada día en el ámbito profesional y en el personal. Si esperamos que alguien nos dé lo que no tiene o lo que no quiere ofrecer, la frustración está asegurada. Madurar consiste, en buena parte, en aprender a no dejar que las expectativas nos roben la paz. Las que depositamos en los otros, en el trabajo, y especialmente en nosotros mismos. Porque muchas veces no sufrimos tanto por lo que pasa, sino por lo que pensamos que pasará.

Francesc Fajula de Quintana
Francesc Fajula de Quintana
CEO de Mobile World Capital Barcelona

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.