La industria musical ha encendido las alarmas ante el presunto uso fraudulento de los derechos de autor por las plataformas de inteligencia artificial. Grandes grupos como Anthropic o OpenAI generan a diario millones de canciones inspiradas –o copiadas, quizás– en obras de artistas de carne y hueso. Si bien es cierto que el plagio musical ha existido toda la vida, en este caso el avance tecnológico es de tal magnitud que las discográficas y los artistas consideran que están perdiendo cantidad de millones a diario.
En Estados Unidos, la industria musical ha protagonizado una decena de grandes demandas judiciales contra tecnológicas. La más sonada es la que ahora se dirime en los tribunales de California entre Anthropic y los sellos discográficos Universal, Concord y Abkco. Reclaman más de 3.000 millones de dólares a la tecnológica por haber entrenado a Claude con letras de canciones de artistas como Beyonce o The Rolling Stones. El año pasado, este grupo respaldado por Google y Amazon ya selló un pacto de 1,5 millones de dólares por un caso parecido.
Universal, Concord y Abkco piden a Anthropic 3.000 millones de dólares por entrenar a Claude fraudulentamente
En Europa, el caso judicial más relevante ha tenido lugar en Alemania, donde la asociación GEMA –que representa a más de 100.000 artistas– ha ganado una batalla judicial contra OpenAI por haber infringido los derechos de propiedad intelectual.
“Es un problema muy complejo a nivel legal y tecnológico, que solo se puede solucionar sentando unas bases claras desde el inicio”, apunta Turo Pekari, director de licencias de la empresa Copyright Delta, que trabaja para poner en contacto a plataformas de IA y empresas de la industria musical. En una visita a Barcelona con motivo del Primavera Pro –la jornada de conferencias que se celebra de forma paralela al Primavera Sound–, Pekari abordó con otros expertos este problema cada vez más preocupante.
No hay datos oficiales, pero se considera que el 30% de las nuevas canciones que se suben a internet son generadas por IA. En el caso de la plataforma francesa Deezer, que sí desglosa esta información (Spotify no lo hace), el 44% de las canciones que están disponibles en su plataforma son creadas por un algoritmo, aunque solo atraen al 3% de los oyentes.
Un estudio de GEMA indica que los artistas perderían el 27% de los ingresos en 2028 si no se actúa contra la IA
En la conferencia en la que también participaron Carmen Páez, subsecretaria del Ministerio de Cultura; y los abogados David Serras, de Unison, e Yira Santiago, de Protege tu Música, se planteó que la solución al problema de la propiedad intelectual y la IA consiste en crear un sistema de licencias. El mercado ya se empieza a mover en esta dirección. Universal, Sony y Warner (las tres grandes discográficas a escala global) ya han cerrado acuerdos con plataformas especializadas como Klay, Suno y Udio. Sin embargo, todavía no lo han hecho con OpenAI o Anthropic.
“Es una industria que está naciendo y que puede suponer una nueva ventana de ingresos para aquellos artistas que desean prestar sus obras a las plataformas”, comenta el directivo finlandés. Aún no hay datos oficiales sobre el potencial de este negocio. Un estudio de la asociación GEMA indica que el mercado de la música de IA podría generar un impacto a los artistas de 3.000 millones de dólares en el 2028. Y, por contra, alerta de que si no se crean sistemas para controlar el fenómeno los artistas podrían perder el 27% de sus ingresos.
Según Deezer, el 44% de las nuevas canciones que se suben a su plataforma son generadas por IA
El problema, apuntaron los conferenciantes, es muy complejo ya que presenta distintas capas a resolver. De entrada, el marco regulatorio: “Es un laberinto, los derechos de autor se regulan país por país con leyes de hace 150 años y el reglamento europeo de IA es totalmente insuficiente”, asegura Pekari. Además, existe un problema de infraestructura tecnológica: “A día de hoy, no hay en el mercado ni una herramienta que permita controlar cómo las plataformas utilizan las canciones y si vulneran los derechos de autor”, asegura. En este sentido, lamenta que las grandes tecnológicas hayan preferido rastrear todo el contenido de internet sin haber negociado antes con los artistas y que ahora solo lo tengan que hacer si surgen litigios judiciales. Aunque el mayor problema de todos, sostiene Pekari, es la transparencia, la imposibilidad de acceder a la información que utilizan tanto las plataformas tecnológicas como los distintos actores de la industria musical: “Siempre ha habido enfrentamientos y muchos intereses en juego”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.