Indra tiene paralizado cualquier proceso de fusión con EM&E mientras prepara una nueva etapa centrada, al menos en un primer momento, en reordenar la casa y recomponer unas relaciones con las empresas del sector muy dañadas en el último año, indican fuentes de la industria y cercanas al grupo de tecnología y de defensa.
Tras la salida de Ángel y Javier Escribano del consejo y del accionariado de Indra, la operación solo se retomaría a iniciativa de ambos empresarios, propietarios de EM&E. Puede resultar interesante por las capacidades militares que aportaría a Indra, pero desde distintos ámbitos reconocen que el proceso seguiría siendo complejo, pese a haber quedado solucionado el conflicto de interés al que aludió la SEPI para bloquear la operación.
Las empresas de defensa confían en que con Ángel Simón se abran nuevas vías de entendimiento
En el accionariado de Indra la fusión sigue generando dudas, en un momento en que la imagen de SEPI se encuentra dañada por el caso Plus Ultra y aún hay riesgo de choque con el sector por los cuantiosos contratos públicos que comparten Indra y EM&E. Con un 28%, la SEPI es el principal accionista y tiene sintonía con la empresa SAPA, de la familia vasca Aperribay, que tiene el 7,9% del capital.
A eso se sumaría otro posible escollo relacionado con los tiempos políticos. Pese a que ya hay trabajo previo, una fusión conlleva un largo proceso de gestación. Indra se encuentra en plena remodelación de la cúpula y, en cuanto empezase a abordarla, se encontraría con la interferencia del calendario electoral. Las elecciones en el 2027 añadirían factores políticos que pueden distorsionar la operación.
Fuentes oficiales de Indra aseguran que la fusión con EM&E no ha vuelto a estar “sobre la mesa” desde el momento en que los propios Escribano renunciasen a abordarla. Desde la SEPI, el mensaje es que Indra es una participada en la que los tres representantes en su consejo valoran las decisiones que se les plantean desde el propio órgano de decisión.
Mientras, Indra dedicará este mes a la llegada de su nuevo consejero delegado y a la junta de accionistas. Josep Maria Recasens asumirá sus nuevas funciones el 17 de junio, mientras que los accionistas abordarán el 30 de junio tanto su ratificación como consejero como la del nuevo presidente, Ángel Simón. Tras el verano, la empresa comenzará a trabajar en el nuevo plan estratégico para su aplicación a partir del 2027.
Uno de los objetivos será recomponer la relación con las empresas de defensa. España invierte ya cerca del 2% del PIB en este ámbito y en el sector reclaman que el esfuerzo, de cerca de 30.000 millones de euros anuales, sea capaz de potenciar las capacidades de todo el ecosistema. Antes de dejar el cargo de consejero delegado, José Vicente de los Mozos reanudó las reuniones con las empresas del sector y tenía pensado visitar alguna fábrica.
Pese a que desde Indra destacan la cantidad de acuerdos firmados con empresas de defensa, la visión del sector no es la misma. Confían en que con Simón se abran nuevas vías de entendimiento y cooperación. Un ejemplo de relación por recomponer está en Santa Bárbara, cuyas propuestas a Indra ni siquiera encontraban respuesta y que ha llevado a los tribunales el contrato de artillería por 7.000 millones adjudicado a Indra y EM&E.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.