Es el presidente y director ejecutivo de una empresa valorada en unos 75.000 millones de dólares. Jason Liberty es el capitán al mando de Royal Caribbean Group, una de las mayores compañías de cruceros del mundo, con una flota de 71 barcos, cerca de 1.000 destinos y tres grandes marcas internacionales.
Propietaria de algunos de los mayores resorts flotantes que navegan hoy en día, la compañía acaba de incorporar el Legend of the Seas, un barco de casi 250.000 toneladas y 364 metros de eslora inaugurado en Málaga pero que tendrá Barcelona como puerto base esta temporada.
El Parlament aprobará incrementar hasta 30 euros la tasa turística para los cruceristas de un día. ¿Cómo valora esta medida?
Nosotros mantenemos siempre un diálogo constante con los gobiernos y con las comunidades locales. Creo que está muy claro que generamos una importante actividad económica. Además, distribuimos muy bien a nuestros pasajeros dentro de Barcelona. Se trata, entonces, de ser coherentes. ¿Se quiere una cosa o se quiere la otra? No se quieren los grandes volúmenes de visitantes, pero sí se quiere a esos visitantes. Tampoco se quiere que los pasajeros simplemente bajen de un avión y embarquen directamente en el crucero. Por eso lo importante es encontrar un equilibrio, escuchar a la comunidad y comprender qué soluciones pueden generar beneficios para ambas partes. No creo que la vía sea aumentar los impuestos. Creo que la clave está en colaborar, escuchar y entender qué puede crear una situación beneficiosa para todos.
La terminal de Royal Caribbean en Barcelona estará operativa a partir de febrero
¿Y cree que otros puertos del Mediterráneo podrían seguir el mismo camino?
En teoría podrían hacerlo. Pero, sinceramente, no es algo que estemos percibiendo como una preocupación en los demás puertos que visitamos. Y hay que tener en cuenta, además, que Barcelona es un puerto base. Y en el Mediterráneo solo operamos desde unos pocos puertos base. Además, generamos una enorme actividad económica para el aeropuerto, el transporte, los hoteles... Creo que lo lógico sería incentivar que la industria de los cruceros continúe desarrollando ese tipo de actividad.
Royal Caribbean está construyendo su propia terminal de cruceros en Barcelona con una inversión de más de 85 millones de euros. ¿Cómo avanza el proyecto?
Todo marcha bien. Esperamos que esté preparada para entrar en funcionamiento el próximo febrero.
En Santorini han abierto su propio beach club. ¿Tienen planes de abrir otros en el Mediterráneo?
Estamos ampliando nuestra presencia en destinos para mejorar la experiencia del cliente y reducir la presión sobre las comunidades que visitamos. Ese es el caso de Santorini, donde la idea es distribuir mejor a los pasajeros a lo largo del día. Intentamos hacerlo ofreciendo más excursiones que lleven a diferentes lugares. Cuando alguien hace un crucero por Europa, el principal atractivo son los cientos, incluso miles de años de historia y cultura que ofrecen sus destinos. La gente no cruza el Atlántico únicamente para ir a la playa. Pero sí disfruta de una buena experiencia en un beach club .
Buscamos nuevos puertos. Miren lo magnífico que ha sido Málaga como escenario”
¿Seguirá creciendo la presencia de Royal Caribbean en el Mediterraneo?
En estos momentos, aproximadamente un 20% de la capacidad total del grupo opera entre el Mediterráneo occidental y el oriental. El resto se distribuye entre los países nórdicos y otras regiones. Nuestra intención es aumentar de forma moderada esos despliegues. Pero no se trata simplemente de llevar más barcos a los mismos destinos. Estamos trabajando con distintos gobiernos para desarrollar nuevos puertos.
¿Por ejemplo...?
Miren lo magnífico que ha sido Málaga como escenario para el estreno del barco. Hay muchos puertos con potencial.
Los astilleros europeos ya tienen una carga de trabajo muy elevada. ¿Se plantean construir barcos en otros lugares, como Asia?
Nunca hay que decir nunca, pero estamos muy satisfechos y plenamente centrados en seguir construyendo barcos en Europa junto a nuestros grandes socios de Finlandia, Alemania, Francia e Italia. Hay algo importante que conviene entender. El 80% de un crucero no lo construye el propio astillero. Corresponde a proveedores especializados que entregan el barco prácticamente llave en mano: empresas de cocinas, teatros o sistemas específicos del barco. Toda esa red de especialistas está concentrada en Europa y necesita estar cerca del astillero para trabajar de forma coordinada hasta el producto final. Asia es extraordinariamente eficiente construyendo el mismo barco una y otra vez. Pero ese no es nuestro negocio. Nuestros clientes buscan cada vez más experiencias mucho más personalizadas y diferenciadas.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.