En el Londres de 1773 las profesiones no estaban tan delimitadas como hoy. William Ellis era carpintero, pero también dirigía una empresa de pompas fúnebres, ejercía de tapicero y trabajaba como tasador. Igual que fabricaba ataúdes y organizaba entierros, se encargaba de las telas negras de los ritos funerarios y valoraba los enseres del difunto para fijar su precio tras el fallecimiento. Al negocio se sumó su sobrino Richard Ellis –recuerden sus iniciales, R.E.–, que maximizó la parte de la tasación de inmuebles.
Pero esta historia continúa al otro lado del charco, en San Francisco, donde tras el terremoto de 1906, Colbert Coldwell y Benjamin Arthur Banker terminaron fundando Coldwell Banker –con las siglas C.B.–, viendo una oportunidad de negocio para el sector inmobiliario en medio de la catástrofe. Décadas más tarde, en 1998, los destinos de la firma británica y la estadounidense quedaban ligados mediante una fusión para convertirse en CBRE.
La empresa da servicio a industrias, hospitales, estadios de fútbol o centros universitarios
Ahora la compañía es una de las mayores gestoras inmobiliarias del mundo, factura 40.000 millones de dólares anuales y emplea a 155.000 personas. Es conocida por sus negocios de consultoría e inversión, aunque también crece gracias a una actividad que pasa más desapercibida. Más de la mitad de los ingresos del grupo –23.224 millones de dólares– ya provienen de los servicios de gestión de edificios, mientras que segmentos tradicionales como la inversión o la consultoría son ahora un porcentaje minoritario. Con la división específica CBRE GWS, la firma ofrece mantenimiento integral para inmuebles: desde reparaciones eléctricas, climatización o fontanería hasta limpieza, jardinería, protección contra incendios o instalación de placas solares.
“Todos los edificios corporativos lo necesitan. Damos servicio a más de medio millón de personas, el 3,4% de la población activa española”, explica Antonio González San Isidro, director general de CBRE GWS en el país. Este “brazo técnico” de la corporación con sede en Los Ángeles gestiona infraestructuras críticas como las tres plantas del fabricante de trenes francés Alstom en España, incluida la de Santa Perpètua de Mogoda, un contrato que ganaron el pasado mes de abril. Además de complejos industriales, entre sus clientes también hay bloques de oficinas, hospitales, estadios de fútbol, universidades o empresas del sector farmacéutico.
Esta filial española facturó 180 millones de euros, tras crecer un 21% en el 2025. Para este próximo ejercicio, González San Isidro también prevé que su actividad avance a doble dígito, con cerca de un 15% más. Su operativa en Catalunya representa el 28% de la facturación, con unos 40 millones de euros. La firma, que cumplirá un cuarto de siglo en España el año que viene, gestiona 9 millones de metros cuadrados de instalaciones en todo el país.
La presión en los precios de los contratos y encontrar personal son los grandes retos del sector
“Desde los años noventa, la tendencia a externalizar es imparable”, apunta el directivo. El mercado vive una concentración en la que gigantes como CBRE absorben pymes especializadas para ofrecer el paquete de servicios completo dentro de un solo contrato. El 2025 no cerraron ninguna adquisición, pero González San Isidro admite que su plan para “un horizonte de dos años” pasa por salir de compras para complementar su oferta actual con nuevos mercados.
Aun así, el director general de CBRE GWS en España también identifica algunos obstáculos a superar en el contexto español, como el hecho de que muchos contratos se basen en el precio más bajo y no en el valor añadido o la tecnología. El otro gran reto, en un sector que requiere mucha habilidad técnica, es encontrar los perfiles adecuados. “Los patanegra son los electricistas y los frigoristas”, admite González San Isidro.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.