El grupo Volkswagen –dueño de la marca Volkswagen, Seat o Skoda– cerró el primer semestre con un beneficio de 3.103 millones de euros, un 31% menos que el mismo periodo del año anterior, golpeado principalmente por China, según las cuentas reveladas este viernes. El gigante alemán se encuentra inmerso en un proceso de ajuste en el que podrían salir hasta 100.000 trabajadores, según reconoció hace una semana el consejero delegado, Oliver Blume. En la presentación de las cuentas, ha señalado que el grupo “entra en la siguiente fase de su transformación”, con una revisión a nivel global. Por el camino, revisa sus previsiones a la baja.
Las cifras llegan en medio de un panorama a la baja. Las entregas a clientes se reducen un 6%, a 4,12 millones de unidades, y los ingresos un 0,2%, a 158.102 millones. El factor principal es un desplome del mercado chino, donde sufre una reducción de entregas del 26% en el semestre, que se profundiza al 37% si solo se mira al segundo trimestre, mucho peor que la caída del mercado del 20% en su conjunto. La fuerte competencia la está barriendo del mercado. Allí espera un resultado operativo de entre 200 y 600 millones, lejos de los 960 millones del año anterior.
En Europa crece ligeramente en entregas (3,5%) y en Norteamérica, golpeada por los aranceles de Donald Trump, cae un 3%. Los ingresos en la región de Asia-Pacífico, con China, se desploman un 23%, y en Norteamérica, con EE.UU., un 2,5%.
El margen operativo del semestre cae del 4,2% al 3,8%. “Los resultados son un toque de atención para tomar medidas. La reducción de costes que hemos ido realizando no es suficiente. Tenemos que acelerar los esfuerzos por reducir costes”, ha asegurado Arno Antlitz, responsable de finanzas y operaciones. Como puntos positivos, se agarra a la mejora en Europa o a que su cartera de pedidos de eléctricos crece un 57%, a 330.000 unidades. El Cupra Raval, el ID.Polo y el Skoda Epiq, todos fabricados en España, suman 70.000 pedidos.
La compañía empeora también sus previsiones. Para el conjunto del año ahora espera unas ventas a la baja o congeladas (rango del -3% al 0%) cuando antes las esperaba planas o ligeramente al alza (0% al +3%). La proyección de margen operativo sigue en el 4%-5,5%. Blume asegura que se mantiene un entorno “extremadamente desafiante” para la industria automovilística, con crisis geopolíticas, guerras comerciales, una regulación elevada y una competencia que se intensifica. También se añade el incremento de costes por la subida de la energía.
El grupo está trabajando “con todas las marcas, en todas las regiones” para ver qué posibilidad de eficiencia hay tanto en reducción de plantilla como de coste laboral, ha reconocido ante los analistas Blume. Volkswagen apunta a desequilibrios de hasta el 30% en costes laborales en comparación a sus competidores. La empresa ha planteado la necesidad de una reducción de 100.000 puestos de trabajo, el doble de los acordados con los sindicatos para el 2030. En Alemania, el grupo ha reducido ya 21.000 empleos en tres años, hasta 254.000, sobre todo por jubilaciones anticipadas.
Además del recorte laboral, pretende reducir su gama en un 50% para el 2035 y la variedad de componentes en un 75%. “Nuestro portafolio es estable, no se verá afectado”, plantean en estos momentos fuentes de Seat, si bien el grupo está trabajando en la propuesta. En el grupo de marcas en el que se integra Seat se apunta a reducir la variedad en componentes de luces frontales un 60%, de parachoques frontal un 50% y en asientos un 30%.
Blume no ha resuelto las dudas sobre si se darán cierres de plantas o no –la prensa local habla de hasta cuatro en Alemania– ya que se garantiza que no las habrá hasta el 2030, hasta cuando llega su plan de eficiencia actual, pero no se menciona qué pasará más allá. “Cerrar una planta es la última opción”, ha dicho en todo caso, con alternativas como abrirse a la industria de la defensa o traer modelos de China antes.
Seat triplica el beneficio operativo por la reducción de costes y la retirada de aranceles al Tavascan
En el caso de Seat, la dueña de las marcas Seat y Cupra, se mantiene la mejora observada los últimos meses, con un resultado operativo de 122 millones de euros, tres veces más que el año pasado, por la reducción de costes y la retirada del arancel al Tavascan, fabricado en China. Lo consigue pese a que las entregas caen un 1%, a 299.700 unidades, aunque si se incluye el Audi A1 que hasta hace poco fabricaba en Martorell las ventas remontan un 2%, a 329.000 unidades.
En total factura 7.695 millones de euros, un 1% más. El grupo sigue recuperando margen después de las fuertes inversiones para electrificar Martorell y el impacto de los aranceles del Tavascan, que anularon su rentabilidad. Ahora tiene un margen del 1,6%, 1,1 puntos más que el año anterior.
“Se sigue avanzando a buen ritmo y demostrando resiliencia en un contexto exigente, como reflejan nuestros resultados”, destaca Markus Haupt, consejero delegado de Seat. La empresa arrancó durante el segundo trimestre la fabricación de coches eléctricos en Martorell, con el Cupra Raval y el Volkswagen ID.Polo. “Los eléctricos están acelerando la tendencia positiva, el Raval supera todas las expectativas y duplica las previsiones de pedidos de clientes”, añade Haupt.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.