La compañía catalana de energías renovables Enerside Energy solicitó anoche el concurso voluntario de acreedores y el BME Growth ha suspendido este martes la cotización de sus acciones. La firma mantiene una deuda de 60 millones de euros que no ha logrado refinanciar pese a las negociaciones de los últimos meses, una situación que la ha llevado hasta los juzgados.
Enerside no ha entrado a valorar el fondo de la situación ni a adelantar qué puede ocurrir a partir de ahora. En su mensaje, la firma se limita a señalar que comunicará cualquier decisión judicial y los principales avances del procedimiento cuando corresponda. Hace unos días, Enerside anunció un expediente de regulación de empleo (ERE) para los 26 empleados de su filial española alegando “causas económicas”.
Enerside no ha entrado a valorar el fondo de la situación ni a adelantar qué puede ocurrir a partir de ahora
Aun así, fuentes de la compañía matizan que este recorte no afecta a toda la plantilla del grupo, de unos 50 trabajadores, ya que algunas de sus sociedades extranjeras, como la italiana, están compartidas con socios locales. “La sociedad contempla la posibilidad de mantener los recursos humanos necesarios para garantizar la continuidad de su actividad y la adecuada gestión de sus operaciones, por lo que la continuidad operativa no se vería comprometida por el eventual ERE”, matizó Enerside.
La empresa de renovables ya admitía entonces que no había alcanzado “ningún acuerdo” con sus acreedores respecto a un plan de reestructuración y que seguía con las negociaciones para evaluar “alternativas disponibles para la continuidad de la sociedad”. Hace menos de dos años, a finales de noviembre de 2024, la compañía ya se vio obligada a reestructurar la deuda con un plan que obtuvo el aval judicial. Con el transcurso del tiempo, ha sido incapaz de cumplirlo.
De hecho, el pasado julio Enerside informó de que trabajaba en una operación corporativa para tratar de captar recursos financieros para reforzar su estructura de capital, pero ha resultado incapaz y finalmente se ha visto abocada a solicitar el concurso de acreedores.
Enerside Energy perdió el año pasado 13,8 millones de euros, un 37% menos que en 2024, mientras que sus ingresos alcanzaron los 5,85 millones, un 48% menos. Actualmente, la mayor parte de los activos de la empresa de renovables se encuentran en fase de tramitación, a la espera de obtener las autorizaciones necesarias para poder iniciar la construcción. Aunque sí cuentan con desarrollos en operación comercial en Chile, los retrasos en las ventas habían frenado la entrada de caja. Además, Enerside ya se había visto obligada a cerrar su constructora de proyectos para terceros.
A cierre del ejercicio del año pasado, la deuda financiera de la compañía superaba los 60 millones de euros, de los cuales 44 millones de euros correspondían a entidades de crédito y 10 millones de euros a la gestora de fondos Inveready. Enerside está controlada por varios inversores, entre los cuales destaca Inveready Growth Opportunities VII, un vehículo con el 12,2% del capital y que tiene como accionista único a Azahar Inversiones Capital, el family office de la familia Conesa. Por otro lado, el liderazgo ha estado en manos de Jotham Grange, presidente; Pedro Nueno, vicepresidente; y Antoni Gasch, director ejecutivo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.