Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
BolsilloDineroFinanzas personalesEmprendedoresInnovaciónLegalOpiniónPodcast
Suscríbete
Dinero 'NEWSLETTER' DINERO

Amor en tiempos de Bizum

¿Qué han hecho los hispanos por la digitalización? Un sistema de pagos que desafía a las todopoderosas Visa y MasterCard

Amor en tiempos de Bizum
Los amantes, de René MagritteLV
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 3 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Hay noticias que conectan la más pedestre de las cotidianidades con lo que un informe de las Big Four llamaría las megatendencias del momento, después de agotar la magnificencia de los prefijos.
  • 02Esto es lo que aparecía hace unos días en el  telediario:  Bizum  ha empezado a usarse como método para ligar.
  • 03Sin campañas de suscripción ni afilados anzuelos, alguien ha logrado que la gente pague por uso, o por abuso.
  • 04Los usuarios envían pequeñas cantidades de dinero al ser amado como pretexto para poder expresar, en los caracteres sin signos especiales que acepte Bizum, sus más hondos ripios de amor romántico.

Hay noticias que conectan la más pedestre de las cotidianidades con lo que un informe de las Big Four llamaría las megatendencias del momento, después de agotar la magnificencia de los prefijos. Esto es lo que aparecía hace unos días en el telediario: Bizum ha empezado a usarse como método para ligar. Sin campañas de suscripción ni afilados anzuelos, alguien ha logrado que la gente pague por uso, o por abuso. El método es sencillo. Los usuarios envían pequeñas cantidades de dinero al ser amado como pretexto para poder expresar, en los caracteres sin signos especiales que acepte Bizum, sus más hondos ripios de amor romántico. El veredicto social es que la práctica roza el ciberacoso, se iza como una red flag más grande que la bandera de España en la madrileña plaza de Colón. Sin embargo, el match es innegable: dinero y amor se tocan por la más improbable de las vías. Ya saben: dinero, amor y poder. Hay quien daría cualquier cosa por alguna de estas tres cosas, incluso lo más valioso, sus cartas Pokemon. Una IA será capaz de hackear cualquier sistema movida por el prompt de su amo, pero el amor sigue siendo el impulso vital más poderoso. El élan vital, la llama que atraviesa la laguna Estigia en los versos de Quevedo, el instinto que trepa hasta la ventana de la amada e incluso el arrebato que abre galerías digitales a través de Bizum. Amor o lo que sea eso.

¿A qué viene todo esto? Bizum acaba de anunciar dos importantes novedades estos días.

La primera tiene alcance continental: ya tiene montado el tinglado para interconectar junto a sus homólogos europeos a 140 millones de personas, informa aquí Noemi Navas. Nace la Unión Europea de los Pagos Instantáneos y Gratuitos. Ua unión en la que España es pionera. Casi a la misma hora en que Bizum y sus socios europeos anunciaban el avance en una rueda de prensa, su director general, Ángel Nigorra, daba una conferencia en Cunef. Allí recordó el día en que descubrió que Bizum había eclosionado en la sociedad española. Fue en el 2018. Tras un partido de baloncesto con amigos, llegó el momento de pagar la pista y alguien se le acercó para preguntarle: “¿Tienes Bizum?”. En ese momento sintió la euforia de meter un triple desde el campo contrario.

La segunda novedad se conoció la semana pasada. Mientras escuchábamos que la IA nos iba a matar a todos, el directorio de pagos anunciaba que el 75% de los datáfonos ya acepten su uso en las tiendas. Salvo el Santander, el resto de grandes bancos ha conectado los sistemas. CaixaBank, BBVA, Sabadell, Bankinter, Unicaja y Abanca abrazan la nueva fórmula con ese entusiasmo techie que les embarga últimamente. Veinte millones de personas ya pueden pagar de esta manera en España en un comercio o establecimiento. La nueva modalidad se realiza con el móvil, a través de la app del banco o de BizumPay. Sí, asunto importante, a través de una nueva aplicación llamada BizumPay, nacida en mayo. Bizum ya es también una app. Otra victoria más de este invento español capaz incluso de forjar la expresión “hacer un bizum” para resolver las cuitas entre pagadores.

Ángel Nigorra, director general de Bizum 
Ángel Nigorra, director general de Bizum LV

Nada que no conozcan: Bizum podría calificarse de uno de los mayores éxitos tecnológicos de la banca. Nacido hace apenas diez años, su logro no está en movilizar enormes inversiones ni ejércitos de ingenieros ni ingentes trasiegos computacionales, sino en algo mucho más difícil en la era digital: sumar millones de usuarios. Este método de pago instantáneo y gratuito canaliza 3,4 millones de transferencias diarias. Casi 40 bizum por segundo. Y tiene 32 millones de usuarios. De competir con las grandes plataformas digitales, tendría más adeptos en España que X o Facebook, y quedaría solo por detrás de Instagram. Bizum no nació en Silicon Valley, sino de un inopinado apretón de manos en un sector, el de la banca, que desde hace no demasiados lustros tenía ceniceros en los ascensores. Es una solución sencilla que, en cambio, otros países de Europa no logran replicar.

¿Y quién es su dueño? Con una estructura muy ligera, de apenas una decena de empleados, Bizum puede presumir de tener una plantilla en España diez veces superior a la de X. Sus dueños se reúnen de vez en cuando en la sede de la asociación bancaria AEB. Hay 34 bancos embarcados, con una estructura de capital que impide a cualquiera de ellos tener más del 24% de las acciones. Es el peso de CaixaBank, por delante del casi 21% del Santander, el 18% del BBVA o el 11% Sabadell. Con esta forma tan subliminal los bancos nos informan de sus cuotas de mercado en España. Un ejercicio de autopercepción. Pero Bizum no está para ganar dinero. Bizum se parece más bien a una hoja de Excel, a un albarán. Y sin embargo, es lo más parecido al germen de un Spotify español. Repetimos, 32 millones de usuarios. Dos tercios de la población española. La materia prima a la que aspira cualquier plataforma digital.

Pagos, datáfonos y compras online. Desde hace tiempo, Bizum ya no es solo la forma de pagar la cena entre amigos. Ya hay 120.000 sitios que permiten usarlo al hacer compras por internet. Los usuarios lo reconocen y le dan carta de naturaleza. Si uno va a adquirir una sartén en la web de una inefable tienda de menaje, prefiere autorizar el pago a través del banco vía Bizum a tener que meter los datos de la tarjeta de crédito. Sí, Bizum ya despierta más confianza que esa ristra de números suministrada por Visa o MasterCard. Ahí es donde la cosa se pone interesante.

Como en la noticia de los bizum por amor, esta forma de pago conecta con tendencias poderosas. Ahora que Europa reclama soberanía estratégica, Bizum emerge como el gran actor español en la gran batalla por el dinero del futuro. No pierdan de vista esto de Anna Buj: Visa y MasterCard han llegado a desconectar incluso a jueces del Tribunal Penal Internacional por orden de la Administración Trump. El BCE y el Parlamento Europeo han puesto el grito en el cielo y buscan la fórmula para no depender de proveedores americanos que, de la noche a la mañana, aprieten el botón de apagado. Aquí Piergiorgio Sandri lo ilustra con las declaraciones de Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE: “En un avión desde Frankfurt en una aerolínea italiana he comprado un bocadillo europeo, pero he tenido que pagar con un instrumento de pago no europeo”. El banco central recela de las soluciones paraestatales llegadas del otro lado del Atlántico, llámense Apple, Google o stablecoins vinculadas al dólar. ¿Se acuerdan de aquella criptomoneda digital de Meta llamada Libra a la que los supervisores pararon los pies? Entre unos y otros, Bizum emerge con relumbre estratégico.

El alcance va más allá. En dos direcciones muy relacionadas con los tiempos que corren.

La primera: la integración europea. Tras lustros persiguiendo la unión bancaria y entre intentos frustrados de fusionar entidades, Bruselas ha descubierto que el mayor avance en los mercados financieros europeos se ha dado en el mundo de los pagos. Bizum y otros socios europeos enchufarán dentro de poco a millones de europeos en un gran potingue de pagos gratuitos e instantáneo en el que la plataforma española ha abierto camino. Un paso comparable al final del roaming en la UE, ahora que tanto se habla de la creación de un Airbus europeo. ¿Quién iba a decir a los banqueros y autoridades del continente que la tan anquilosada unión bancaria empezaría por ahí? Las oficinas de la nueva criatura paneuropea estarán en España.

Christine Lagarde, presidenta del BCE 
Christine Lagarde, presidenta del BCE Bloomberg

La segunda: el debate sobre el dinero y su intimidad. Hay importantes intereses económicos y políticos en esta nueva batalla por los pagos, de aspecto triangular. En un vértice, La amenaza exterior. En otro, la espinosa llegada del euro digital. Y en el tercero, la defensa del dinero en efectivo.

El BCE se resiste a dejar el dinero en manos privadas y quiere tener una alternativa pública llamada euro digital. Un gran plan con detalles por pulir, como dice aquí Luis F. Florio. Tendremos noticias desde el Parlamento Europeo este otoño, informa Olga Rodríguez. Lo que nace como un instrumento de soberanía europea, se ha convertido en combustible de suspicacia política. Material especialmente inflamable en países como Alemania, donde la ultraderecha de AfD ha recurrido a ataques al euro digital y a algunos bulos en torno a su gestación como parte de su exitosa campaña. Nos quieren controlar, afirman. Se acabó la confidencialidad, añaden. El BCE replica que no tendrá acceso a los datos personales y que habrá un versión offline. Desde la comunidad de lectores de La Vanguardia, Pedro Gómez firma este interesante artículo donde explica muy bien lo que está pasando.

Mientras, toma forma otro frente del gusto de preparacionistas al que se apuntan los defensores de la máxima discreción: la necesidad de mantener el dinero en efectivo. Una sensibilidad que también está cargada de sentido común. Ya la pudimos intuir con el apagón, de lo que no ha dejado de informar Pilar Blázquez. ¿Podemos dejar que todo el dinero sea electrónico? ¿No convendría defender un retén físico por si las moscas? En países como Suecia las autoridades dan marcha atrás en el dinero digital y recuperan en efectivo como frente de resistencia ante la amenaza rusa, de lo que habla aquí Blanca Gispert.

En la gran batalla por los pagos, Bizum emerge como tercera vía. Ni pública ni americana. Los bancos lo defienden frente al euro digital y también como respuesta a los que desconfían de todo lo que huele a Estado, incluso en forma de proyecto del BCE. Eso sí, los usuarios de Bizum, como indica aquí Fernando H. Valls, no viven en una selva fiscal ajena a la Agencia Tributaria. Sin embargo, los bancos se precian de ir muchos pasos por delante del euro digital. Nosotros ya hemos inventado una solución soberana, vienen a decir. Privada y soberana. Su reivindicación, por cierto, no es desinteresada. Capgemini acaba de publicar un informe en el que asegura que la banca global podría dejar de ingresar más de 230.000 millones de dólares en apenas cuatro años por el uso de tokens, stablecoins y euros digitales. Una décima parte del negocio mundial de pagos.

En fin. Y en mitad de este meollo es cuando de repente a alguien se le ocurre enviar un mensaje de amor por Bizum.

Un mensaje que alumbra nuevas preguntas. ¿Puede Bizum aspirar a ser algo más? ¿Está el Spotify español del dinero en condiciones de explorar nuevas aplicaciones? ¿Podría nacer por ejemplo en torno a Bizum una plataforma de educación financiera que ayude a entender el manejo del dinero? ¿Una plataforma que incida sin ir más lejos en por qué los europeos guardan el dinero debajo del colchón, de lo que habla aquí Piergiorgio Sandri? Si LinkedIn logró crear una red social a partir de la búsqueda de empleo, ¿por qué no puede lograrlo una marca dedicada al dinero? ¿Será posible en el futuro acompañar el Bizum de una videollamada o de una canción o de un pequeño vídeo explicando la experiencia? Si se puede enviar algo tan sensible como dinero entre 32 millones de personas, qué otras cosas no se podrán enviar. Algunos ya lo intentan con mensajes de amor.

Iñaki de las Heras
Iñaki de las Heras
Dinero

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.